diumenge, 22 juny de 2014

¿Mejor juntos?


Hace muchos años, nuestros antepasados aprendieron que si coordinaban sus esfuerzos, en vez de cazar conejos podía cazar ciervos. Aprendieron que juntos, mejor.

Un chimpancé en cautividad aprende que moviendo una palanca recibe un premio. El experimento se complica y el chimpancé recibe un trozo de pepino cada vez que mueve la palanca, y, a su vez, un congénere suyo (sin hacer nada) recibe lo mismo; el chimpancé continúa apretando la palanca. Se modifica el experimento el chimpancé que aprieta la palanca continúa recibiendo pepino pero el otro pasa a recibir una uva; al segundo intento el chimpancé deja de mover la palanca. Juntos mejor pero no a cualquier precio,  

Los mamíferos superiores somos así: no sólo importa el resultado, también importa la forma de conseguirlo.

La Universidad de Barcelona planea reducir a la mitad sus facultades y departamentosLa medida comportará la fusión de varias facultades, entre ellas de la Biblioteconomía y Documentación que pasará a integrarse en una macro facultad de ciencias humanas y sociales.  El primer borrador de la propuesta viene a argumentar que lo pequeño (ya) no es hermoso y que mejor juntos (para conseguir economía de escala). Esta es una tendencia europea constatable no sólo a nivel de universidades. Con menos recursos prima la concentración organizacional. Pero la fusión de entidades es el qué, y el qué no lo es todo, también debe saberse gestionar el cómo. No en vano anticipaba M. Castells que la gestión de las identidades sería uno de los temas clave del siglo XXI.

Desde un punto de vista profesional, ¿la subsumisión de la facultad de BiD en una de mayor, tiene importancia? A mi entender sí. Las profesiones se estructuran de dos maneras: a la forma anglosajona, a partir de las homologaciones que hacen asociaciones profesionales uy poderosas, o bien a la forma europea continental, a partir de titulaciones académicas. Así, si hay profesión debe haber una facultad que la estructure. Bien es cierto que no es necesario que ésta tenga una estructura de facultad dentro de la organización de una universidad, pero sí lo es que exista una organización que se corresponda con la profesión y que pueda dialogar con ella para así ajustar las necesidades de formación, de que exista al menos una facultad ‘virtual’.  

La solución a las complejidades del mundo global pasará por crear fusiones, pero también por mantener identidades; por crear economías de escala que respondan a las necesidades sociales y que no se basen solo en el one-size-fits-all.

Una profesión es una disciplina académica, pero, en el ámbito de la ida cotidiana, es un punto de vista, una manera de mirarse las cosas, una forma de modificar la realidad. Si creemos que la nuestra representa algún valor para la sociedad, si tiene un punto de vista exclusivo, si creemos que el facilitar información para el conocimiento no está entro los valores nucleares de ninguna otra profesión, en este caso la estructuración de los estudios profesionales es un tema profesional.


La triste experiencia muestra que las fusiones no comportan automáticamente mejoras, pueden traer más burocracia ineficaz, la consagración de un reparto injusto de recursos y la anulación (improductiva) de la personalidad.

dilluns, 2 juny de 2014

Bibliotecas digitales y el futuro de las bibliotecas



Acaba de aparecer el último número de CLIP, el Boletín de SEDICEn él, Blanca San José Montano, vocal de Publicaciones de SEDIC me hace una entrevista que reproduzco en dos entregas aquí.

Blanca San José. En 2005, en la ponencia Los repositorios como componentes esenciales de las bibliotecas digitales: la experiencia de las bibliotecas universitarias de Cataluña (CBUC)  pronosticasteis que los repositorios “tendrían una función de dar soporte a servicios de valor añadido de diferentes tipos: revistas electrónicas, entornos de aprendizaje… que se crearían extrayendo objetos digitales de distintos repositorios…”. ¿Puedes enumerar los servicios de valor añadido que se prestan actualmente? 

Lluís Anglada: Bueno, esto se ha demostrado ser una predicción falsa. El concepto de repositorio es relativamente reciente. El texto ‘fundacional’ de SPARC (The case for institutional repositories: a SPARC position paper, release 1.0) es del año 2002. Lo que entonces parecía ser el problema era la gestión de los objetos digitales (libros y fotografías digitalizados, pre-prints, tesis doctorales…): Los repositorios institucionales concebidos como el lugar único en el que una institución depositaría TODA su producción académica parecían ser la solución. Mi afirmación de entonces se produce dentro de este contexto: un repositorio único que no tienen más función que la de almacenar ordenadamente (para el presente y para el futuro) la producción académica de una universidad. Otras aplicaciones o funciones de realizarían yendo al repositorio a buscar los objetos pero sin necesidad de que fueran estas aplicaciones las que los contuvieran.

