diumenge, 2 d’octubre de 2011

La construcción del futuro desde las bibliotecas españolas

Para entender el presente de las bibliotecas españolas tenemos que tener en cuenta que España es, por una parte, un país relativamente nuevo y, por otra, un estado muy descentralizado. País casi nuevo, porqué la dictadura de Franco impidió que España evolucionara de forma similar a la que lo hacían los países de su entorno, y, a su fin hace unos 35 años, la sociedad y las organizaciones españolas pudieron organizarse sin las rémoras negativas que a menudo tienen las tradiciones. Descentralizado, porqué las comunidades autónomas con las que se organiza el Estado hacen de España un país casi federal.

Con estos antecedentes, las bibliotecas españolas (nos fijaremos aquí sólo en las universitarias, las municipales y las escolares) se han podido sumar a la modernidad con relativa facilidad y, a la vez, presentan características algo diferentes dependiendo de la autonomía a la que pertenezcan.

En este sentido, la asociación de bibliotecas universitarias Rebiun puede considerarse una entidad nueva ya que, iniciada a principios de los años 80 y creada a finales de la misma década, se refundó a principios de los 90. Rebiun ha sabido modernizar las bibliotecas universitarias españolas, ofreciéndoles un modelo de biblioteca universitaria moderna y orientada al servicio al que tender e imitar[1]. Esto ha quedado plasmado en los diferentes planes estratégicos de Rebiun[2] y, sobretodo en la promoción que ha hecho Rebiun de un modelo nuevo de biblioteca universitaria en el que esta se presenta a la universidad como Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI).

Las actividades cooperativas en bibliotecas universitarias y, en algunos casos, especializadas, fueron iniciadas por Rebiun con la creación de un catálogo colectivo y acuerdos de préstamo interbibliotecario. La cooperación tomó un nuevo impulso a finales del siglo XX con la creación de consorcios de bibliotecas en las principales autonomías españolas (Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Galicia y Madrid). Estos consorcios[3] han centrado sus actividades en la contratación de recursos electrónicos pero han ampliado sus actividades a otros proyectos cooperativos como la creación de, por ejemplo, almacenes para libros impresos de bajo uso[4], acuerdos conjuntos de préstamo[5] o catálogos colectivos[6]. Las bibliotecas universitarias españolas están siendo muy activas en la promoción del Acceso Abierto (Open Access)[7], actividad que queda reflejada en la celebración del seminario Policies for the development of OA in Southern Europe en mayo de 2010[8] o la existencia de Recolecta, portal que colecciona los recursos OA de las bibliotecas universitarias españolas[9].

Para el franquismo no hubo otras bibliotecas públicas que las de las capitales de provincia que eran mantenidas de forma centralizada por el Estado. Con la democracia, las autonomías pasaron a crear sistemas bibliotecarios autonómicos. Estos se basaron en parte en las bibliotecas hechas por los municipios al margen de las del estado y, sobre todo, en bibliotecas de nueva creación de impulso autonómico. A pesar de que las bibliotecas públicas españolas son propiedad nominal de los municipios, su creación, crecimiento y servicios tienen una fuerte dependencia de estos servicios autonómicos o, a veces, provinciales[10].

La práctica inexistencia de bibliotecas municipales a la llegada de la democracia obligó a los poderes públicos a hacer un esfuerzo en este sentido. Esto ha hecho que las bibliotecas municipales españolas estén más coordinadas (a nivel provincial y autonómico) de lo que lo puedan estarlo las de países europeos de su entorno. Así mismo, la necesidad de crear bibliotecas nos presenta hoy un panorama de nuevos edificios (cómo la Biblioteca Jaume Fuster en Barcelona o las de Can Llauradó en Teià, Mestre Martí Tauler en Rubí o Enric Miralles en Palafolls) e interesantes combinaciones de bibliotecas empotradas en centros culturales (cómo la Alhóndiga en Bilbao, Cubit en Zaragoza o TEA Tenerife Espacio de las Artes)[11]. En contraposición a las antiguas bibliotecas provinciales del franquismo (con una fuerte tendencia a la conservación), las nuevas municipales, con coordinación central y una clara vocación de modernización, se han orientado a los servicios y en sus colecciones destacan los documentos audiovisuales y son activas en procesos de digitalización de contenidos. Vale la pena destacar aquí la labor de promoción de la digitalización de fondos que promueve el Ministerio de Cultura a través del agregador Hispana[12], equivalente español de Europeana.

¿Los puntos débiles? A mi entender son dos: las bibliotecas escolares

y el asociacionismo profesional. Las escolares porque el sistema educativo, ni en el ámbito estatal ni en el autonómico, ha sabido o podido crear al lado de las aulas aquellos centros de recursos o bibliotecas escolares que sirvieran de apoyo al proceso reglado de aprendizaje y que fueran los instrumentos para el proceso de autoaprendizaje. El asociacionismo profesional porque, después del acierto de agrupar las distintas asociaciones autonómicas bajo una federación –FESABID-, las asociaciones profesionales se han refugiado en la formación profesional y ha abandonado el campo del lobismo y de la defensa de la profesión. La biblioteconomía española no ha sido aislacionista en el sentido de no dejarse influir por la mundial, pero sí que ha sido comparativamente hablando- poco participativa en la arena internacional. Acostumbrada a solo poder recibir, se ha preparado poca para dar.


[1] Lluís Anglada / Collaborations and alliances: social intelligence applied to academic libraries // Library Managment, v. 28 (2007), 6/7, pp. 406-415.

[2] http://www.rebiun.org/pruebaConfig/ y también Mercè Cabo, et al., ‘Un puente hacia el futuro: el Plan Estratégico de REBIUN’, en: BiD, Textos universitaris de biblioteconomia i documentació, núm. 10 (03), http://www.ub.edu/bid/10cabo2.htm, consulta 28.08.11

[3] Ramón Abad Hiraldo, Lluis M. Anglada i de Ferrer, ‘Los consorcios y las bibliotecas universitarias en España’, en: Boletín de la ANABAD 60(2010)3, 11-24. Ver el resto de artículos de este volumen monográfico del Boletín de la ANABAD.

[4] Por ejemplo, el GEPA del CBUC, ver: http://www.cbuc.cat/cbuc_en/programes_i_serveis/gepa

[6] Por ejemplo el del CBUA, ver: http://catcbua.cbua.es/

[10] Para un panorama general, ver, Hilario Hernández, ‘Las bibliotecas públicas en España: dinámicas 2001-2005’ (Salamanca: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2008). ISBN 9788489384736.

[11] José-Antonio Gómez Hernández, ‘La flexibilización del modelo de biblioteca pública en España’, en Anuario ThinkEPI, 2011, v. 5, pp. 85-91.

[12] http://roai.mcu.es/es/inicio/inicio.cmd