diumenge 2 de juny de 2013

Primer la teca, després la moral




El passat 12 de març la Fundació Jaume Bofill va organitzar una taula rodona sota el títol “Innovació i lectura: com arribar a nous lectors?”.  L’acte va servir per presentar el llibre d’Aurora Rincón Bonet Competències lectores i èxit escolar

Ara la Fundació posa a disposició de qui no hi pogués assistir un resum de l’acte en vídeo
on es poden seguir les principals argumentacions d’Aurora Rincón, Carme Fenoll, Mariona Trabal i de mi mateix.

No parlo de la intervenció d’Aurora Rincón perquè del seu llibre el vaig comentar en aquest BlocVal la pena escoltar les paraules de Carme Fenoll. Sortint del discurs tradicional bibliotecari diu que el món de la creació literària està conformat pel triangle autors / editors / llibreters i que el rol de les biblioteques –que estan al mig d’aquest triangle- és el de recolzar la seva existència. Recomana crear complicitats biblioteca-autors (fent que els autors literaris apadrinin biblioteques), biblioteca-editorials (fent que els gustos dels lectors de les biblioteques els ajudi a definir les seves col·leccions) i biblioteques-llibreters (maridant el circuit préstec – compra de llibres). Interessant l’afirmació de Mariona Trabal sobre que el que cal fer és millorar la consideració social de la lectura.

Jo vaig argumentar que cal objectivar els beneficis de la lectura, tal com, de fet, està fent la Fundació amb el seu programa LECXIT que estableix una equació que indica que èxit lector,  èxit escolar i èxit social es correlacionen.

La veritat és que de la humanitat sorprenen dues coses: la immensa capacitat de generar conflictes a tots els àmbits (entre grups, dins els grups, entre individus...), per una banda, i la també immensa capacitat que ha tingut al llarg de la història de trobar solucions imaginatives que permetin superar els conflictes. Deixant a banda els patiments creat per aquesta dialèctica, els humans no solament hem estat capaços de créixer numèricament dins l’ecosistema, sinó de fer-ho incrementant alhora les nostres relacions amb els altres.

Els individus humans hem passat de relacionar-nos amb uns quants congèneres i sempre els mateixos –quan vivíem en clans- a fer-ho avui amb multitud de persones diferents, en diferents àmbits i geografies i a través de diferents mitjans. La capacitat socialitzadora dels humans és sorprenent. Curiosament, no crec que en tinguem consciència.

La imatge que tenim de nosaltres mateixos és la de ser llops per als altres homes (Hobbes) o la de que els interessos materials i egoistes passen per davant els altruistes (“primer la teca, després la moral”, en frase de Brecht). Però els estudis actuals de la psicobiologia ens mostren uns humans més col·laboratius i preocupats pels demés que la imatge tòpica que tenim de nosaltres mateixos. Hem de reconstruir la imatge antropològica que tenim de la humanitat com a espècie (estic convençut que ho farem en un futur proper).

I la lectura, què hi pinta aquí? Som el que som perquè hem estat capaços de trobar solucions que ens han permès passar de viure en parella a viure en clans, després en tribus, en regnes, en estats i viure avui en una societat global i interconnectada. Cada pas augmentant en nostre nivell de socialització suposa un increment exponencial de la complexitat i diversitat del nostre entorn i per a gestionar aquesta complexitat necessitem dues coses: tenir una catàleg de solucions diferents per a un mateix conflicte i un empatia ben desenvolupada que ens permeti sentir el que senten els altres.

Hi ha qui pot trobar solucions als conflictes de forma espontània i qui pot ser empàtic de forma innata. Però les dues coses s’eduquen. La cultura és una caixa de solucions i la lectura una sala de gimnàstica on exercitar l’empatia. 

dimarts 7 de maig de 2013

Más de MOOCs: inquietantes y consistentes






Los MOOCs y las universidades

Los MOOCs estén siendo un revulsivo para las universidades a pesar de la sagaz constatación de Bill Gates que los MOOCs reemplazaran a los manuales, no a las universidades. Esto es debido, en buena parte, a elementos propios del contexto en el que se mueve la educación universitaria en los Estados Unidos de Norte América. El precio medio para obtener un grado universitario es de 100.000$ y un porcentaje del 57% de personas creen que el valor que ofrecen es bajo (Carr, 2013). La educación superior es el sector que ha experimentado mayores incrementos de costes en los últimos años en los EUA y una parte muy importante de la deuda privada estadounidense se encuentra en préstamos familiares para hacer frente a los gastos de la enseñanza universitaria. Algunos autores advierten que el fenómeno no puede entenderse sin la referencia del contexto socio económico de las universidades estadounidenses (Epelboin, 2013),