Esto no ha resultado ser así. Los campus virtuales y las revistas digitales se han construido de forma independiente a los repositorios. A estos les queda el papel de ser el archivo perpetuo de la producción. Quizá sea una lástima, pero en todo caso ha sido así. La evolución de los repositorios no está terminada aún. Creo que la idea de que sean almacenes únicos de una universidad no ha terminado de funcionar. Está claro, por ejemplo que los materiales de aprendizaje se están escapando de los repositorios, estos, por otra parte, han pasado a jugar en la liga del acceso abierto y esta competición tiene sus propias reglas. Actualmente los CRIS (Current Research Information System) parecen ser los instrumentos de la vía verde del OA para hacer posible la creación de una infraestructura de acceso a la producción científica  y en este movimiento el papel de los repositorios queda relegado a la preservación y a servir de archivo para los CRIS.

Pero es relativamente poco importante con qué instrumentos concretos se consigue una finalidad.  La biblioteca es la organización que dentro de una institución debe guardar la información que la institución produce. Esto ya es un valor, y es un valor no asegurado ya que la preservación digital no es un tema resuelto aún. Seguramente será un papel que asuman las bibliotecas ya estas son las organizaciones ya comprometidas con la preservación futura de la información (lo están también los archivos y los muesos, pero la experiencia de las bibliotecas es mayor y sobre más diversidad de objetos documentales).
La existencia de repositorios y las orientaciones de servicio y los conocimientos de los bibliotecarios posibilitan que la biblioteca-organización ayude a la institución a la que sirve a conseguir objetivos a través de la información. Hoy los repositorios están realizando la función de proyectar información a la red de forma que esta sea no solo se encuentre en los buscadores sino que además sea fácilmente utilizable por aplicaciones o portales de cara a construir nuevos servicios.

Blanca San José En 2006, en el artículo Colaboraciones y alianzas: la inteligencia social aplicada a las bibliotecas universitarias, decías que “en el siglo XXI la sociedad dominante sería en red… con un funcionamiento más abierto, dinámico y expansivo sin límites… ya que las bibliotecas se desarrollan por su capacidad de cooperar”. ¿Crees que este pronóstico se está cumpliendo en el mundo bibliotecario? En cualquier caso ¿por qué?

Lluís Anglada: La primera parte de la cita debe ser a su vez una cita de Manuel Castells. Su obra “La era de la información: economía, sociedad y cultura” me ha influido mucho. Creo que da algunas claves para entender esta época del cambio de siglo y que señala algunos cambios que son sustanciales para la comprensión de nuestro presente y prepararse para el futuro. Una de ellas es que las cosas ya no se van a hacer de la misma manera que se hicieron en el pasado y esto no es debido a que la tecnología usada sea o vaya a ser distinta, sino que los grupos tienen de organizarse va a ser distinta. El cambio que destaca Castells es que la organización jerárquica, vertical y en forma de árbol, de los grupos se debilitará y que formas colaborativas, horizontales y en forma de red adquirirán más relevancia. Esto no tiene pretensiones de contenido ético, es descriptivo. La sociedad red puede contener tantas injusticias o más que la sociedad árbol, pero es la forma de organizarse de una sociedad distinta, no diferente, sino paradigmáticamente distinta. La importancia que han tomado las redes sociales en nuestras vidas es un ejemplo de ello. Las tecnologías han hecho emerger una capacidad de socialización que los humanos teníamos en estado latente pero que no habíamos desarrollado por falta de medios.

Esto tiene consecuencias en la organización social a diferentes escalas y también en la organización corporativa del trabajo y los servicios. Hacer cosas juntos es más fácil y las barreras tradicionales (entre comunidades, entre instituciones, entre objetos) pierden importancia. A nivel bibliotecario esto es así también y las posibilidades, por ejemplo,  de  crear catálogos colectivos nacionales, continentales o mundiales son mucho mayores. Pero lo sustancial aquí no es que los vayamos a hacer porqué son tecnológicamente posibles, sino porqué serán socialmente necesarios. La tecnología solo es potenciadora de lo que subyace como necesidad humana. Algunas invenciones pueden ser una muestra admirable del ingenio humano, pero no encontraran lugar en la vida social sino responden a una necesidad determinada. Creo que esto es un aspecto que no se puede soslayar. Las bibliotecas acercan información a las personas y para hacerlo tienen en las demás bibliotecas a suministradores de información, ¿por qué no utilizarse mutuamente, pues, para prestar mejor servicio? 

Lorcan Dempsey resume este postulado de futuro afirmando que las bibliotecas son entidades multi-institucionles. Con ello –interpreto yo- está diciendo que la biblioteca es un centro independiente prestador de servicios que usa productos producidos por la red de sus congéneres: otras bibliotecas. La agrupación de las bibliotecas en alianzas, consorcios, asociaciones, etc. Nos permite crear servicios que potencian los propios hasta extremos no imaginables en el pasado. Esta es nuestra fuerza, ser organizaciones bien preparadas para trabajar en red.

Blanca San José En 2010 en una análisis sobre la situación de las bibliotecas “Bibliotecas: un enfermo con una mala salud de hierro” decías que “los avances tecnológicos y la exuberancia de la información digital habían producido cambios en los hábitos y expectativas de los usuarios”. ¿Crees que estos cambios de hábitos y expectativas de los usuarios que requieren cada vez mayor volumen de información en línea?

