diumenge, 4 de desembre de 2016

Libros, ¿impresos o digitales?



El Pew research Center acaba de publicar el informe Book Reading 2016 sobre los hábitos de lectura de libros (impresos o digitales de los ciudadanos de los Estados Unidos de Norte América. El breve informe muestra una ligera recuperación de los datos de lectura: un 73% se declara lector/a de libros en cualquier formato con respecto al 72% que lo hacía en 2015 (pero los lectores declarados eran el 76% el 2014, y el 79% el 2011).

El informe indica que los norteamericanos “leen más libros e- en tabletas o en teléfonos móviles que en lectores de libros e- y que la lectura de libros impresos es mucho más popular que hacerlo en forma digital”.

Yo soy lector apasionado y creo que me inclinaría por leer en cualquier formato que aumentara mi capacidad o experiencia lectora. Leo de forma preferente en digital libros y documentos en PDF. Uso un lector de PDFs fantástico que me deja subrayar el libro de diferentes maneras y puedo anotarlo manuscritamente. Además, controlo los ficheros de los libros o documentos leídos, puedo almacenarlos, encontrarlos y prestarlos.

No me pasa lo mismo con los e-libros. A pesar de la ventaja de la transportabilidad, para las novelas, los grandes inconvenientes que encuentro al libro e- son dos: quedan encadenados a un soporte y no puedes almacenarlos juntos en tu biblioteca (digital) y no todos los libros que me apetece leer se encuentran en el mercado en forma digital. Para las obras de no ficción, dónde acostumbro a tomar notas o a marcar fragmentos, las prestaciones del libro e- son muy mejorables. Ni el subrayado ni la anotación tienen calidad pero, sobro todo, no poderlos prestar ni poderlos almacenar libremente hacen que el e- libro (al menos para mí) no sea una alternativa. Al menos no para hoy.