diumenge, 12 d’octubre de 2014

Quiero votar



Sí, ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé, que el marco legal no lo permite. 

Sí, ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé, que llevamos mucho tiempo así. 

Sí, ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé, que esta petición es inoportuna por estar hecha en tiempos de crisis. 

Sí, ya lo sé, pero, yo, yo quiero votar.

Las situaciones establecidas son reformables cuando el contexto social en el que surgen cambia, o cuando se rompe el consenso a partir del cual se fundaron.

Hace unos días hubo elección de la nueva junta de FesabidFue una elección entre pocos: entre los presidentes de las asociaciones que forman Fesabid. Sin lugar a dudas ha sido conforme a los estatutos de la entidad, pero, a mi entender, ya no conforme al sentir del tiempo.

He contado en este Blog el contexto de la creaciónde FesabidNo lo voy a volver a hacer ahora, pero han pasado muchos años. Si entonces valió que la elección fuera por método indirecto (solo los presidentes votas), creo que ahora se impone una elección directa (votan todos los profesionales asociados).


Querer votar (y dejar votar) es democrático. No solo lo merecen los miembros de las asociaciones que conforman la Federación, sino que la elección por sufragio popular directo daría a las juntas salientes una fuerza democrática que les ayudaría en su tarea.


2 comentaris:

Ramon Abad Hiraldo ha dit...

FESABID empieza con ANABAD. ANABAD no era sino un espejo fiel de la profesión de aquel entonces y que, aunque lo intentó, no fue capaz de asimilar todos los cambios que se estaban produciendo en el país, quedando prisionera de una imagen que navegaba con los vientos en contra. Por otro lado, también se hizo lo posible por identificar a ANABAD con el peor pasado centralista, frente a la que se planteó una descentralización de urgencia, que se ajustase al nuevo marco territorial, en el que una veces faltaba y otras sobraba.

Allí llegó FESABID, pues había que dar coherencia a un puzzle tan disperso como desigual. FESABID se fue creando, sí, con esfuerzo y entrega, aunque tampoco faltó oportunismo (a lo mejor era simplemente visión política), en su empeño inicial de hacer frente común contra ANABAD. Aquí, es cierto, el sistema un votos por asociación fue decisivo, por ejemplo, para marginarla de la organización del Congreso de la IFLA; precisamente a la asociación que tenía no solo más afiliados, sino también más personas trabajando en los comités permanentes y órganos de la IFLA y que era precisamente la que pagaba religiosamente año tras año las fuertes cuotas íntegras de afiliación que le tocaban a España como país.

Han pasado los años, se ha trabajado mucho y el balance no es malo. Todo se ha normalizado, creo que para bien de todos. No hay tiranteces entre las organzaciones y todos estamos dispuestos a trabajar con todos porque a la postre, el problema común de todas las organizaciones profesionales no son las siglas ni los territorios sino la falta de participación e implicación por parte de los bibliotecarios, la falta de candidatos cuando toca formar candidaturas y juntas directivas, conseguir liderar y empujar proyectos...

Pero hete aquí que ahora se detecta un grave problema de organización en FESABID por el sistema vigente de elección de su Junta Directiva. Tema complejo al tratarse de una federación de asociaciones muy desiguales y para el cabrían diversas alternativas, hasta, incluso, una presidencia rotatoria. En todo caso, pasarían por plantear la reforma de los estatutos de la federación.

Pero no. El problema parece ser que se debe a un déficit democrático que se arregla poniendo a todos a votar mucho.

Pero, ¿a qué me suena todo esto?


Ramón Abad
rabad@unizar.es

Lluís Anglada ha dit...

Apreciado Ramón,

Ya quedamos pocos que podamos hablar de tiempos tan pretéritos como el previo a la fundación de FESABID. En un post a este blog, de mayo del 2009, escribí que “La fundación de FESABID en 1988 supuso un innegable avance para la estructuración de la biblioteconomía en España”, y también que, a mi entender, “FESABID … expresaba en el momento de su creación tres realidades: la incapacidad de ANABAD de representar a la mayor parte de profesionales bibliotecarios, la estructuración del estado español en autonomías y una visión no unitaria de lo que eran o debían ser las bibliotecas”.

Probablemente se hizo lo que se podía hacer en aquel momento dado, pero algunas cosas han cambiado mucho desde entonces. El balance –dices tú- no es malo; yo creo que es bueno, pero también que podría ser mejor. A la profesión le falta fuerza y le sobra disgregación.

La reforma de estatutos que sugieres no me parece una mala vía. Yo no iba tan lejos. En el post de 2009 decía: “No propongo que cada asociación tenga tantos votos como número de asociados. Propongo que los asociados participen directamente en las votaciones para la Junta de FESABID. Creo que, justamente, votando los miembros individuales se pueden crear candidaturas que tengan programas de actuaciones determinados, que los expliquen y que busquen soporte entre los votantes. ¿Los votantes de una asociación votaran siempre la misma candidatura? Yo creo que no. Yo quiero elegir por mí mismo y no tener mi voto delegado en quien presida mi asociación. La representación directa obligaría a los candidatos a explicar lo que quieren hacer y lo que han hecho, fomentaría el debate y daría independencia y fuerza a la Junta elegida.”

No todo se arregla poniendo a todos a votar mucho, pero incrementar la representatividad de una Junta le da a ésta legitimidad y fuerza, y dejando votar al profesional se crean vínculos de pertenencia. Las dos cosas son buenas, creo; no suficientes, pero sí necesarias.