Lluís Anglada: Estamos en un momento de cambio importante y se hace difícil calibrar cómo será la nueva realidad. Karen Calhoun en su magnífico libro “Digital libraries: foundations, practice, prospects” hace la biografía de las bibliotecas digitales y sitúa su nacimiento en 1991. Valga esto para señalar que vivimos en la tierna infancia de la información digital y en red. Las formas más consolidadas de expresión literaria, científica y cultual (los libros, las revistas y las bases de datos) están mutando y con sus cambios emergen nuevos tipos de documentos, nuevos usos de la información y nuevas formas de consumo. En el pasado creímos que podíamos acercarnos a los usos de la información de forma científica previendo su uso. Así en los años 60 y 70 las bibliotecas con más recursos construyeron colecciones que pretendían (just-in-case) anticiparse a las necesidades de sus usuarios. Pero la interdisciplinariedad del conocimiento y la inmensa capacidad humana de encontrar nuevos puntos de vista hacen que esta pretensión fracase.  Cuando los sistemas para acceder a la información eran más limitados que los actuales, los usuarios usaban sistemas restringidos, por ejemplo, seguir los artículos publicados en las 8-12 revistas clave de la especialidad. Ahora que dentro de un entorno de biblioteca podemos acceder con facilidad a la práctica totalidad de la bibliografía publicada, las pautas de uso reflejan que el número de revistas que los investigadores usan se ha ampliado mucho.

¿Podemos anticipar algunas nuevas formas de uso? Brevemente, es probable que el uso de la información sea más global, más social, integrado en los flujos de lo cotidiano y regido más por la conveniencia que por la calidad. Más global porqué disminuirán las restricciones para acceder a la información; en el entorno científico es de prever que el Open Access se generalice y que dentro de poco cualquier científico pueda leer cualquier artículo de su materia. Más social porqué, entre tanta abundancia, la elección de lo que se va a usar estará regida por mecanismos sociales; la citación es uno de ellos, pero las recomendaciones explicitas o implícitas serán otro. Al contrario de lo que se supone, actualmente la mayor parte de visitas a un recurso digital no proviene de una búsqueda en Google sino de un click a un enlace. Más integrada en lo cotidiano porque somos cada vez más consumidores de información y con menos tiempo para hacerlo; esto hará que nuestros sitios preferidos (periódicos, revistas, puerta de entrada a alguna de las redes sociales que usemos, página web de la biblioteca…) sean dispensadores privilegiados e información que consideraremos usar antes de ir a un buscador. Finalmente, en este mundo de información abundante y tiempo escaso, lo más mejor será substituido por lo suficientemente bueno. 

Blanca San José En tu blog Bdig (biblioteques digitals i cooperación), el pasado día 10 de febrero publicaste el post Poner en valor la biblioteca, en el dices que “la valorización de las bibliotecas pasa por dos ejes. Uno es la traducción económica de sus servicios… y otra es mostrar la contribución de la biblioteca a las finalidades de la entidad a la que sirve.” ¿Puedes decirnos cuales crees que son las líneas de actuación para trabajar en ambos fines?  

Lluís Anglada: Esta es fácil. La traducción económica del valor de la biblioteca significa encontrar algún tipo de medidor que traduzca los servicios prestados en un equivalente económico del tipo ‘esto que usted ha usado tendría un valor de mercado de tantos euros’. En esta línea estaría el reciente estudio de Fesabid “El valor económico y social de los servicios de información: bibliotecas”. Yo personalmente soy algo escéptico con respecto a esta aproximación no es que no la crea útil, pero no la creo definitiva.

Creo más en la utilidad de trabajar en el segundo eje. Dado que toda biblioteca es un instrumento de una organización o colectividad, la valorización definitiva de la biblioteca pasaría por mostrar en qué grado los servicios de ésta contribuyen a realizar las finalidades de la institución a la que la biblioteca sirve. Así se están haciendo estudios que intentan mostrar que a mejores servicios bibliotecarios les corresponden mejores resultados académicos de los estudiantes de una universidad o que las bibliotecas municipales contribuyen a la cohesión social y alimenta el capital social y la confianza.

No es un camino fácil pero a mi entender es el camino definitivo. En el pasado las bibliotecas no fueron nunca cuestionadas por caras y esto fue así porqué se veían indispensables. La necesidad de mostrar nuestro valor ha surgido paralelamente a la duda social de nuestra necesidad: ¿para qué bibliotecas si todo está en la red? No convenceremos a nuestros conciudadanos con argumentos economicistas, sino mostrándoles que con más y mejores bibliotecas las colectividades que las sustentan tendrán más y mejores resultados. En la vida personal, en la laboral y en la social.


Compras consorciadas, consorcios y cooperación


Acaba de aparecer el último número de CLIP, el Boletín de SEDICEn él, Blanca San José Montano, vocal de Publicaciones de SEDIC me hace una entrevista que reproduzco en dos entregas aquí

Blanca San José. En 2002, en el artículo ¿Qué es justo?: modelos de precios en la era electrónica decías que “las compras consorciadas se realizaban para ahorrar dinero… y hacer más efectivo el gasto… aunque los modelos de negocio no eran favorables para los consorcios”. ¿Crees que actualmente con los nuevos modelos de negocio, licencias, precios… esta situación ha cambiado y mejorado la situación de los consorcios bibliotecarios al realizar las compras de su material electrónico? 

