dilluns, 16 de febrer de 2009

El nuevo paradigma del sector del libro

En el último Liber coincidí con amigos madrileños entre los que estaba Marta que me presentó a Manuel Gil y a Francisco Javier Jiménez. Estos acababan de publicar “El nuevo paradigma del sector del libro” (Trama editorial, 164 p., 978-84-89239-91-3). Los autores tienen larga experiencia en el sector editorial y actualmente trabajan en pequeñas editoriales.

Me anoté los datos del libro y lo pedí inmediatamente a mi librería (La Tralla). Esto fue en octubre pero, a pesar de interesarme por él diversas veces, no lo recibí hasta hace alguna semana. Me consta que Guillem de La Tralla se esforzó en proporcionarme el libro, pero cuatro meses para recibir un pedido denotan sin duda alguna que el mercado del libro tiene algunos problemas estructurales como los que el propio libro explicita.

El libro se compone básicamente de cuatro capítulos a los que se suman dos de finales pero 2 son las ideas centrales del libro:

  • El mercado del libro está viviendo profundos cambios entre los que destaca un cambio en los modelos de consumo cultural y un cambio en las herramientas de comercialización
  • En estos cambios globales, las diferencias entre grande y pequeño se acentúan: las editoriales grandes requieren grandes librerías mientras que las pequeñas editoriales necesitan canales de venta independientes.

En el primer capítulo se tratan las grandes tendencias que inciden en la sociedad en general (y por lo tanto en la comercialización y el consumo del libro) y en el sector del libro. Las tendencias generales serían por un lado sociales (globalización, polarización de la renta, surgimiento de la Web 2.0...) y de mercado (aparición del prosumidor, desintermediación del mercado, aparición de las economías de cola larga...) Las específicas del sector del libro vale la pena detallarlas:
  • El desplazamiento del libro como bien cultural a bien de ocio.
  • La tendencia a la concentración de empresas y a la creación de conglomerados empresariales o macroesferas multimedia.
  • Dependencia excesiva del sector de las distribuidoras que ejercen efectos de cuello de botella en el canal de comercialización y que basan su estrategia en una visión anticuada de las posibilidades actuales.
  • Acumulación de ventas en cadenas de librerías y grandes superficies
  • La vulneración permanente y consentida del precio fijo

El segundo capítulo trata en teoría de las editoriales. A efectos prácticos trata de las pequeñas editoriales o de les editoriales independientes. Estas deben desarrollarse en un sector que cuenta poco con ellas. La comercialización del libro tiene una alta dependencia de empresas distribuidoras y de cadenas de librerías que priman la venta masiva a la satisfacción de una venta diversificada. Los autores consideran que el incremento de ventas de libros no responde a un incremento de la lectura sino a que el libro ha pasado a formar parte de un nuevo consumo cultural. La edición independiente está hiperfragmentada y desconectada de su publico. Por otra parte, la tecnología i Internet permiten nuevos soportes, nuevas formas de creación y nuevas formas de relación editor-consumidor. Ver las propuestas de trabajo en el ámbito editorial que hacen los autores en las p. 78-87.

El capítulo tercero trata de las distribuidoras de libros y quizá sea el más interesante dado lo poco conocido que es el funcionamiento e influencia de estas empresas intermediarias en el sector. En resumen, las empresas distribuidoras son las que enlazan el producto con la venta y los autores criticas que estas ejerzan en estos momentos un papel determinante de configuración del mercado. Les editores y los libreros habrían cedido su liderazgo natural del sector a estas empresas intermediarias que han apostado por lo fácil: las ventas masivas de algunos títulos. Para los autores “no hay ninguna duda: una intensa relación editor-librero independiente es la base sobre la que sustentar la pluralidad bibliodiversa de la edición y un ecosistema de librerías culturalmente diferenciadas”. Ver propuestas concretas en p. 112-114.

Las librerías son objeto del capítulo 4º y quizá la mejor forma de aproximarse a su realidad sea mirar el gráfico dela p. 122 que muestra el retroceso en ventas en los últimos años de librerías quioscos y club de lectores al lado del incremento de ventas de los grandes almacenes, cadenas de librerías e hipermercados. Según los autores “el consumo se está deslizando significativamente hacia estos nuevos puntos de venta que utilizan como reclamo no el precio, sino sus espacios y su oferta hipertsaturada”. El libro dedica breves líneas a las bibliotecas que, de tener más dinero para compras, deberían ser sostenedoras de determinadas ediciones y que, al concentrar las compras en departamentos centrales, favorecen la concentración del sector en vez de favorecer la capilaridad de las ventas. Se pueden encontrar propuestas de trabajo en las p. 140-146.

El libro acaba con dos capítulos de entidad menor a los comentados hasta aquí. El 5o, son 10 páginas analizando el precio fijo que concluyen de forma contundente. Consideran los autores que las prácticas actuales del precio fijo son hipócritas ya que son vulneradas con diferentes artificios (léanse el libro para saber cuales) y piden una aplicación a rajatabla del precio fijo o sustituir este régimen por uno de precio libre y de libre competencia a través del precio y de los servicios. El último capítulo es una relación de 10 propuestas de trabajo de los autores para mejorar la vitalidad del sector entre las cuales destaco la de impulsar un encuentro bianual entre bibliotecarios y agentes de la cadena del libro.

Comentarios personales:

  • El libro tiene el gran valor de inserir el análisis del sector del libro en una dinámica más general que dirige el mundo de las empresas y del consumo. Los profesionales (todos) estamos tentados de fijarnos en las tendencias propias de nuestra parte de mundo. Debemos hacerlo porqué esta es la realidad en la que nos movemos, pero sin olvidar que difícilmente las tendencias específicas pueden sustraerse de tendencias más generales. Por ejemplo, entre bibliotecas universitarias se critica la concentración de la edición científica en pocas manos como si fuera una estrategia pensada para estrangular económicamente a las bibliotecas, cuando no es más que una manifestación específica de una tendencia general (que puede gustar más o menos, esta es otra cuestión). Siempre he sido partidario de prestar más atención a la sociología y a la economía que a la tecnología.
  • El mercado es un continuo y el vigor del mercado se consigue con una cadena formada de agentes vigorosos y no con la fagocitación de un agente por parte de otro. Inventores, productores, intermediarios, vendedores y consumidores = creadores, editores, distribuidores y bibliotecas, librerías y lectores. Para que el sector progrese tienen que ser eficiente y dinámico. Es mejor un gran espacio en el que haya lugar para todos que un espacio achicado con pequeños fragmentos para algunos.
  • ¿Por qué el sector del libro tradicional (editores, distribuidores y libreros) ha prestado tan poca atención a las bibliotecas y a los bibliotecarios a pesar de nuestra posición como compradores y como presciptores? ¿Por qué las asociaciones profesionales (de bibliotecarios) han tenido tan poco interés en entrar en las dinámicas de debate del sector?

1 comentari:

Paradigma Libro ha dit...

Querido Lluis: Muchas gracias por tu extenso y pormenorizado comentario. Las tribulaciones para conseguir un ejemplar del Paradigma en Barcelona confirman, obviamente, las dificultades de un pequeño editor para hacerse visible en este mercado que está sufriendo un intenso proceso de macdonalización, o si quieres, el café para todos se ha impuesto en un sector que está perdiendo su biblioriqueza a marchas forzadas. El debate y el diálogo fructífero entre editores, libreros y bibliotecarios se hace, por tanto, cada vez más necesario, ya sea en foros con presencia física, ya en estos lares, virtuales y pixelados.