diumenge, 24 d’octubre del 2010

Un dia soleado enMadrid, o, presentación del Anuario ThinkEPI

Presentación del Anuario ThinkEPI en la sede del Ministerio de Cultura el pasado jueves 21.10.10, con menos público que el esperado y que el que se merecía lo que dio de si el acontecimiento.

Enrique Orduña y Tomàs Baiget hicieron un balance de las 4 temporadas del Anuario y contaron algunas novedades del grupo ThinkEPI para el 2011.

Este se creó en 2005 con la voluntad de ser un ‘think tank’, es decir una fábrica de ideas, en nuestro dominio y la voluntad de dinamizar la profesión, contribuir a la formación permanente de los profesionales y difundir conocimientos a partir de notas informativas (casi artículos) creados por expertos. Estas notas se difunden de tres formas: en la lista de distribución de IWEtel dónde reciben comentarios, estos se incorporan a las notas y las notas se suben a la web de ThikEPI, finalmente, una vez al año se publica en el Anuario ThinkEPI.

Sin quitar méritos a otros, los resultados debemos agradecérselos a Tomàs Baiget que desde hace años ha puesto todo su tesón (que es mucho) en crear ámbitos en los que el conocimiento surja del intercambio entre profesionales. Esta es a mi parecer la constante de muchas iniciativas de Tomàs, iniciativas que deben tener mérito ya que son capaces de nacer y de permanecer (bastantes cosas pueden nacer, pero solo permanecen las que se empujan con constancia y las que se basan en un acierto).

ThinkEpi, El profesional de la información y la lista IWEtel tienen en común lo mencionado: la convicción de que (parte) del aprendizaje de un profesional proviene de lo que puede aprender de los demás. Tomás lo experimentó cuando hace mucho, mucho tiempo creó y animó las ‘tertulias terminaleras’, reuniones informales de profesionales que usaban la teledocumentación y que se encontraban para explicarse novedades, plantearse problemas, contrastar ideas y, ¿porqué no? continuar la sesión alrededor de una cerveza o un café.

El acto empezó con una conferencia de Pablo Lara-Navarra (Director de innovación en la UOC) que llevaba por título “Prospectiva e innovación en las ciencias de la información” que no podré de ninguna forma resumir ya que en parte consistió una demostración de libros e- con imágenes 3D incorporadas (momento al que se corresponde la foto). De su intervención me interesaron dos cosas
  • Sus reflexiones sobre la innovación. Según Pablo, innovar es tener muchas dudas (cuando no hay dudas no estamos innovando, estamos mejorando), una apuesta (a veces es una apuesta personal) para hacer algo diferente, incertidumbre (cosa que comporta un riesgo personal e institucional) y no es [forzosamente] gratificante (ya que supone enfrentarse a la resistencia al cambio).
  • Su visión sobre la innovación tecnológica que, según él, necesita un enlace con la realidad, un ámbito donde aplicarla. Hoy habría tecnología sin aplicación de donde surgiría la oportunidad para el bibliotecario de ayudar en encontrar aplicaciones para la tecnología. Concluyó afirmando que como profesión tenemos capacidad de aportar cosas a la innovación tecnológica y éstas son su aplicación a la realidad (a la información). Esta es (debería ser) nuestra valorización profesional.

Transcribo aquí (y que mis compañeros me perdonen por mis lagunas y errores) parte del contenido de la mesa redonda que moderó Javier Guallar y en la que intervinieron Natalia Arroyo-Vázquez (FGSR), Elea Giménez-Toledo (CCHS-CSIC), Luis Rodríguez Yunta (CCHS-CSIC), Carlos Tejada (de la Facultad de BiD de la UCM) y yo mismo.

Preguntó Javier sobre el valor de la prospectiva en nuestra área, las formas de estar al día y el valor de instrumentos como el Anuario.
  • Hubo coincidencia en considerar la prospectiva como un instrumento (o una actitud) por la que nos forzamos a comprender mejor el hoy para influir en el mañana.
  • Anglada afirmó que la prospectiva demasiadas veces esconde deseos (y no intenta adivinar qué será el futuro). La prospectiva como adivinación tienen un valor nulo. La prospectiva como actitud tienen un valor muy alto, ya que preocuparse por lo que vendrá es preguntarse sobre la realidad y como esta cambia.
  • Para estar al día, diversos asistentes destacaron la importancia de nuevos instrumentos como las redes sociales, las listas de distribución, los blogs...
  • Como valor de ThinkEPI, Elea destacó que el conocimiento está interrelacionado y que los profesionales solemos movernos en ámbitos de especialización que no nos permiten tener una visión global del mundo en el que nos movemos. Las notas de ThinkEPI nos proporcionan esta visión multidisciplinar y plural que no podemos generar u obtener por nosotros mismos.