Lluís Anglada: El artículo es de hace mucho tiempo. En los momentos iniciales de los acuerdos consorciados algunos modelos de precios estaban hechos en base las características de las bibliotecas universitarias de los Estados Unidos de America (EUA). Esto hacía que, aplicados a Europa, fueran injustos. Para dar un ejemplo, a veces los modelos tarifaban costes a partir de número de usuarios. Esto en los EUA suponía hacerlo en base a los usuarios a tiempo completo (Full Time Equivalent), pero este dato ni aún hoy está disponible en las bibliotecas españolas. Con el tiempo los modelos de precio se han ido adaptando a las características de las instituciones de educación superior en diferentes países.

Hoy hay acuerdos de compra consorciada en casi todo el mundo, lo que indica que son acuerdos que han sido considerados beneficiosos por diferentes instituciones y diferentes personas. La no participación en acuerdos consorciados, o una participación baja, no es indicativo de la maldad de los acuerdos, sino más bien de la poca capacidad organizativa de llegar a acuerdos con instituciones similares y formar consorcios de compras.

Esta extensión de los acuerdos consorciados es la mejor muestra de su bondad ya que, de no considerarse beneficiosos, no se harían. A mi entender y para España han supuesto un cambio radical con respecto al acceso a la información. En el caso que conozco mejor (las universidades de Cataluña) con estos acuerdos los investigadores han tenido acceso a revistas científicas de calidad a unos precios muy razonables, cosa que no fue posible en el entorno impreso. Otra cosa son las desventajas de los acuerdos consorciados que las hay. La venta de información en paquetes por parte de las editoriales fortalece económicamente a las revistas que están dentro de los paquetes y debilita a las que no lo están.

Los modelos de precio criticados en el artículo de 2002 evolucionaron y se estabilizaron permitiendo la gran extensión de acuerdos que hubo entre los años 2000 y 2005. Pero estos modelos se basaban en el gasto que un conjunto de instituciones hacía en revistas impresas. Esta base ha dejado de tener sentido en el momento en que la mayoría de accesos son digitales, pero aún es la que se usa como cálculo básico. Los modelos actuales tienen, por tanto, que cambiar. Algunas editoriales han elaborado modelos de precio basados únicamente en las revistas digitales. En sí mismos, son modelos ‘mejores’. El problema está en que cuando se aplican generan desequilibrios (algunos consorcios deben pagar más que antes) que no se sabe como compensar.

Blanca San José. En 2003, en tu artículo  Impacto e influencia de los consorcios en la gestión de colecciones decías que habían existido dos oleadas de cooperación “la primera en los años 70 con la automatización con consecuencias en el préstamos interbibliotecario… la segunda, a finales de los años 90… con los consorcios de información electrónica y con consecuencia en las colecciones (catálogo, préstamo y compras conjuntas)…”¿Crees que nos encontramos ante un tercera oleada de cooperación?, si es así ¿cuál consideras que son sus consecuencias?

Lluís Anglada: Sí, incluso creo que deberíamos citar una oleada anterior generada por las facilidades de crear catálogos colectivos a partir de la reproducción fotográfica de fichas, el ejemplo más conocido de los cuales es el National Union Catalog (NUC). Sí también al hecho que la tecnología ha actuado como facilitadora de la cooperación bibliotecaria. El uso de los ordenadores en los 70 y la compra de revistas digitales en los 90. Pero el hecho a resaltar es que la tecnología es capacitadora, pero incapaz de crear necesidades a no ser que esta preexistan. Quiero decir con esto que las bibliotecas llevan en su código genético la necesidad de cooperar.

La cooperación no es un bien en sí mismo, es un instrumento. Cooperar o hacer cosas colectivamente puede ser un inconveniente en muchos casos, pero si tu misión es proporcionar información (esté esta dónde esté), solo hay dos maneras de hacerlo: o tienes toda la información existente, o te asocias con instituciones semejantes (es decir, otras bibliotecas) para que, conjuntamente, al oferta de información se incremente en cantidad y en nivel de satisfacción de peticiones. Las bibliotecas han elegido el segundo camino ya que el primero no solo es caro sino que es imposible. En los años 60 y 70 las bibliotecas de las universidades más ricas comprobaron que por dinero que tuvieran y por mucho que cientifizaran el proceso de compra nunca conseguirían tener toda la información que sus usuarios les pedían. 

En los 90 la información se hizo digital y esto propició la cooperación alrededor de las compras consorciadas. En estos momentos el cambio tecnológico que más afecta a las bibliotecas es que la información va a pasar a instalarse en la red. No, no lo está aún, es accesible desde la red. La información en la red estará físicamente en algún lado, pero estará preparada para ser interoperable. Esto se está haciendo hoy a partir de portales que recolectan la información digitalizada y almacenada a nivel local, pero ‘puesta’ en la red a nivel colectivo. 

