dimecres, 10 de novembre de 2010

La información quiere ser libre o Manuel Castells en Cornellà (y 3)

Citilab

Por si a estas alturas me quedan lectores, unos comentarios sobre Citilab.

Algunas ciudades importantes de Cataluña (quizá también de otras partes, pero no tengo suficiente información para afirmarlo), una vez cubiertas sus necesidades culturales más perentorias gestadas el la no inversión cultural del franquismo, han creado o lo están haciendo equipamientos culturales no convencionales como el caso de Citilab (en Cornellá) o de la Capsa (en el Prat)

Castells elogió Citilab de quien dijo que es un intento de fundir el espíritu innovador de los fundadores de Internet con una ciudad industrial como Cornellà. Opinó que parte del potencial de la tecnología se pierde cuando esta se encierra en aplicaciones corporativas y que el potencial se expande cuando la tecnología pasa a manos de la ciudadanía.

No quiero ponerme en contra de forma demasiado gratuita pero creo que es un equipamiento que no se explica. Llegué, observé y no comprendí.

Las bibliotecas, en cambio, se entienden. Uno sabe qué encontrará en ellas y gracias a eso (gracias a la gente que atraen por eso) podrían extender su función a ser laboratorios ciudadanos de tecnologías o de medios de comunicación o de extensión cultural. La raíz ‘biblio’ de la palabra biblioteca no tiene porqué tomarse en su acepción de libro, podemos hacerlo en la de obra. Así las bibliotecas serían lugares para las obras, las literarias, las científicas, las de creación; lugares donde encontrarlas y disfrutarlas; lugares donde quizá aprender a crearlas.

¿O después de inventarnos los centros de documentación y las mediatecas nos inventaremos las ideatecas?

En Las Cinco mentes del futuro : un ensayo educativo” de Howard Gardner (Barcelona: Paidós, 2008) encuentro una frase que me gusta. Hablando de Amazon, Google y eBay, afirma: “cada una de ellas alcanzó el éxito cuando identificó un deseo humano fundamental y utilizó Internet de forma ingeniosa para satisfacer esa necesidad” (p. 131).

La fuerza de las bibliotecas es que se basan en una necesidad humana fundamental: leer. En la larga carrera del éxito si las bibliotecas disimulan, diluyen o disfrazan aquello en lo que se basan, pueden ganar titulares de prensa a corto plazo pero perder utilidad y valoración social a largo plazo.

[el copyrigth de la imagen es mío; gracias Pep]

2 comentaris:

Ciro Llueca ha dit...

Ei Lluís, doncs curiosament a mi el Citilab sempre m'ha recordat a una biblioteca. No són potser les biblioteques (públiques) del futur una combinació polivalent d'espais per anar a aprendre i relacionar-se?

Lluís Anglada ha dit...

Justament. El Citilab que vaig veure no em va semblar un espai polivalent com el que descrius, sinó una mica com un locutori d'internet. Perquè?
Doncs per què només hi havia màquines i no interacció persona-persona o persona-informació