dimecres, 15 de setembre de 2010

Compras cooperativas de información electrónica

Javier Guallar. Los consorcios han crecido gracias a la información electrónica y a que ésta ha podido ser comprada de forma conjunta, pero de las compras conjuntas se ha dicho, por ejemplo, que sirven para comprar información que no se usa. ¿Qué opinas de ello? ¿Qué futuro tienen a escala internacional los consorcios basados en las compras de información digital?

LA. La información digital en la Red representa un cambio de entorno radical para el acceso y uso de la información. Una mirada superficial (que, por inmadurez, es la más frecuente) nos haría fijar en los efectos más superficiales del gran cambio: si leemos o no en html o pdf o sobre pantalla o teléfono móvil. A mi entender los cambios profundos derivados de este nuevo paisaje son sociales y organizativos. Sociales porque están generando nuevas pautas de uso de la información y organizativos porque el suministro de información se está dando en ambiente que tiene un nivel de complejidad más alto (y que, en este sentido, es superior) al que estábamos acostumbrados.

Retrocedamos 15 años en el tiempo. Las bibliotecas más ricas en colecciones de entonces son en muchos aspectos pobres en información en comparación con la que pueden suministrar hoy. Y esto es debido en gran parte a las compras consorciadas. El concepto de biblioteca de calidad se basaba en una debilidad que habíamos convertido en virtud: ya que no se podía tener todo de todo, tengamos lo mejor de una especialidad. Estuvo bien mientras funcionó, pero ahora podemos tener más. La biblioteca digital del CBUC da acceso a unas 10.000 revistas electrónicas, lo que supone un 80% de los artículos científicos citados en la Web of Science.

No he oído a ningún usuario de biblioteca quejarse de tener demasiada información y sí a muchos que comentan que este incremento ha supuesto una mejora sustancial de su vida académica. A veces algunos bibliotecarios añoran el mundo en el que nacimos y crecimos, un mundo que comparado con el actual era de escasez, en el que el mediador (el bibliotecario) era "importante" porque regulaba el acceso al bien escaso que era la información.

Las cosas han cambiado y nosotros debemos cambiar con ellas: tener mucha información (parte de la cual puede no usarse) es bueno, en especial si sólo tiene un coste marginal. Por otra parte, en el reino de lo impreso y pre-consorcial, los documentos no usados de una biblioteca eran muchos: un 40% en bibliotecas con un presupuesto elevado para las adquisiciones. Diversos estudios han mostrado que el fenómeno de la larga cola (que no deja de cumplir la Ley de Bradford) se manifiesta en los paquetes de revistas y que son pocos los títulos que no son usados nunca.

Los consorcios actuales han nacido y crecido al rebufo de una actividad que se considera impura en la biblioteconomía: comprar más y a mejor precio. Pero yo creo que esta es una aproximación cultista y falsa. Las bibliotecas son organizaciones y como tales están sometidas a las leyes materiales del mundo: proporcionar servicios a partir de recursos y hacerlo de forma eficiente. De momento esto debe ser válido ya que se han creado consorcios de compras cooperativas en casi todo el mundo y los hay más donde los servicios bibliotecarios son mejores.

El futuro, ¿a cuántos años vista? Creo que las compras consorciadas aumentarán en los próximos 10 años. De hecho, una de las debilidades de nuestro sistema (debilidad basada en el prejuicio de que la clasificación de bibliotecas por tipos crea ámbitos estancos de cooperación) es la baja participación de bibliotecas de centros de investigación, hospitales, agencias del gobierno o públicas en las contrataciones cooperativas. Creo además que los consorcios, que en muchos casos han sido una respuesta coyuntural para obtener beneficios a corto plazo, se consolidarán si sacan partido a lo que saben hacer: coordinar esfuerzos para obtener un bien nuevo o para reducir costes.

De una entrevista de Javier Guallar a Lluís Anglada que aparecerá en el próximo número de El profesional de la Información (vol. 19, n. 5, setembre-octubre 2010) que tiene por tema central "Cooperación de bibliotecas en red".