En segundo lugar, lo que estamos construyendo es una biblioteca digital mundial. Para ello hemos de pasar a formato digital los muchos documentos manuscritos o impresos que las bibliotecas han atesorado y que hasta ahora solo eran consultables desde dentro de sus paredes (de las de las bibliotecas). Muchos de estos impresos están en diferentes bibliotecas, no tienen sentido que cada una de ellas produzca una copia. La biblioteca digital mundial será un mosaico compuesto de muchísimas piezas, para que todas formen una figura reconocible, las bibliotecas deberán trabajar conjuntamente.

Blanca San José En 2005, en INFODOC definiste los consorcios de bibliotecas como “agrupación cooperativa para coordinar esfuerzos… y con el objetivo de mejorar los servicios bibliotecarios a través de la colaboración… sobre todo de contenidos electrónicos”. Actualmente, ¿Cuáles consideras las actividades cooperativas más importantes que pueden llevar a cabo las bibliotecas para mejorar su infraestructura, colección, servicios…? Y ¿cuáles son los apoyos más importantes que necesitan para su ejecución?

Lluís Anglada: Sí, en 2005 la actividad cooperativa con mayores beneficios era la de contratar conjuntamente recursos electrónicos. Probablemente esta sea aún (y para los próximos 5 años, al menos) la principal actividad cooperativa. En las preguntas anteriores ya he destacado el hecho que la agrupación de las bibliotecas en cooperativas de compra ha supuesto un cambio sustancial en los servicios que ésas ofrecen ya que permiten ofrecer mucha más información de la que habrán podido ofrecer a sus usuarios en el entorno papel y comprando de forma individual. Quisiera destacar que esto ha supuesto además, para las bibliotecas que lo han hecho, una ganancia enorme en prestigio para las bibliotecas ya que sus usuarios han percibido la enorme ganancia del acceso electrónico a revistas como una aportación de las bibliotecas a pesar que esto ha sido un resultado de una agrupación de factores (tecnología, más modelos de precio para compras conjuntas más la capacidad de las bibliotecas de agruparse).

Con consorcios constituidos, las actividades cooperativas que representan beneficios claros para las bibliotecas consorciadas son diversas. Los objetivos de la cooperación de los años 70 y 80 continúan siendo válidos ya que los catálogos colectivos y el préstamo entre bibliotecas mejoran mucho los servicios que las bibliotecas ofrecen. Las colecciones impresas tendrán una importancia decreciente en el futuro próximo pero continuarán siendo las únicas fuentes para algunas actividades de investigación y aprendizaje. La constitución de almacenes cooperativos donde guardar de forma eficiente impresos importantes para la investigación pero de poco uso será otro ámbito de cooperación en los próximos años, tal como lo está siendo ya en los países más avanzados en estructura bibliotecaria.

También lo serán la construcción de plataformas o portales de visualización conjunta de información digital. Estos portales pueden hacerse al margen de la cooperación, pero su efectividad está asociada a compartir normas, conocimientos infraestructura y planes de digitalización. Quisiera destacar que hay ámbitos en los que la cooperación no tiene papel. Estos serían los más asociados al usuario final: la atención al usuario, la detección de sus necesidades, el acompañamiento en hacer posible el Open Access, la formación…

Para cooperar (da igual en qué cooperemos) se necesitan de forma indispensable dos cosas: visión compartida y generosidad. Tener una idea clara de lo que se debe hacer no es fácil, que esta visión lo sea con otros lo es menos, pero no podemos hacer cosas conjuntamente si no vemos de forma igual o parecía los retos a los que nos enfrentamos y no compartimos una determinada solución como la mejor o como la menos mala. La dificultad de tener una visión compartida depende del momento. A veces los objetivos son compartidos pero se carece de la fuerza para llevarlos a cabo, sería el caso hoy de hacer un catálogo colectivo, por ejemplo. En otros casos la necesidad no es compartida y el problema entonces es de liderazgo, de mostrarla y de encontrar aliados para ejecutarla. La generosidad no significa hacer cosas que uno no quiere, sino ser lo suficientemente flexible como para no impedir la cooperación con exigencias que lo son para uno pero que no pueden satisfacer los demás. Cooperar quiere decir estar entrenado en el gana-gana, es decir, en observar las ganancias propias sin fijarse (demasiado) en si las de los compañeros de viaje son mayores o menores que las nuestras. 

diumenge, 25 maig de 2014

COBDC: els test de les 3Rs



Una bona colla d’amics (i de col·legues als que admiro) em renyen ‘carinyosament’ pel meu penúltim post aquí

Com que tenen raó, els concedeixo la major: no es pot parlar (i jo ho feia) de forma genèrica de “darreres juntes” i atribuir-los que han tingut una trajectòria que ha fet que el COBDC sigui poc representatiu, poc reivindicatiu i poc regeneratiu. Jo que volia ser polit, m’he excedit; no volent assenyalar massa concretament a ningú he assenyalat a tothom. Demano disculpes i els agraeixo els comentaris que, assenyats i argumentats com són, ajuden a pensar i a reconduir l'acció.