A pesar de las muchas décadas de experiencia con la enseñanza a distancia, el concepto de MOOCs aparece por primera vez en 2008 cuándo un curso en línea diseñado para treinta y cinco estudiantes se abre para que pueda seguirlo quien quiera (sin pagar y sin obtener certificado) y es seguido por 2.300 personas (Yuan y Powell, 2013). Las principales plataformas surgen de universidades de prestigio (como el caso de edX impulsada por el MIT y la universidad de Harvard) o se han puesto en funcionamiento como empresas comerciales (como es el caso de Coursera o Udacity). En el ámbito hispanohablante, diversas entidades entre las cuales se encuentra Universia, han creado miríadaX como “plataforma … de cualquiera de las universidades iberoamericanas que conforman la Red Universia en la que poder crear e impartir Cursos Online Masivos en Abierto (más conocidos como MOOC's)”.

La mezcla de compañías de inversionistas con universidades centenarias en la financiación de las plataformas de MOOCs ha suscitado debate sobre las finalidades perseguidas. Además de ser una posible fuente de negocio, los cursos masivos son vistos como instrumentos para extender los beneficios de la educación superior a capas de la población que normalmente no podrían asistir a la universidad y también como una fuente de selección de los mejores estudiantes por parte de las universidades que imparten los cursos. De momento los MOOCs parece que siguen el modelo de negocio que parece regir en internet: primero existir e instalarse y esperar que la fuente de sostenibilidad aparezca a continuación.

A pesar de que lo más interesante de los MOOCs son los interrogantes que abre (Jarrett, 2012), de momento las discusiones que suscitan son más mundanas y se centran en la tasa de estudiantes que finalizan los cursos, en el valor que finalmente tendrán los certificados emitidos y en si estos sustituirán créditos en las titulaciones presenciales (Yuan y Powell, 2013).


Las bibliotecas y los MOOCs

Es pronto para saber cuál será el impacto de los MOOCs en la enseñanza universitaria. Andreu Mas-Colell, consejero de economía y universidades de la Generalitat de Cataluña los califica de viables, inquietantes y consistentes y una de las inquietantes cuestiones que suscitan es adivinar el impacto que tendrán sobre los servicios bibliotecarios. No es demasiado pronto para empezar a pensar en cómo desde las bibliotecas podemos dar apoyo a un aprendizaje que en una parte importante puede llegar a tener lugar en los MOOCs.

Forrest Wrigh constata que hay dos características de los MOOCs que hacen que sean difíciles de integrar en los servicios bibliotecarios tradicionales. La primera es que las dimensiones de los cursos exceden de mucho las habituales en los cursos a distancia convencionales. La segunda, el hecho que, al estar las plataformas de los MOOCs alojadas en compañías que no son la universidad, todas las experiencias de integración de servicios bibliotecarios en los campus virtuales de una universidad dada no sirven.

De momento, las principales preocupaciones son legales (Butler 2012) ya que las ya no muy claras normas de que documentos de terceros se pueden usar en un curso universitario se desvanecen de repente cuando este curso trasciende las fronteras de la universidad y aún más cuando se integra en una plataforma que tiene finalidades comerciales. Véanse, por ejemplo, las recomendaciones que hacen las bibliotecas de la Universidad de Pennsylvania a los profesores que participan en MOOCs.

Diversos desarrollos están conduciendo a las bibliotecas a pasar de ser almacenes estáticos donde los usuarios acudían forzados por un panorama en el que las facilidades para acceder a la información eran escasas a un entorno en el que los usos de la información se configuran alrededor de los flujos de trabajo, sea este el ocio, el aprendizaje o la investigación, y en el que lo que pasa a ser escaso es el tiempo que queremos dedicar a acceder a la información (Dempsey 2012). Las viejas fórmulas ya no son suficiente garantía para proporcionar servicios bibliotecarios de utilidad.

