dimarts, 14 de juliol de 2009

Sobre OCLC a propósito del ALA de Chicago

Ojeo la página web del congreso del ALA que debe estar terminándose en Chicago estos días (el programa del congreso tiene 244 p.!)

y pienso en las diferencias y paralelismos entre el movimiento asociativo y cooperativo en los EUA y en Europa. Miro mis notas y me detengo en las que reiteradamente citan a OCLC y pienso que esta organización es un buen punto de partida para ello.

OCLC nació en 1967. Entonces OCLC era Ohio College Library Center. Hoy, como Online Computer Library Center, Inc. es una organización sin ánimo de lucro formada por más de 60.000 bibliotecas en mas de 10 países. La automatización de bibliotecas comportó un fuerte desarrollo de la cooperación bibliotecaria entre finales de los años 60 y principio de los 80. En los EUA se crearon diversas entidades cooperativas que recibieron el nombre de utilidades bibliográficas y de redes de bibliotecas. OCLC fue tomando fuerza hasta ser el gran centro suministrador de catalogación, información bibliográfica y préstamo interbibliotecario. Algunas redes aún existen prestando servicios regionales y siendo distribuidores de los servicios de OCLC (ver la lista en la entrada de OCLC en la wikipedia).

¿Qué hizo que OCLC ocupara el lugar relevante y oligopolístico que hoy ocupa? A mi entender un principio con dos derivadas. El principio: por recursos que tenga una biblioteca estos son finitos y menores que los recursos de diversas bibliotecas trabando en cooperación. Las derivadas:
  1. 1. la catalogación consume tantos recursos que solo es posible mantenerla aprovechando la catalogación hecha por los demás (la catalogación por copia es a las bibliotecas lo que la gasolina a los coches: podemos quejarnos de que es cara y que contamina, pero no podemos prescindir de ella),
  2. 2. las necesidades de los usuarios son tan dispares e imprevisibles que por recursos que tengamos para seleccionar ‘just-in-case’ siempre nos quedarán demandas por satisfacer que en cambio podemos satisfacer con algún recurso seleccionado por una biblioteca de la red.

El mismo empuje hacia la cooperación (y debido a la misma fuerza, la automatización de catálogos) se vivió en Europa. Se crearon entonces cooperativas bibliotecarias en el Reino Unido (de una de las cuales, por ejemplo, derivó el programa LIBERTAS) y entidades de cooperación estatales en los países nórdicos y en Holanda. El PICA holandés fue quizá la organización con más proyección de las citadas. Pero en Europa no supimos o no pudimos construir una organización bibliotecaria con la fuerza de OCLC. Tienen lógica: las diferentes lenguas europeas y las fronteras entre países dificultaban el uso de catalogaciones y el tránsito de libros. El uso de los servicios de OCLC en Europa ha sido bajo y marginal en comparación con el que del mismo han hecho las bibliotecas norteamericanas.

Pero el uso los servicios de OCLC se fue convirtiendo en caro y poco ágil. Algunas bibliotecas se organizaron regionalmente en consorcios y crearon catálogos colectivos y redes de préstamo interbibliotecario con costes menores y servicios mejores. En el estado de Minnesota funciona una red de redes de PI que resuelve las peticiones a nivel de grupos de bibliotecas, o a nivel de estado o, finalmente, con OCLC como último recurso (puede consultarse una presentación fotográfica del periplo de un libro que viaja de una biblioteca a otra en régimen de PI).

OCLC, una gran cooperativa norteamericana, pero alejada de la vida cotidiana de las bibliotecas norteamericanas por coste y de las europeas por servicios, está dándose un enfoque internacional que ha sorprendido a propios y a extraños. OCLC Abstracts de

18 de Mayo de 2009 (Vol. 12, No. 19) informa de la decisión del Consejo de OCLC de implementar un nuevo sistema de gobierno de la organización. Este se basaría en un Consejo Global que sería elegido por tres consejos regionales (América, Asia y Pacífico y Europa, Medio Este y África). Parece pues que OCLC enfoca la globalización de cara y la asume con radicalidad. Las bibliotecas norteamericanas perderían así el control que hasta ahora han tenido sobre las decisiones que tome OCLC en su conjunto.

Al mismo tiempo (es decir en el mismo Consejo) se debatieron los ‘Principles of Shared Data Creation and Stewardship’. Una propuesta de cambio en los mismos comportó una movilización importante de las bibliotecas contra OCLC y una declaración del ICOLC contra la misma. El tema de fondo es si los registros de WorldCat son propiedad solo de OCLC o también de las bibliotecas que los crearon. Si lo primero, OCLC podría defender a las bibliotecas de los usos comerciales de los registros que ellas crearon para ellas mismas (OCLC). Si lo segundo, las bibliotecas podrían usar los registros que ellos crearon para competir con OCLC. La nueva política de OCLC parece restringir muchos usos o, al menos, haber creado una controversia sustanciosa.

Miro hacia los EUA con (sana) envidia y (sincero) amor. Envidia por su capacidad de construir organizaciones que, con debates y controversias, ayudan a las bibliotecas a ser más fuertes (es decir, a ser más útiles para sus clientes). Amor por lo que me han enseñado y lo que me ayudan a comprender hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos.

1 comentari:

Xavier Agenjo ha dit...

Muy interesante entrada.

Estuve en la OCLC en 1980 y tantos. Una semana en Dublin, (OHIO), o en el HODIO, Dublin, y me sorprendió sobre todo el espíritu de la organización y desde luego me ayudo mucho a montar el funcionamiento del CCPB.

Ahora, nadie sabe qué pasará; quizá Europeana llegue a ser algo porque no sólo está en juego la información sino el alma de Europa, pero tengo muchas dudas: pero tampoco nadie sabía que el Ohio College Library Center llegaría a ser la OCLC/RLG