Javier nos pidió que destacáramos 2-3 en nuestro sector para el periodo 2011-2013 y se señalaron:
  • Natalia: la mejora del acceso de la información desde cualquier lugar y momento gracias al avance de la web móvil, la nube y el libro electrónico y el uso la web social y la reutilización de información por parte de las bibliotecas.
  • Luis: la creación de nuevos recursos para extraer citas y la mejora de los sistemas de recuperación de la información (destacando que los sistemas actuales de búsquedas federadas son limitados).
  • Elea: la consolidación de las herramientas para evaluar investigadores en ciencias sociales y humanas y el replanteamiento de las políticas de edición en las universidades para buscar más calidad.
  • Carlos: el desarrollo de las enseñanzas profesionales bajo la reforma de Bolonia. Dio el 2015 como fecha clave ara nuestros estudios que va a ser cuando se evalúen las titulaciones actuales. Destacó como claves del desarrollo profesional: la colaboración (con otros sectores y otros profesionales), la convergencia de disciplinas (colaboración con otros profesionales), la diversificación (no hay un solo modelo de plan de estudios), la evolucionar hacia la formación en competencias y actitudes y la búsqueda de calidad en los programas académicos.

Anglada citó 3 tendencias:
  • La crisis económica en la que será determinante no ya los recursos que no tendremos sino como reaccionaremos a no tenerlos (la cultura en general y las bibliotecas en particular hemos vivido en gran parte menos de grandes planes que de excedentes económicos en años de abundancia).
  • La búsqueda y experimentación de modelos de negocio para la información electrónica para intentar encontrar modelos exitosos (basados en el gana-gana) como lo han sido las contrataciones consorciadas de revistas. Los desarrollos del OA formarían parte de esta tendencia.
  • Los esfuerzos de las bibliotecas y centros de información para valorizarse, es decir para mostrar su aportación a la sociedad en general, y a la institución que las mantiene en concreto.

Todo terminó, como las tertulias terminaleras que organizaba Tomàs, con una magnífica conversación alrededor de una comida menos destacable y un posterior café en la terraza del Círculo de Bellas Artes bajo un cielo brillante y soleado.

diumenge, 17 d’octubre del 2010

Digitalització i democràcia

Fa dies que, amb ganes de fer-ne una entrada a aquest blog, porto amunt i avall una de les darreres publicacions d’Arcàdia Editorial(*). Es tracta de “Digitalitzar és democratitzar? El cas dels llibres” de Robert Darnton. Me’l vaig llegir en un sant-i-amen tant degut a la seva brevetat (92 p.) com al seu interès i el recomano (més pel segon motiu que pel primer) a tothom que pugui estar interessat en el món del llibre i especialment a bibliotecaris.

L’obra són dos articles publicats e 2008 i el 2009 a The New York Review of Books i una conferència pronunciada a la Fira de Frankfurt de l’any passat i és d’indispensable lectura (perdoneu la pedanteria) per qui vulgui seguir els passos de Google Llibres i per qui s’interessi sobre el futur de les biblitoeques (o per si les biblioteques tenen futur).

Google books o Google llibres va començar amb un acord entre l’empresa informàtica i importants biblioteques de recerca (entre les quals hi ha la Biblioteca de Catalunya) segons el que es digitalitzarien obres alliberades de drets de propietat intel·lectual. El projecte va suscitar reaccions diverses. Microsoft, per exemple, va voler emular-lo en un projecte propi que ja ha abandonat. El 2007 Jean-Noel Jeanneney, llavors president de la biblioteca nacional de França, va publicar un llibre (**) que advertia dels perills del projecte per a les cultures europees i que animava a emprendre accions urgents de digitalització, cosa que va ser decisiva pel naixement de Europeana. Aquest és un dels projectes amb els que Google està transformant el món i de ben segur el món de les biblioteques (i potser fins i tot el de les editorials). Les notícies que hem tingut de Google llibres han estat sovint acompanyades de la polèmica ja que els mitjans n’han destacat els litigis legals que ha provocat tant als EUA com a Europa.