En una conferencia en la Universidad Politécnica de Cataluña, hace veinte años, F. W. Lancaster abogó por desplazar al aprendizaje parte de los recursos que las universidades destinan a la enseñanza. El movimiento propuesto  implicaba que parte del tiempo del profesorado debía dedicarse a la confección de materiales docentes que pudieran ser usados por el estudiante en régimen de autoaprendizaje. Si, como parece ser la tendencia, los contenidos se dispensan empaquetados y remotamente, y el tiempo del profesor se utiliza cada vez más para el debate y la orientación personal del estudiante, los recursos de la biblioteca deben desplazarse a ayudar al profesor en la creación de recursos docentes y al estudiante en adquirir competenciales informacionales. No parece ser que –de momento- haya muchas más ideas brillantes como parece desprenderse de los materiales del encuentro organizado por OCLC Research en los días 18 y 19 MOOCs and Libraries: Massive Opportunity or Overwhelming Challenge?

Solo parece cierto que los MOOCs serán tan disruptivos respecto la educación universitaria como el acceso abierto lo está siendo respecto la comunicación científica. Y esto vale también para las bibliotecas universitarias.

[Para ser publicado como Nota ThinkEPI 2013 2/2]

Bibliografía


diumenge 5 de maig de 2013

Los MOOCs: viables e inquietantes







Perhaps the greatest of all pedagogical fallacies is the notion that a person learns only the particular thing he is studying at the time. Collateral learning in the way of formation of enduring attitudes, of likes and dislikes, may be and often is much more important than the spelling lesson or lesson in geography or in history that is learned. For these attitudes are fundamentally what count in the future. The most important attitude that can be formed is that of desire to go on learning
John Dewey. Experience and Education (1938)




Internet y la información

En una interesante conferencia en la pasada reunión de APE (Academic Publishing in Europe), Victor Henning, cofundador y CEO de Mendeley, comparaba los efectos que podía tener la citación social con respecto la comunicación científica con los que ha tenido Napster con respecto la distribución de música grabada.  

Si alguna cosa podemos tener hoy por cierta respecto Internet es su capacidad de cambiar los modelos de negocio que tienen que ver con la información. La música lo vivió en primer lugar y luego los vídeos. Las revistas científicas lo están viviendo ahora con la profunda transformación que sufren bajo la modesta pero poderosa idea que subyace bajo el movimiento del Acceso Abierto. La industria de los libros será la siguiente en vivir profundas transformaciones derivadas de las nuevas posibilidades de acceder (pagando o no) a la lectura. Quién iba a decir que la enseñanza universitaria (un ‘negocio’ al fin y al cabo basado en la información) podía ser el nuevo baluarte que viviría los embates de una información que quiere ser libre, según un eslogan que podría ser del sesenta y ocho.  

El New York Times declaró que 2012 era el año de los MOOCs (massive open online courses). Los MOOCs son cursos académicos completos (es decir, van más allá de suministrar algunos materiales o lecciones video grabadas), dirigidos a un gran número de personas (y aquí la clave no solo es el número potencial de estudiantes sino su escalabilidad), en línea (y que, en este sentido, están sometidos a las grandes tendencias de lo que vive en la red como la asincronía o la socialización) y abiertos cosa que significa en general gratuitos, pero también accesibles desde cualquier lugar y momento y colaborativos.


Las innovaciones disruptivas

Diversos comentaristas del fenómeno MOOCs citan a Clayton M. Christensen y el libro que escribió en 1997, The Innovator's Dilemma, como el instrumento para entender el  impacto de los MOOCs en la enseñanza superior. Según Christensen, la mayoría de las innovaciones serían sostenidas, es decir evolutivas e integrables en el estatus quo. Pero algunas innovaciones son disruptivas o revolucionarias, emergen de un punto de partida nuevo y en poco tiempo revolucionan el mercado. Las tabletas sería un buen ejemplo de tecnología disruptiva. 

Según un buen artículo de la Wikipedia, una innovación disruptiva no solo revoluciona la forma de hacer una cosa, sino que también cambia la manera como se hacen las cosas. Los coches revolucionaron la comunicación por carretera, pero siendo caros al principio, no cambiaron de repente la forma como las personas o las mercancías viajaban. Las innovaciones disruptivas no son solo una invención tecnológica sino que contienen un nuevo modelo de negocio y se sustentan en una necesidad humana profunda. Facebook ha sido disruptivo y, dejando la tecnología a un lado, se sustenta en la necesidad humana de socializarse que hemos visto que tiene unas dimensiones que no nos hubiéramos atrevido a predecir antes de la aparición de las redes sociales.

