dijous, 28 d’agost de 2008

Libros e-: ni pronto ni de repente

Algunas opiniones (espero que no banales) sobre libros electrónicos que aparecen en El Profesional de la Información que recibo hoy (vol. 17, n. 4) y que está dedicado al libro electrónico. Libros. No podemos hablar de libros e- sin más. Como no podemos hacerlo de revistas e-. Bajo este nombre (el de revistas) distinguimos entre boletines, hojas informativas, periódicos, revistas-magazines, revistas-journals... Y para cada subgrupo la digitalización de las revistas ha tenido y está teniendo una trayectoria propia. El gran éxito en revistas digitales ha estado en el sector de las revistas científicas o ‘Journals’. Un 50% de las revistas de este subgrupo deben estar en digital y esto se debe a diversos factores entre los cuales destaco dos que han contribuido decisivamente a su digitalización: la concentración de títulos en grandes grupos editoriales y la compra consorciada de paquetes de revistas. Hay muchos tipos de libros, manuales, obras de referencia, estudios universitarios, libros de texto, obras de divulgación... De momento ningún subgrupo destaca por tener porcentajes elevados de digitalización. Quizá el más alto sea el formado por las obras de referencia, pero incluso en este el libro e- no está teniendo una presencia mayoritaria. ¿Esto quiere decir que el libro e- no tiene futuro? De ninguna manera, pero sí que su futuro en lo concreto es incierto. Ergonomía. Siempre que se ha hablado (inteligentemente) de los libros se ha comentado lo terriblemente ergonómicos que son. De fácil lectura, transportables, anotables ... El éxito de las revistas e- (de los ‘journals’) está en buena parte en lo leíbles que son los artículos que publican una vez nos los hemos impreso (como antes hacíamos una vez nos los habíamos fotocopiado). Lo mismo no es fácil de conseguir con los libros e-. Dejando al margen algunos tipos de libros e- (las obras de referencia y los manuales universitarios, quizá), el éxito dependerá de que se estabilice algún instrumento de lectura transportable para los libros e- De momento no hay un formato de libro e- estándar que permita la descarga en cualquiera de los múltiples lectores (de diferentes prestaciones y precios) desarrollados por un sinfín de fabricantes en competencia. Modelo de precio. No hay innovación sin tecnología pero tampoco sin necesidad social ni modelo de negocio para la misma. El éxito de las revistas científicas e- ha venido (en parte, como todo) de tener un modelo de precio que no por criticado ha dejado de ser valido y que se ha extendido con suprema rapidez. El mercado de las revistas e- nació y se consolido con un modelo de precio basado en 3 elementos: un uso colectivo de las revistas e- suscritas, un coste basado en el pagado por las revistas en papel con un incremento del 10-15% dependiendo de los casos, y, como valor añadido, se reciben las revistas previamente subscritas y muchas más. No vemos (de momento) que los diversos modelos de precio de los editores de libros e- presenten ninguna característica que los haga sumamente atractivos. Uso colectivo, sí, pero pagando en función del colectivo servido; precios parecidos a los del libro en papel; sin opciones realistas para consorcios... Valor añadido. Algunos editores de libros e- presentan opciones imaginativas y atractivas: la suscripción a los libros de Safari permite sustituir una edición anticuada por una nueva o un libro con poco uso por otro título, Springer anuncia que sus licencias incluirán la consulta en línea ilimitada y, además, la opción de comprarse el libro a menor coste que el habitual y a través de la impresión por demanda, los libros de NetLibrary pueden ser comprados (para siempre) o alquilados (hasta que la biblioteca decida)... Innovaciones todas las mencionadas que ni están (aún) consolidadas ni parecen ser suficientes para que el mercado decida de forma determinante pasar a usar los libros e-. Quién vende. Las revistas en papel se compraban título a título, pero en el entorno digital, pasaron a suscribirse en forma de paquetes. Las suscripciones titulo a título (a la ‘carta’) se hacían a través de agregadores (Ebsco, Faxon, Swets...), las de paquetes editoriales (en forma de ‘menú’) a las casa editoriales. En el caso del libro e-, su éxito puede depender de la tensión editor original – agregador. Los primeros a lanzarse al mercado fueron nuevas empresas de agregación de contenidos pero está por ver si los propietarios primeros de los contenidos no querrán / sabrán copar el mercado o una parte importante del mismo. Cómo se compra. De momento (y es, claro, una opinión personal) las bibliotecas españolas (públicas y universitarias) están aproximándose al tema de forma timorata y conservadora. Timorata, ya que a pesar de lo dicho, algunos (muy) buenos productos en libro e- no están todo lo presente que podrían / deberían en las bibliotecas españolas (salvadas algunas excepciones). Conservadora, porqué estamos aún buscando la compra tradicional de título a título cuándo quizá la mayor oportunidad actualmente en ‘libros e-‘ sean las agregaciones de contenidos en bases de datos a texto completo En qué lengua. De momento en inglés y así será creo yo por bastante tiempo, con lo que nos tenemos que plantear como nos enfrentaremos a esto. Deberíamos hacerlo de cara, asumiendo, como intermediarios de la información que somos, dos cosas. La primera, que ‘la información’ electrónica (la mayoría de ella, la más relevante, etc.) va a estar en inglés y a lo sumo (una parte de ella) en alguna de las pocas lenguas que tengan detrás un mercado real masivo. La segunda, que será nuestra función contribuir a que esté en electrónico la información ‘local’, la escrita en lenguas minoritarias (categoría que en Internet no sólo incluye el catalán sin también el francés) y que las bibliotecas podrán / deberán ayudar a editar en digital. ¿Quiere esto decir que nunca veremos un amplio mercado de libros e-? No, pero no será ni pronto ni de repente, creo yo.