Les grans biblioteques de recerca dels EUA i del món (moltes universitàries i algunes públiques) mantenien una gran diferència amb la resta degut a les seves col·leccions úniques. La digitalització ha fet que la distinció entre dues biblioteques degut a les seves col·leccions sigui molt menor del que havia estat en el passat. Això ha estat això, per una banda, per la digitalització massiva de col·leccions, i, per una altra, per la compra consorciada d’informació digital. Fins fa 10 anys, la distància en col·leccions entre una biblioteca nord americana i la seva equivalent catalana podia ser de 10 a 1, i a vull en canvi pot ser de 2 a 1. Indubtablement en això la digitalització ha tingut un efecte democratitzador

No comentaré més l’obra perquè la meva intenció és animar a que els que llegiu això passeu immediatament a llegir el llibre de Darnton. Au, animeu-vos.

(*) Arcàdia és un segell editorial barceloní que publica textos “que contribueixin a la difusió de la història de les idees i les seves manifestacions contemporànies” i que al seu catàleg inclou obres de Z. Bauman, C. Ginzburg, G Steiner...

(**) L’obra té traducció castellana: “Google desafía a Europa: el mito del conocimiento universal” (València: Universitat de València. 2007). Al meu entendre és un llibre dolent que no cal llegir a no ser que hom tingui interès epistemològic en descobrir com males argumentacions poden tenir bons efectes, ja que en el naixement d’Europeana és innegable la influència de les crítiques a Google Llibres de Jeanneney.

dimarts, 12 d’octubre del 2010

¿Tienen futuro las bibliotecas?

Javier Guallar. Hemos empezado hablando del presente de las bibliotecas y vamos a terminar haciéndolo del futuro. Lee Rainie decía en la conferencia inaugural de las recientes Jornades Catalanes de Documentació que las bibliotecas en el nuevo ecosistema digital deberían jugar un papel como nodos de las redes sociales que establecerán cada vez más las personas. ¿Qué opinas de este argumento y cómo ves el futuro de las bibliotecas en este futuro digital, en el cual, como has dicho en tu blog, quizá ya no sean tan “indispensables”?

LA. Como institución, la biblioteca es muy antigua. Hay pocas organizaciones que hayan resistido el paso del tiempo tan bien como lo han hecho las bibliotecas. Cierto es que las bibliotecas de hoy se diferencian bastante de las que hubo en Roma o en la Edad Media, pero la “biblioteca” permanece. Esto ha sido así porque las bibliotecas han sabido recrearse o reinventarse cuando la situación lo ha exigido. Las bibliotecas pusieron los libros bajo cadenas cuando éstos eran bienes escasos, los recogieron cuando la desamortización de bienes eclesiásticos los dispersaba, los coleccionaron cuando fue necesario organizar el saber y los difundieron cuando la sociedad necesitó apoyo para la extensión de la alfabetización.

La existencia futura de bibliotecas depende de dos factores: de la evolución de las necesidades sociales con respecto a la información y de la capacidad de las bibliotecas de satisfacerlas. Las bibliotecas no son indispensables hoy y quizá no lo hayan sido nunca. Por desgracia, nuestras sociedades han dado sobradas muestras de cómo son prescindibles la paz, la justicia social, la cultura. ¿Porqué las bibliotecas serían una excepción a esto?

Si una institución es útil a la sociedad, permanece. Algunas instituciones sin utilidad pueden prolongar su vida de forma forzada, pero terminan por perecer. La clave no es ser indispensable (algo que es sólo alcanzable por don divino), sino ser necesario (algo al alcance de la mano del esfuerzo humano). La pregunta no es si la humanidad puede vivir sin bibliotecas, sino qué podemos hacer las bibliotecas para hacer más fácil y agradable la existencia humana. En la sociedad de la información debería ser fácil que los que hemos tenido la información como profesión pudiéramos aportar algo a la sociedad.

El malentendido se debe seguramente a que el concepto actual de biblioteca para el sentir popular se basa en lo que las bibliotecas aportaron como valor en una época en la que la información era un bien escaso: colecciones de saberes. Hoy la información es un bien de un acceso bastante fácil y el valor ya no está en la acumulación de información sino en la capacitación sobre su uso y en la facilitación de la transformación de la información en conocimiento.