Los MOOCs serían disruptivos por su coste, por basarse en nuevos conocimientos sobre la sicología del aprendizaje y por su adecuación a las nuevas necesidades sociales con respecto la educación. No voy a insistir en la primera de las causas porqué la trataré posteriormente. Voy a intentar argumentar las dos siguientes.

La cita de John Dewey con la que se abre esta nota es de un libro de 1938 y parece de hoy mismo. La universidad europea ha basado siempre el aprendizaje en las lecciones magistrales. La constatación que el modelo estadounidense de la enseñanza universitaria más basado en trabajos prácticos daba mejor resultados condujo que los principales responsables de la educación superior europea se obligaran al cambio de rumbo conocido por el Plan Bolonia. De mi fugaz paso por la docencia universitaria aprendí que no hay enseñanza sino aprendizaje.

“Because of the disruptive changes in the information environment our past cannot serve as an adequate guide to the future” (Moran y Marchionini, 2012). Uno de estos cambios en el entorno de la educación es la constatación de lo poco eficientes que son los métodos docentes basados en la exposición pasiva de conceptos que aún es dominante en las aulas de nuestras universidades. Los MOOCs basan buena parte de su potencial disruptivo en una educación  invertida (“flipped education”) en la que la parte de aprendizaje de conocimientos la haría el estudiante en la soledad de su casa para completarla y reforzarla a través de la discusión con compañeros y el mentor. Las innovaciones tecnológicas deberían permitirnos la personalización del aprendizaje (Eisenberg y Fullerton 2012,  Carr 2012).

La necesidad social de aprender se generaliza con la aparición de la sociedad industrial. La sociedad se organiza alrededor de las industrias y estas requieren personal formado a diferentes niveles. Estas necesidades han conducido a la organización actual de la educación superior: conocimientos estáticos para necesidades poco cambiantes. El cambio acelerado experimentado en la ciencia y la tecnología a partir del último cuarto de S. XX y la aparición de la sociedad informacional (en término de M. Castells) crea unas nuevas necesidades en la formación: el aprendizaje a lo largo de la vida.

Por otra parte, la división del saber que ha permitido organizar la transmisión del conocimiento en títulos universitarios con fronteras perfectamente definidas ha perdido parte de su sentido. Hay psicólogos a quien les interesa la música y documentalistas que necesitan la estadística (y cito dos casos de personas que siguen cursos MOOC para completar su formación). El conocimiento se deconstruye y se fragmenta en micro áreas que ya no se rigen por la tradicional división del conocimiento basada en profesiones muy estructuradas.

Las necesidades sociales con respecto la educación serán pues constantes (y no puntuales) y personalizadas (y no generales). Las universidades tradicionales no se organizaron para cubrir estas necesidades y deberán reconstruirse para adaptarse a lo que la sociedad les pida. Si hasta ahora la transmisión de conocimientos ha ido de la mano de la mentorización y certificación del aprendizaje, es perfectamente posible que estas dos funciones se separen. Los MOOCs permiten entrever posible una realidad en la que la oferta de adquisición de competencias y conocimientos crece de forma exponencial, al mismo tiempo que la función del centro universitario se reduce a la orientación y certificación del aprendizaje (Eisenberg y Fullerton, 2012).

[Para ser publicado como Nota ThinkEPI 2013 1/2]

Bibliografía

Michael B. Eisenberg, Sean P. Fullerton (2012), “ ED and INFO 2052: Oh, the Places You'll Go!”, en: ”, en: Informational Professionals 2050: Educational Possibilities and Pathways (Chapel Hill: School of Information and Library Science University of North Carolina at Chapel Hill). ISBN 978-1-300-20486-2. http://sils.unc.edu/sites/default/files/publications/Information-Professionals-2050.pdf, p. 2-17

Barbara B. Moran, Gary Marchionini (2012), “Information Professionals 2050: Educating the Next Generation of Information Professionals”, en: Informational Professionals 2050: Educational Possibilities and Pathways (Chapel Hill: School of Information and Library Science University of North Carolina at Chapel Hill). ISBN 978-1-300-20486-2. http://sils.unc.edu/sites/default/files/publications/Information-Professionals-2050.pdf p.viii.





diumenge 28 d’abril de 2013

Los MOOCs (Aforismo - 3)




Los MOOCs serán tan disruptivos respecto la educación universitaria como el acceso abierto lo está siendo respecto la comunicación científica.

dilluns 22 d’abril de 2013

La biblioteca inexistent



Italo Calvino, a El Cavaller inexistent (un llibre meravellós), ens explica la vida d’un soldat  obsessionat per l’honor cavalleresc el capteniment del qual seria inobjectable si no fos que... no existeix. Al pas que anem, la biblioteca pública i provincial de Barcelona, la del Born, viurà, com el cavaller de Calvino,  obsessionada per ser sense aconseguir existir.