Com que no vaig fixar cap final a aquest retrocés històric, passa que acabo criticant la Junta de la que vaig formar part. Ja m’està be. Aprofito però la autocrítica iniciada sense voler per examinar el comportament de la Junta de la que vaig formar part com a vicepresident, a finals dels 80, a la llum del test de les 3Rs.

Vam ser la Junta d’un col·legi Representatiu. Això va ser mèrit de la feina feta per l’Associació de Bibliotecaris i de la Junta anterior, i espero que deixéssim un col·legi representatiu. Ho vetllàvem perquè manteníem un índex anual bibliotecari titulat / bibliotecari col·legiat.

Vam ser una Junta d’un Col·legi Reivindicatiu. La segona llei de biblioteques es va preparar a l’inici del nostre mandat. La vam considerar lesiva per la professió i ens hi vam oposar de forma proactiva i de forma reactiva. Puc assegurar que enfrontar-se (en privat) a un director general que pot influir en la teva carrera professional no és fàcil.

No aconsegueixo recordar si vam ser una Junta Regenerativa. Les Juntes han estat en general poc regeneratives perquè la necessitat de regenerar -de renovar- la professió era baixa els anys 70-90. Només calia modernitzar-se, seguir l’exemple dels millor, no reinventar-se. La necessitat de regeneració de la professió ha anat augmentant amb el temps en la mesura que la nostra societat vivia les enormes transformacions dels darrers 20 anys. Els moments actuals de trasbalsament de realitats consolidades (en el nostre cas i en molts d’altres) fa que la reinvenció de la professió, la seva regeneració, passi de ser un desideràtum a ser una exigència.

Els agraeixo els acords que assenyalen, entre els quals el d’acceptar les 3Rs com a criteri de demarcació (els que hem format part de Juntes podríem examinar les nostres realitzacions a la seva llum). De cara al moment present, proposo unes afirmació que espero siguin de consens:
  • La representativitat actual del col·legi és baixa (*), i això és un problema de tots
  • En els darrers 5 anys hi ha hagut molt bones ocasions que no s’han exercit de reivindicar coses
  • La necessitat de regenerar la professió avui no és alta, és vital

Acord absolut amb la importància que té l’associacionisme professional. Si no hi estiguéssim no dedicaríem el temps a aquests debats. Discrepàncies carinyoses amb la mirada que proposen només cap endavant, cap al futur. No val la pena regirar la història si no és per construir un futur millor, però no hi ha control en la construcció del futur sense mirades cap al passat. Els millors  amics no són els que callen, sinó els que carinyosament et fan adonar del teus errors.


(*) La qualitat és mesurable. Si mesurem la qualitat dels servis bibliotecaris, be podem establir indicadors de representativitat qualitativa (nombre de col·legiats per anys de professió, col·legiats per sector versus professionals actius per sector, nombre de persones caps de biblioteca versus les ídem col·legiades ...)

dilluns, 19 maig de 2014

Biblioteques de llibres o biblioteques de persones



Ahir vaig visitar la llibreria Re-read que hi ha a l’Hospitalet (Carrer Progrés, 124, 08904). Tota una experiència. Re-read és una franquícia de llibreries on “podrás encontrar libros de segunda mano en perfecto estado. También vender los tuyos. Porque siempre hay libros leídos y libros por leer. Por eso Re-compramos y Re-vendemos para que nunca te quedes sin ninguno de los dos.”

Compren els teus a 0,20€ exemplars (no els accepten tots, però) i et venen els seus: 1llibre =  3€, 2 llibres = 5€, 5 llibres = 10€. Vaig dur-ne 11, me’n van acceptar 9 i me’n  endur 10 (4 Simenon’s que no tenia!). Em va impressionar la quantitat que en tenien, l’ordre com els tenien i que s’hi podien trobar llibres apareguts al mercat feia poc.

El llibre està canviant en el seu ús. Tat o més que els llibres e-, els canvis provenen de la com els percebem. La gent ens els traiem de sobre amb més  facilitat que abans, en podem obtenir sense cost fent book crossig a bars i a llocs diversos, algunes edicions de butxaca ofereixen exemplars molt barats... El llibre objecte està deixant de ser considerat un objecte valuós, que cal conservar. Els llibres, com a objectes, ja no són valuosos perquè és fàcil trobar-ne, són abundants.  Les biblioteques però han basat una bona part el seu atractiu en poder deixar una àmplia i atractiva selecció de llibres. Si l’abundància del llibre objecte va en augment, serà que la importància de la biblioteca deixadora de llibres anirà en decreixent.

Ens cal anar revelant les funcions menys visibles de les biblioteques: la de constructores de personalitats i constructores de comunitats.