¿La biblioteca debe o puede ser un nodo de las redes sociales? Quizá sí, pero no sólo esto. El acceso libre a la información mundialmente disponible será aún durante algún tiempo un desideratum, como lo son los derechos humanos a muchos años de su universal promulgación. La conservación del saber no está garantizada por una sociedad utilitarista, la formación crítica en el uso de la información no se circunscribe al ámbito escolar, la oferta variada de información de calidad no puede dejarse en manos de lo que se encuentre en la Red... Es decir, aún hay campo para recorrer en lo podríamos definir como los ámbitos tradicionales de la biblioteca. Más allá de éstos, las bibliotecas pueden ser nodos de las redes sociales, agentes facilitadores de la generación de conocimiento o terceros espacios o espacios sociales donde ejercer de ciudadano en la sociedad de la información.

Tenemos futuro si tenemos la inteligencia de saber leer las necesidades sociales y la flexibilidad de adaptarnos a ellas para satisfacerlas.

De una entrevista de Javier Guallar a Lluís Anglada que se publica en el número actual de El profesional de la Información (vol. 19, n. 5, setembre-octubre 2010) que tiene por tema central "Cooperación de bibliotecas en red". [Y fin de esto]

dimecres, 6 d’octubre del 2010

Open Access

Javier Guallar. Eres también un actor en la primera línea de las políticas de Open access y has sido el promotor del OA Seminar en Granada, que tuvo como primer resultado la Declaración de la Alhambra del 14 de mayo de 2010 sobre promoción del acceso abierto en los países del sur de Europa. ¿Cuál es la situación del OA en estos momentos y cómo ves su proyección?

A mí como bibliotecario lo que me interesa es mejorar el acceso a la información. Esto puede y debe realizarse de diferentes formas: coleccionando material efímero y de escaso valor presente, organizando sesiones de formación en el uso de bases de datos o mejorando la distribución física del espacio de la biblioteca. Se hace comprando o subscribiendo información, actividad loable que, por haber dinero de por medio, sufre cierto desprestigio entre una profesión muy volcada a actividades altruistas. Ahora tenemos la oportunidad de mejorar el acceso a la información contribuyendo a la consolidación y expansión del movimiento del acceso abierto.

Los bibliotecarios estamos dentro del circuito de creación y consumo de información y, concretamente, de la información científica. En esta cadena ocupamos lugares a veces de protagonismo (en la difusión de la información), a veces de auxiliares. La cadena de difusión de información científica está en proceso de cambio. Ha sido más o menos estable en los casi cuatro siglos que nos preceden, pero la digitalización de la información y su distribución por la Red han introducido variaciones notables cuyo resultado final es todavía incierto. La citada compra de información por paquetes y de forma consorciada es una de las principales. Poner información en la Red de forma libre, y el acceso abierto a información que otros han puesto es otra de las componentes de este cambio que está de momento insinuando alternativas. Nuestra tarea como profesionales es favorecer las formas de distribución de información que redunden en mejoras para los usuarios.

La implicación de las bibliotecas en el OA es alta y esto está bien porque el movimiento está teniendo diversas consecuencias beneficiosas: incrementa la cantidad de información disponible, reduce el poder del oligopolio de las editoriales y sociedades que publican la principal información científica, y expone la información para que pueda ser usada en contextos distintos al que nacieron. Está bien además porque ha dado a las bibliotecas más juego. Hemos entrado en la cancha para sostener un movimiento que de momento tiene más influencia que poder. Y digo esto porque al mismo tiempo que la información disponible en OA es aún minoritaria, la existencia de repositorios de información es uno de los elementos que hoy está influyendo fuertemente en la elaboración de actividades al servicio de la ciencia.

Hace diez años, consorcios de Turquía, Grecia, Italia, España y Portugal (a los que se ha sumado recientemente Francia) nos reunimos para aprender los unos de los otros y mejorar nuestras posiciones con respecto a lo que hacemos. Hace un par de años quisimos incluir el OA en nuestras agendas ya que muchas de nuestras actividades tenían que ver con los repositorios. Nos propusimos redactar informes nacionales pera ver el estado del OA en los respectivos países, poder comparar situaciones y sacar aprendizajes. Le propusimos a la Fecyt que acogiera un encuentro sobre el OA en los países de los consorcios mencionados.