El passat 18.04, El País publicava l’article de Blanca Cia: “El Estado no destinani un euro a la biblioteca provincial de Barcelona” un article del que recomano lectura sencera i del que se’n dedueix que la biblioteca no avançarà gens aquest any 2013 degut a la manca de consignació pressupostària per par del Ministeri de Cultura de qui depèn el pagament de les obres. Segons l’article, el Ministeri al·legaria diverses raons per no avançar ne la biblioteca (desavinences entre Generalitat i Ajuntament), però en la no realització de la biblioteca hi influiria també que l’equip de govern actual de l’ajuntament no creu en el projecte.

La veritat és la situació de reducció de recursos públics fa contemplar amb escepticisme la idea de veure aviat la biblioteca construïda i en funcionament. Al cost de construcció (40M €) s’hi ha de sumar els de manteniment. Aquests els ha de posar íntegrament la Generalitat i suposarien incrementar el pressupost del Departament de Cultura en un moment en que aquest està en retrocés. En quant? Jo calculo que el cost anual de la biblioteca no pot ser inferior als 6M € anuals, tot i que, quan ho he demanat als responsables no n’he tret més que respostes vagues.

És més que evident que el Ministeri no té cap interès en aquesta biblioteca. Això pot ser degut a la disminució general de recursos púbics, a les ganes de no invertir en una Catalunya que vol exercir ‘el dret a decidir’ o als motius tècnics que el Ministeri al·ludeix. La construcció de la biblioteca provincial a Barcelona (la que quasi totes les capitals de província tenen) porta però 40 anys o més de retard i en tot aquest temps, a les poques ganes del Ministeri s’hi ha sumat el tacticisme de l’Ajuntament i la indiferència de la Generalitat.

L’ajuntament de Barcelona va estar molt poc o gens interessat en les biblioteques fins l’aprovació del seu pla de biblioteques el 1998. Abans, la reclamació al Ministeri de Cultura de la construcció  de la biblioteca provincial havia estat tova o poc creïble. A partir del pla, l’Ajuntament va impulsar un procés de reforma de biblioteques existents i, sobre tot, la construcció de noves biblioteques. Les biblioteques de Barcelona són avui un exemple del que han de ser les biblioteques públiques i un dels puntals més sòlids que tenim per mostrar a la ciutadania les molts coses que els pot aportar tenir biblioteques.

La Biblioteca provincial era una peça clau del Pla inicial, però ho ha anat estat  cada vegada menys a mesura que el Pla es desenvolupava. Per gestionar les biblioteques de Barcelona, ajuntament i diputació van decidir la creació del consorci de biblioteques de la ciutat de Barcelona (una iniciativa que caldria repetir a més d’un lloc). Si el convenciment e la ciutat en la biblioteca hagués estat consistent, calia haver incorporat al Departament de Cultura al consorci per tal d’incorporar-hi també l’entitat gestora de la biblioteca provincial.

No es pot dir tampoc que la Generalitat hagi compensat les vacil·lacions de l’Ajuntament amb fermesa. La seva posició ha estat tradicionalment la de contemplar quina acabava essent la localització final de la biblioteca (ubicada per l’Ajuntament a la Pl. de les Glòries i al Maremagnum abans d’emplaçar-la al Born) i la d’aprovar un pla funcional anodí que no està a l’alçada d’un equipament de la importància i cost del previst ara a l’aparcament de l’estació de França.

Pel  que fa al departament de Cultura, el problema de fons probablement estigui en que almenys durant 20 anys no ha sabut ben be què fer de les biblioteques provincials, és a dir com integrar-les en la resta de biblioteques públiques del sistema. La integració dels seus catàlegs en els de la resta de biblioteques públiques és un clar encert, però es troba encara a l’inici de camí de l’estructuració del sistema de biblioteques populars. Aquesta estructuració, durant molts anys, ha estat terreny de batalla política entre CIU (Generalitat) i PSC (Diputació de Barcelona). Quan els equilibris han canviat (amb PSC a Cultura, o amb CIU a la Diputació) ens hem trobat amb una absència d’idees sobre com construir aquest sistema que ha de ser una unitat de servei amb biblioteques estretament lligades a les ciutats que serveixen.