Recomano la lectura de dos posts recents molt interessants de cara a això. El de Roy TennantTheMission of Librarians is to Empower i el de Lorcan Dempsey Public libraries in Dublin

Aquest darrer, transcrivint àmpliament textos del periodista irlandès Fintan O'Toole, entre els quals destaco:

  • “The library should not provide an argument for a particular case, but demonstrate that there is always another case to be made. The notion that the library is a place that has no agenda other than allowing people to invent their own agendas is what makes it an indispensable resource for a democracy. It is where we can learn not just to be readers, but to be the authors of our own destiny.”

dimarts, 13 maig de 2014

COBDC, 2 alternatives: (votar al col·legi) o (botar el col·legi)



Fa uns dies vam tenir un gran dinar amb la Carme Mayol i recordàvem els moment en què es va acordar la transformació de l’Associació de Bibliotecaris de Catalunya en el que després va ser el Col·legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (COBDC). Els motius de la Junta que ho va impulsar (n’era presidenta la Carme Camps) van ser el de tenir més força davant l’administració i el fet d’haver de ser consultats obligatòriament davant de canvis legislatius i normatius.

Gràcies a la intel·ligència i tenacitat de Carme Mayol, el procés de creació del Col·legi va comportar que els estatuts incloguessin una clàusula transitòria que permetia als professionals sense titulació oficial de ‘bibliotecari’, col·legiar-se també. Així el COBDC naixia amb una clara voluntat integradora, voluntat que es va tornar a reflectir quan SOCADI es va dissoldre i integrar en el Col·legi i quan el COBDC es va obrir als llicenciats en documentació. La coincidència de diplomats i llicenciats en un mateix Col·legi és clarament una excepció dins el gremialisme que caracteritza els col·legis professionals i mostra de nou la voluntat integradora professional del COBDC en els seus orígens.

Sigui sota la forma de col·legi, o més freqüentment, sota la d’associació, els membres d’una professió determinada, d’una comunitat professional,  s’agrupen per defensar els seus interessos de present i de futur. Aquestes entitats professionals, per ser útils als seus membres i a la societat a la que serveixen han de tenir 3 R’s: han de ser representatives, reivindicatives i regeneratives.

Les associacions professionals han de ser representatives, perquè, si no ho són, com poden parlar en nom d’una professió i els valors que aquesta representa? La representativitat ve donada per la quantitat i la qualitat dels seus membres. La majoria dels professionals (o una part molt notable) n’ha de formar part i n’han de ser membres professionals que treballin en diferents sectors i els professionals més actius en cada un d’ells.

Encara que durant un temps la ‘defensa de la professió’ va ser una activitat mal vista,  la reivindicació és una de les activitats més clares d’una associació professional. Les professions no són només conglomerats d’interessos, són punts de vista sobre la realitat i representen uns valors específics. Als arquitectes els pertoca defensar l’estètica com a valor en les edificacions i als bibliotecaris el dret dels ciutadans a accedir a la informació pública. Si considerem que el col·lectiu al que pertanyem té valors que no defensa ningú més, hem de reivindicar la professió i les seves realitats professionals com a manera de fer prevaldre aquests valors en la societat.

Els col·lectius professionals, per altra banda, i per tant de mantenir vius els valors i interessos que els han format, no només han de defensar el present, sinó que s’han de regenerar. Les formes de l’exercici professional varien en el temps, però una professió, si és tal, té una mirada sobre les coses i representa uns valors que estan per sobre la conjuntura. La regeneració professional, la reinvenció de la professió –la fabricació del futur- és la segona gran missió d’un col·lectiu professional.

Escric això amb unes eleccions a Junta del COBDC en les que els col·legiats,  per 1a vegada en la seva història, podran votar entre dues candidatures. Surti la que surti, la Junta entrant iniciarà el seu mandat amb molt poques ‘errres’ en el seu haver. Les darreres juntes han tingut una trajectòria que ha fet que el COBDC sigui poc representatiu, poc reivindicatiu i poc regeneratiu.

El COBDC actual no té ni la meitat de membres de la professió activa a Catalunya. Els ha perdut per diferents motius entre els quals hi ha la crisi –segur- però també l’allunyament de la professió real i la sensació que no fa la seva funció. L‘afiliació a les associacions professionals es fa per motius materials (descomptes en cursos, per exemple), però, sobretot, o almenys també, pel convenciment que l’associació treballa per al associat o col·legiat. Quan una associació no defensa als professionals (o només en defensa a uns quants), o no es reivindica o regenera, esdevé un instrument inútil que hom pot abandonar.

Ens els darrers anys hi ha hagut –per desgràcia- sobrades ocasions de fer sentir la veu dels professionals: la crisi ha minat els nostres serveis, s’han tancat biblioteques singulars, el Consell de Biblioteques no es reuneix, les xarxes de biblioteques municipals no s’unifiquen, la biblioteca del Born no es farà... El silenci del COBDC ha estat estrepitós.

No és cap secret (ni tampoc cap singularitat) que els canvis tecnològics, culturals i sociològics recents han impactat molt fort en la nostra professió. Se’ns identifica amb el llibre imprès usat dins un edifici, i la digitalització dels documents i del seu ús fa aparèixer el perill que se’ns consideri innecessaris. Cal reinventar la professió i cal representar-la de forma nova per a la societat que la financia. Aquesta és una activitat principal a la que s’han dedicat les principals associacions professionals nostres a nivell internacional i una activitat que ha brillat per la seva absència al COBDC.