La idea era simple: reunir delegaciones nacionales formadas por personas representativas de los diferentes agentes que intervienen en la cadena de la comunicación académica para discutir los informes nacionales mencionados (y una copia de lo que habían hecho hace un par de años los países nórdicos) e identificar posibles medidas de soporte del OA. Se busca que las medidas aprobadas por expertos de diferentes países sirvan de apoyo a los esfuerzos que cada uno realiza por su lado. La reunión tuvo lugar en Granada el pasado mes de mayo y concluyó con una declaración que señala en qué ámbitos debemos avanzar y cómo hacerlo para dar apoyo al acceso abierto.

Quizá lo más importante de la Declaración OA de Granada sea el compromiso de las instituciones y personas asistentes de constituir en cada país una “task force” representativa en la que participen personas de los diferentes agentes implicados en la cadena de producción científica y el de realizar anualmente un plan de acción nacional para la promoción y extensión del movimiento.

De una entrevista de Javier Guallar a Lluís Anglada que aparece en el último número de El profesional de la Información (vol. 19, n. 5, setembre-octubre 2010) que tiene por tema central "Cooperación de bibliotecas en red".

divendres, 1 d’octubre del 2010

La Biblioteca P o C (?) de Barcelona

Quan vaig entrar a la professió hi havia dues preguntes per les que els bibliotecaris no teníem resposta: perquè els estudis de bibliotecari no estaven a la universitat i perquè no hi havia biblioteca de l’Estat a la capital de la província de Barcelona. La primera es va resoldre a meitat dels anys 80 i la segona sembla que pot tenir resposta d’aquí poc (el 2015).

La feina no em va deixar estar el passat dia 28 a la presentació del projecte que la Ministra de Cultura, el Conseller de Cultura i l’Alcalde de Barcelona van fer a l’estació de França i que segueixo al bloc Bauen en una molt bona crònica que signa Ignasi Bonet. Al llarg de la meva vida professional he estat relacionat alguna vegada amb el tema i fins tot he escrit algun article dels que ara només trobo* el publicat el 2005 al El País amb el títol de Una biblioteca para Barcelona. No estarà de més, doncs, que opini una altra vegada assumint que en dec tenir una visió parcial i animant a que me la complementi qui en sàpiga més que jo.

Devia ser a començaments dels 80 quan una delegació de l’Associació de Bibliotecàries de Catalunya** formada almenys per la Núria Ventura i un servidor érem despatxats del despatx del regidor de cultura (de l’ajuntament de Barcelona) del moment per reclamar-li que fessin biblioteques i reclamessin la de l’Estat. Van passar els anys sense massa canvis tot i que va passar a la història la frase d’un factòtum important a l’ajuntament de que no es farien biblioteques a la ciutat fins que per sota el seu balcó passessin manifestacions de ciutadans reclamant-les.

L’Oriol Bohigas va ser el primer regidor de cultura que va començar a voler fer biblioteques i la provincial de l’estat va començar a tenir diversos emplaçaments (es va parlar del Maremàgnum i de la Pl. de les Glòries). Al meu entendre, l’ajuntament sempre va posar l’efecte creador de ciutat de l’equipament per davant de la utilitat bibliotecària del mateix. És una opinió, però crec que és clau per entendre el tema. Més endavant (i potser poc abans de que l’ajuntament aprovés el seu pla de biblioteques 1998-2010) es va decidir que l’edifici de l’antic Born en seria l’emplaçament. La Carme Mayol, llavors presidenta del Col·legi, en representació de la professió va argumentar en contra la ubicació però de l’ajuntament se li va dir que o s’acceptava el Born o no veuríem la biblioteca. De la decisió de canviar els llibres per pedres (2002) me n’estalvio els comentaris però val la pena recordar que les mateixes ruïnes van trobar-se quan es va fer el pàrking del Born i que llavors no hi va haver cap canvi de cotxes per pedres.

I del nou emplaçament i edifici presentats fa un parell de dies? Deixo a banda el que els comentaristes de la notícia de l’Avui remarquen (un cert tuf electoral) i els comentaris que se m’acudeixen són quatre.