La pregunta de rerefons és, l’hem de fer ara, la biblioteca pública i provincial de Barcelona? L’11 de juliol vaig publicar al País Una biblioteca para Barcelona on recolzava la idea de Dolors Lamarca de fer de la Biblioteca de Catalunya, la “Biblioteca Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya”, és a dir d’ampliar la biblioteca i obrir-la a la ciutat.

A Copenhaguen ho han fet així i no els ha anat gens malament (vegeu la foto). 




diumenge 7 d’abril de 2013

Aforisme (2)


La biblioteconomia és a la informàtica el que la medicina és a la bioenginyeria

dilluns 1 d’abril de 2013

Buscar o encontrar..., !descubrir!





Goodreads se define como “a free website for book lovers”. Yo lo describiría como una red social centrada en la lectura, donde uno  puede catalogar sus libros, comentarlos, hacer preguntas sobre los mismos y paseare por la ‘biblioteca universal’ creada por agregación de las bibliotecas individuales de los miembros. El paseo esta vez es por las sendas transitadas de los nombres de los autores y de sus obras y por las vías desconocidas creadas por los enlaces automáticos tipo ‘los que tienen este libro en la biblioteca también tiene este otro’, etc. Goodreads declara tener 16 millones de miembros, 530M de libros catalogados y 30.000 clubes de lectura. LibraryThing es otra red social centrada en la lectura. En 2006 el 40% de LT fue adquirida por AbeBooks, actualmente propiedad de Amazon.

La pregunta que se impone es ¿a qué se debe el interés de Amazon por estas redes? Mi respuesta es que lo importante ya no es la capacidad de buscar ni la posibilidad de encontrar, sino crear un entorno donde se facilite el descubrir.

Expliquémoslo a la manera de Lorcan Dempsey (*): durante mucho tiempo, la información ha sido escasa mientras que el tiempo que la gente tenía para buscarla era abundante; ahora, la información disponible es abundante mientras que el tiempo que tenemos (o queremos) dedicar a buscarla se ha hecho escaso. 

Además, la gente valora (valoramos) la inmediatez del acceso. Ya no buscamos la más mejor, sino que lo suficientemente bueno nos basta. Lo importante no es pues que los sistemas tengan grandes posibilidades de búsqueda, sino que nos permitan encontrar cosas con facilidad e incluso que nos sugieran lecturas a las que no habríamos llegado por búsquedas sistematizadas.

Los sistemas automatizados usados en las bibliotecas (los OPACs y las bases de datos) tradicionalmente han centrado sus esfuerzos en mejorar la capacidad de búsqueda. Más recientemente, con las versiones nuevas de los instrumentos de descubrimiento (AquaBrowser o Encore), las bibliotecas han empezado a poder facilitar a sus usuarios instrumentos que faciliten el encontrar. Pero aún estamos lejos de proporcionar descubrimiento.

¿Por qué es importante descubrir? Resulta que –en contra la subjetiva percepción que todos tenemos de que Google es el instrumento mayoritario para localizar información- a la mayoría de páginas que se visualizan en Internet la gente llegamos a través de enlaces y no de búsquedas. Quizá empezamos una sesión con una búsqueda, pero la continuamos a partir de enlaces, y cada vez más la iniciamos con una recomendación de Facebook, Linkedin o Twitter. Incluso en el mundo de la investigación, parece que puede tener importancia el camino de llegar a una lectura a través de la recomendación de los colegas (ver el impacto de Mendeley).

Que una cosa esté en la red no es ya tenerla en un ordenador conectado a Internet, sino hacerla ‘encontrable’. OCLC usa el  concepto de operar en la escala Web, cosa que significa des ‘descubrible’. Porqué la gente iremos cada vez menos a ningún sitio y la información cada vez más tenderá a venir donde estemos.

Lo curioso del caso es que facilitar el descubrimiento es lo que hacían las bibliotecas con la serendipia provocada por el ojeo ¿o no?


(*) Un placer para el intelecto leer su artículo reciente: “Thirteen Ways ofLooking at Libraries, Discovery, and the Catalog: Scale, Workflow, Attention”, en: Educause review online, Monday, December 10, 2012.