D’aquí pocs dies els membres del COBDC podran anar a votar al col·legi, però si la Junta sortint no canvia profundament la recent trajectòria, no valdrà la pena anar-hi a votar, i sí ‘botar-lo’ i fer un instrument més eficaç.


dimarts, 29 abril de 2014

La campaña de EBLIDA por el derecho a decidir





EBLIDA ha iniciado una campaña de fuerte transcendencia en la que pide para los ciudadanos el reconocimiento del derecho decidir en qué soporte (impreso o digital) leen los libros que pueden sacar en préstamo de las bibliotecas.  Las peticiones de EBLIDA a la Unión Europeason:
  • Que las bibliotecas puedan facilitar a sus usuarios los últimos libros electrónicos (como lo vienen haciendo con los libros impresos) adquiriéndolos a precios justos y en términos razonables.
  • Que todos los ciudadanos, no solo los que lo pueden pagar, se puedan beneficiar del acceso gratuito a los libros electrónicos en las bibliotecas.
  • Que los autores reciban una remuneración justa por el préstamo de los libros Electrónicos al público.


Esto pasaría por un cambio en el marco legal que regula el comercio del libro digital al que uno puede adherirse firmando a través dechange.org.


Hoy se ha celebrado en Barcelona una mesa redonda sobre este tema que, a pesar de la hora, ha suscitado un elevado interés vista la numerosa audiencia que llenaba la sala donde se ha celebrado. Una parte importante del acto se ha dedicado a explicar las características de la plataforma para el préstamo de libros en las bibliotecas públicas que está poniendo en marcha el Ministerio de Cultura y los servicios de bibliotecas de algunas autonomías. Yo me he quedado con tres ideas que voy a intentar desarrollar a continuación.


O ganamos esta batalla o cerramos las bibliotecas

Las bibliotecas cumplen la función social de proporcionar lectura, información y cultura a las comunidades que sirven. Si esto es cierto (y así se ha creído en los últimos 150 años) no pude haber restricciones en el tipo de documentos que la biblioteca ofrezca, ni de contenidos ni de formatos. ¿Podemos imaginarnos que las bibliotecas tuvieran prohibido ofrecer libros de ficción? ¿O no pudieran ofrecer revistas?

El cambio en el soporte en el que la humanidad transmite ideas y emociones no puede comportar una reducción en el acceso de los ciudadanos a la lectura y al conocimiento. Si esto pasa, si lo permitimos, las bibliotecas dejaran progresivamente de ser instrumentos útiles para la sociedad y habremos creado una brecha digital que en este caso será económica (libros digitales para quien pueda pagarlos, impresos para los demás.  


El problema no es solo legal ni tecnológico, es comercial

Des de las bibliotecas no nos podemos mover en la ambigüedad calculada de decir que los libros electrónicos, al ser más baratos de producir, deben ser más baratos para comprar. La cuestión no es el ahorro de la producción digital versus la impresa, sino los retornos comerciales de la venta del libro digital a las bibliotecas. ¿Debe tener el mismo precio un libro digital para un particular que para una biblioteca que puede prestarlo múltiples veces? ¿Las veces que una biblioteca puede prestar un libro electrónico (que no se desgasta) pueden ser infinitas? ¿La compra de un libro digital por parte de una biblioteca puede permitir el préstamo simultáneo a un número indeterminado de usuarios?

Nos gustaría contestar que sí a las tres preguntas, pero, o se encuentra un modelo económico capaz de sufragar los costes de editar (y los beneficios comerciales esperables de esta actividad) o desaparecerán las empresas que corren con los esfuerzos de editar y, por lo tanto, de permitirnos usar libros digitales. En el mundo científico parece que se está creando un modelo alternativo (el lector deja de pagar y pasa a pagar el autor), pero yo no conozco otra opción que la de llegar a un marco de acuerdo entre editores, autores, distribuidores y bibliotecas que regule de forma no totalmente insatisfactoria para ninguna parte el tráfico comercial.


Lo que está en juego no son los objetos que las bibliotecas prestan sino el control del tráfico que generan

Y hablando de tráfico, el que hasta ahora ha sido importante en las bibliotecas ha sido el de objetos (libros comprados, libros catalogados, libros usados). En los próximos años la accesibilidad a la bibliografía recreativa y formativa aumentará por diferentes vías (una de ellas –esperemos- será la oferta de libros digitales que podrán tener las bibliotecas), y con este aumento de la facilidad de acceso disminuirá el valor de los objetos que se intercambian para pasar a aumenta el valor del tráfico en sí mismo.

Hoy algunos servicios de Internet (de hecho, bastantes) son gratuitos por el usuario porqué los proveedores sacan partido del tráfico que se produce en su portal. De la misma forma que hoy para las bibliotecas su tesoro son los documentos que en su momento compró, en un futuro no muy lejano el gran valor serán los datos sobre los usos de estos objetos. Y esto además, tendrá una dimensión mundial.


p.e. En la foto, Glòria Pérez, vicepresidenta de Eblida (y de la CE de IFLA) abriendo la mesa redonda.