Biblioteca o moble urbà

La biblioteca és un projecte més urbanístic que arquitectònic (i molt més arquitectònic que bibliotecari). L’ajuntament ha volgut amb aquest ‘deute’ que l’Estat tenia amb Barcelona contribuir a teixir la nova ciutat. És un propòsit lícit i sobretot plausible, però no es pot estar parlant anys i panys d’una biblioteca molt gran sense que es donin alguns elements bibliotecaris del projecte. Aquest no hi són a no ser que ens vulguin fer passar bou per bèstia grossa, és a dir, un programa funcional (que probablement té 15 anys) per un projecte de biblioteca per la Barcelona metropolitana i digital d’avui. El meu pare era arquitecte i tinc per la professió una admiració i respecte considerables, i des d’aquest em platejo també perquè s’han buscat arquitectes emblemàtics per altres edificis i no per aquest (un edifici d’un arquitecte de renom podia ser un pal·liatiu per una ubicació que serà durant molts anys sinó sempre clarament inadequada).

Una biblioteca desintegrada

La biblioteca, serà municipal com la resta de biblioteques públiques de la ciutat? central urbana com diu l’Alcalde? de comarca com crec que es deduiria de la Llei de biblioteques? provincial (sic) tal com s’hi refereix el Servei de Biblioteques de la Generalitat? pública de l’Estat com diu la Ministra? Com que els debats nominalistes sempre m’han semblat estèrils, dir que tant me fa. No m’és igual en canvi la seva integració amb la resta de biblioteques. Aquesta només pot passar per la incorporació al Consorci de Biblioteques de Barcelona, consorci creat encertadament per dirigir des d’un sol lloc la política de biblioteques de la ciutat (i per als ciutadans que l’habiten o que la visiten). La incorporació de la Generalitat al Consorci és d’una necessitat imponent. No es va fer amb l’excusa de desavinences polítiques quan als dos cantons de la Pl. St. Jaume no hi havia el mateix partit polític, ni tampoc quan la conselleria de Cultura va estar en mans de qui havia dissenyat el consorci, ni més recentment ara que els partits de les dues administracions comparteixen govern. Em sembla que no es poden anar donant lliçons d’integració del sistema bibliotecari a escala catalana quan no som capaços d’integrar biblioteques en una escala més manejable.

Prioritària en aquests moments?

Fa anys i panys que defenso la biblioteca espai, la defenso molt abans de que fer-ho estes una mica ben vist. No ho dic per reivindicar-me, però sí per anticipar-me a les crítiques que em poden venir si poso en qüestió la necessitat o prioritat ara de la biblioteca municipal, provincial o de l’Estat. A Catalunya li manquen inversions en biblioteques, però, cal fer-les aquí? Cal fer-les aquí ara? La Biblioteca de Catalunya està pendent d’una ampliació que hauria de doblar el seu espai i que la convertiria en la biblioteca de Barcelona que potser la ciutat necessita. El centre tradicional de Barcelona està mancat de biblioteques per bé que els gestors del pla de biblioteques hagin rectificat i n’hagin inclòs algunes de no previstes el 1998. A les biblioteques de Catalunya (a totes i a les municipals de Barcelona també) els falta informació; tenen pocs llibres en paper i encara menys informació digital. Bons llocs tots aquests per invertir de forma alternativa.

Sostenible en època de crisi?

Van maldades, no sé si ens n’hem adonat. 37,4 M€ són molts i val la pena pensar-se bé si és aquí que els hem de posar, però no vull parlar d’això i sí del cost de funcionament. A una reunió del Consell de biblioteques de la ciutat de Bcn he demanat quin cost té el funcionament de la biblioteca. Algú em va dir que uns 2 o potser 3 m€ / any i el representant de la Generalitat (qui haurà d’assumir el cost) no va dir el contrari. Jo (que sóc garrepa i apanyadet) calculo que amb menys de 10 M€ / any la biblioteca no es pot posar en marxa. Això és quasi doblar el pressupost de la Biblioteca de Catalunya i són molts diners per a un Departament (el de Cultura) que no està pas entre els més ben dotats dels de la Generalitat.

Bueno, i aquí ho deixo, que és tard i vol ploure.

* Però al meu PC n’hi ha dos més del 2002.

** Sí, va existir una cosa que es deia així abans del Col·legi.

diumenge, 26 de setembre del 2010

OCLC

Javier Guallar. En marzo pasado fuiste elegido miembro del Consejo global de OCLC. Sabemos de las gigantescas dimensiones de esta organización de 27.000 bibliotecas en 127 países, pero ¿qué influencia está teniendo sobre las bibliotecas españolas?

