diumenge, 5 de juliol de 2015

La inevitable inutilidad de lo invisible



La CRUE acaba de publicar “La Universidad Española en cifras
2013-2014”, informe que firman Juan Hernández Armenteros y José Antonio Pérez García. La publicación una síntesis ofrece de datos del sistema universitario español expresados en indicadores agrupados en los capítulos siguientes:
1.    Demanda de enseñanza universitaria
2.    Precios, becas y ayudas al estudio universitario
3.    Oferta de enseñanzas universitarias
4.    Recursos [financieros] del sistema universitario
5.    Resultados (docentes y en investigación)

Supongo que en una publicación de este tipi es inevitable que no esté todo lo que uno esperaría encontrar, pero no deja de sorprenderme la ausencia total de indicadores referentes a biblioteca.

Las bibliotecas están incrementando su invisibilidad de forma peligrosa. Los edificios son usados igual o más que nunca, pero ya no por los profesores y éstos usan la información que contratan y organizan las bibliotecas, pero les fluye de ‘internet’ sin que perciban que la biblioteca es el intermediario.

El informe da datos de producción, no de recursos, y esta es la tendencia. La fortaleza consolidada de las bibliotecas se basó en los pasivos (metros cuadrados y libros), y, en los últimos años, los intereses de los gestores de la enseñanza y de la sociedad se han desplazado hacia los beneficios producidos por estos recursos.

Nuestro colegas norte-americanos hace algunos años que están orientando los esfuerzos de su asociación profesional a mostrar el valor dela bibliotecas y la asociación europea LIBER acaba de decidir crear un grupo de trabajo dedicado a métricas.

A medida que el libro impreso deje de estar teñido del valor romántico que le conferimos en el pasado, la biblioteca decaerá también en valor a no ser que sepamos mostrar lo que esta aporta a la universidad.


No sé si es lamentable, pero sí que es inevitable que lo invisible acabe percibido como inútil.