OCLC fue un consorcio más de los muchos que se crearon en los Estados Unidos y en Europa en los años 70 alrededor de la automatización de los catálogos de las bibliotecas. La motivación era el ahorro de costes en catalogación y automatización y aquella aceleración de la cooperación propició que surgieran múltiples entidades cooperativas, algunas de las cuales continúan existiendo a pesar de que otras muchas han desaparecido.

No existen ya la ejemplar PICA de Holanda ni los consorcios regionales del Reino Unido, pero en los países nórdicos han perdurado estructuras cooperativas de catalogación y de catálogos colectivos sobre las cuales a veces se han sustentado los consorcios de compras digitales actuales. En los EUA, OCLC tomó preeminencia en el proceso cooperativo de catalogar por copia. Esto sustentó a OCLC económicamente y permitió a las bibliotecas norteamericanas completar sus procesos de reconversión de catálogos con plazos y costes mejores que lo que han podido hacer las de otros países.

Lo mejor del crecimiento de OCLC por encima de otros consorcios o redes de bibliotecas, es que no ha sido a costa de la desaparición de los que quedaban atrás en dimensiones o de la no creación de nuevas entidades organizativas. Quien observe la realidad asociativa y consorcial norteamericana descubrirá una enorme cantidad y variedad de instituciones cooperativas que coexisten con OCLC y que lo hacen a veces con servicios paralelos de catálogo colectivo y préstamo interbibliotecario.

Su preeminencia en el suministro de catalogación por copia la ha convertido en un monopolio de facto y así ha sido percibida en algunas partes del mundo y, concretamente, en la Europa no anglosajona, España incluida. En los EUA ha habido un fuerte debate debido a cambios sobre las condiciones de uso de los registros de WorldCat. Yo mismo en el pasado me he sentido maltratado por una organización que se reclamaba hija de las bibliotecas y actuaba con la insensibilidad y rigidez que atribuimos a las empresas multinacionales.

Pero es una organización de grandes aciertos. Presta servicios a las bibliotecas con la copia de registros, tienen un préstamo interbibliotecario a escala internacional y la red virtual de referencia bibliográfica Question Point, distribuye software específico para bibliotecas como Content.dm, mantiene Dublin Core... Pero su función más importante es la de hacer de escaparate para las bibliotecas a escala mundial. WorldCat, que tenía unos “escasos” 40 millones de registros bibliográficos hace unos pocos años, reseña hoy casi 200 millones con noticias bibliográficas de todo tipo de documentos y procedentes de bibliotecas, archivos y museos. WorldCat exhibe al mundo los contenidos de las instituciones de la memoria y hace que, sin esfuerzo por parte de éstas, sus documentos aparezcan en la Red cuando se hacen búsquedas globales.

Recientemente ha tomado la decisión de internacionalizarse, esto quiere decir que ha abierto de forma decidida su gobierno a bibliotecas no estadounidenses y que quiere reorganizarse para ser una organización global. A mi entender las bibliotecas necesitamos organizaciones internacionales fuertes. Necesitamos asociaciones profesionales, entidades cooperativas y empresas suministradoras de servicios a escala global porque muchas de las batallas del futuro se librarán en la arena de lo global. Otras batallas serán en el terreno de lo local, y por esto hemos de aprovechar las oportunidades que puedan presentarse para influir desde nuestro punto de vista y situación en organizaciones internacionales. Cuando me presenté como candidato para el Consejo global de OCLC fue con esta intención.

De una entrevista de Javier Guallar a Lluís Anglada que aparece en el último número de El profesional de la Información (vol. 19, n. 5, setembre-octubre 2010) que tiene por tema central "Cooperación de bibliotecas en red".

Post scriptum:
Estos días OCLC vuelve a ser noticia entre los medios profesionales. Hace poco se conoció que la empresa SkyRiver se ha querellado contra OCLC por considerar que esta ejerce condiciones monopolísticas sobre el uso de los registros catalográficos. Jesús Tramullas lo resume en su blog del pasado 17 de agosto.

Creo que el debate tal como se está planteando es muy norte-americano y no entraré en él. Solo comentar que la entrada de OCLC en el mercado de la automatización de bibliotecas con WorldCat Local y WorldCat Navigator sentó muy mal a algunas empresas del sector. Añadir que SkyRiver es una empresa creada recientemente por Innovative Interfaces Inc. una de las grandes del mercad de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria.

dilluns, 20 de setembre del 2010

Imatges, fullets i altres tresors de la biblioteca

Veig que DOC6 ja ha posat a la xarxa les ponències de la III Reunión de usuarios de CONTENTdm en España. A la reunió hi vaig tenir una petita intervenció que reproduiré (segurament alterada aquí).

Programes com Content.DM són bons perquè ens ajuden a tres coses: a que les nostres col·leccions digitals es vegin, a que s’exhibeixin arreu i a centrar la nostra mirada en el que tenim que és únic.

Fer que es vegin les nostres col·leccions digitals. Sembla obvi però no ho és. (Com semblava obvi que si tenies la biblioteca catalogada de forma automatitzada es veia a Internet, cosa que no ha estat cert de manera immediata). Digitalitzar un fons és relativament senzill, però ho és menys posar-ho en accés per a la gent (i ho és menys preservar les imatges digitals que hem digitalitzat). Algunes institucions amb la innocència de l’ingenu o amb l’atreviment de la ignorància han invertit considerables recursos en una feina que no es veu. No es veu perquè es posa el carro davant dels bous i no es té encara el programa que les ensenyi.

Exhibir les col·leccions digitals arreu. Ens devem a la nostra institució i als nostres usuaris, però Internet i les tecnologies que s’hi associen són una gran oportunitat per anar més enllà. En el món de l’automatització de biblioteques, treballar amb estàndards (el format MARC) permetia automatitzar per a tu i intercanviar dades amb altres i participar de projectes col·lectius. Els estàndards també existeixen en el món digital i els protocols OAI-PMH són els que permeten que posem imatges digitals als nostres portals i que els recol·lectors en recullin les metadades per tal d’ajuntar-les amb les d’altres biblioteques i fer un catàleg col·lectiu sense gaire esforç. És el que fa Europeana on podeu fer-hi una cerca per exemple per ‘floquet de neu’ i hi trobareu una imatge de la biblioteca de la UB emmagatzemada a MDC (Memòria Digital de Catalunya) que ha anat d’aquí a allà gràcies a les gestions de la BC.

Centrar la nostra mirada en el que tenim que és únic. Una notícia de fa només dies
ens informa que una de les biblioteques de la University of Texas a San Antonio no té llibres ni revistes impresos (i no en té pocs: 425.000 llibre e- i unes 18.000 revistes digitals). Podem doncs (només és qüestió de recursos), clonar biblioteques en base aquella informació que té tothom, però cada biblioteca és única gràcies a les col·leccions úniques que tingui. En el futur probablement sigui també així, perquè, impresa o digital, la informació necessita algú que en tingui cura: que la reculli, la processi i la conservi. Les biblioteques que tenen el que té tothom seran irrellevants i les que tenen alguna cosa que no té ningú més apareixeran al mapa. Val la pena centrar la nostra mirada en aquelles col·leccions especials que hem guardat i que ara és un bon moment de treure a la llum (amb programes com Content.dm o projectes com MDC, per exemple).

El programa de què parlem va ser desenvolupat per una empresa de Seattle i posteriorment comprat per OCLC. Crec que l’opció d’OCLC d’incorporar un producte com Content.dm en el seu catàleg és estratègica. OCLC està desplaçant algunes fronteres tradicionals. Una la d’ella mateixa com organització ja que OCLC està en ple procés d’internacionalització tal com ja he explicat aquí alguna vegada. Dues, la de les institucions que treballen juntes: tradicionalment eren biblioteques i ara vol que siguin ‘institucions de la memòria’ (arxius, biblioteques, museus i societats culturals). Tres, al catàleg col·lectiu WorldCat fa uns anys va començar a incorporar documents altres que els tradicionals de les biblioteques i avui és una eina de referència que dóna accés a 200.000.000 documents entre els de tota la vida i, a més, articles de revistes, imatges i documents digitals de tot tipus.

(OCLC no deixa d’estar a 1a pàgina de les noticies professionals. Poc abans de l’estiu ho era per haver estat denunciada per competència deslleial per SkyRiver, una empresa nova que proveeix a les biblioteques de catalogació per còpia de forma alternativa i més econòmica que OCLC. La denúncia prové de que OCLC està entrant en el mercat de l’automatització de biblioteques i així va ser com Innonative Interfaces Inc., una de les grans del sector, fundés SkyRiver per crear competència allà on OCLC no en tenia. Continuarà...)