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diumenge, 24 d’octubre del 2010

Un dia soleado enMadrid, o, presentación del Anuario ThinkEPI

Presentación del Anuario ThinkEPI en la sede del Ministerio de Cultura el pasado jueves 21.10.10, con menos público que el esperado y que el que se merecía lo que dio de si el acontecimiento.

Enrique Orduña y Tomàs Baiget hicieron un balance de las 4 temporadas del Anuario y contaron algunas novedades del grupo ThinkEPI para el 2011.

Este se creó en 2005 con la voluntad de ser un ‘think tank’, es decir una fábrica de ideas, en nuestro dominio y la voluntad de dinamizar la profesión, contribuir a la formación permanente de los profesionales y difundir conocimientos a partir de notas informativas (casi artículos) creados por expertos. Estas notas se difunden de tres formas: en la lista de distribución de IWEtel dónde reciben comentarios, estos se incorporan a las notas y las notas se suben a la web de ThikEPI, finalmente, una vez al año se publica en el Anuario ThinkEPI.

Sin quitar méritos a otros, los resultados debemos agradecérselos a Tomàs Baiget que desde hace años ha puesto todo su tesón (que es mucho) en crear ámbitos en los que el conocimiento surja del intercambio entre profesionales. Esta es a mi parecer la constante de muchas iniciativas de Tomàs, iniciativas que deben tener mérito ya que son capaces de nacer y de permanecer (bastantes cosas pueden nacer, pero solo permanecen las que se empujan con constancia y las que se basan en un acierto).

ThinkEpi, El profesional de la información y la lista IWEtel tienen en común lo mencionado: la convicción de que (parte) del aprendizaje de un profesional proviene de lo que puede aprender de los demás. Tomás lo experimentó cuando hace mucho, mucho tiempo creó y animó las ‘tertulias terminaleras’, reuniones informales de profesionales que usaban la teledocumentación y que se encontraban para explicarse novedades, plantearse problemas, contrastar ideas y, ¿porqué no? continuar la sesión alrededor de una cerveza o un café.

El acto empezó con una conferencia de Pablo Lara-Navarra (Director de innovación en la UOC) que llevaba por título “Prospectiva e innovación en las ciencias de la información” que no podré de ninguna forma resumir ya que en parte consistió una demostración de libros e- con imágenes 3D incorporadas (momento al que se corresponde la foto). De su intervención me interesaron dos cosas
  • Sus reflexiones sobre la innovación. Según Pablo, innovar es tener muchas dudas (cuando no hay dudas no estamos innovando, estamos mejorando), una apuesta (a veces es una apuesta personal) para hacer algo diferente, incertidumbre (cosa que comporta un riesgo personal e institucional) y no es [forzosamente] gratificante (ya que supone enfrentarse a la resistencia al cambio).
  • Su visión sobre la innovación tecnológica que, según él, necesita un enlace con la realidad, un ámbito donde aplicarla. Hoy habría tecnología sin aplicación de donde surgiría la oportunidad para el bibliotecario de ayudar en encontrar aplicaciones para la tecnología. Concluyó afirmando que como profesión tenemos capacidad de aportar cosas a la innovación tecnológica y éstas son su aplicación a la realidad (a la información). Esta es (debería ser) nuestra valorización profesional.

Transcribo aquí (y que mis compañeros me perdonen por mis lagunas y errores) parte del contenido de la mesa redonda que moderó Javier Guallar y en la que intervinieron Natalia Arroyo-Vázquez (FGSR), Elea Giménez-Toledo (CCHS-CSIC), Luis Rodríguez Yunta (CCHS-CSIC), Carlos Tejada (de la Facultad de BiD de la UCM) y yo mismo.

Preguntó Javier sobre el valor de la prospectiva en nuestra área, las formas de estar al día y el valor de instrumentos como el Anuario.
  • Hubo coincidencia en considerar la prospectiva como un instrumento (o una actitud) por la que nos forzamos a comprender mejor el hoy para influir en el mañana.
  • Anglada afirmó que la prospectiva demasiadas veces esconde deseos (y no intenta adivinar qué será el futuro). La prospectiva como adivinación tienen un valor nulo. La prospectiva como actitud tienen un valor muy alto, ya que preocuparse por lo que vendrá es preguntarse sobre la realidad y como esta cambia.
  • Para estar al día, diversos asistentes destacaron la importancia de nuevos instrumentos como las redes sociales, las listas de distribución, los blogs...
  • Como valor de ThinkEPI, Elea destacó que el conocimiento está interrelacionado y que los profesionales solemos movernos en ámbitos de especialización que no nos permiten tener una visión global del mundo en el que nos movemos. Las notas de ThinkEPI nos proporcionan esta visión multidisciplinar y plural que no podemos generar u obtener por nosotros mismos.

Javier nos pidió que destacáramos 2-3 en nuestro sector para el periodo 2011-2013 y se señalaron:
  • Natalia: la mejora del acceso de la información desde cualquier lugar y momento gracias al avance de la web móvil, la nube y el libro electrónico y el uso la web social y la reutilización de información por parte de las bibliotecas.
  • Luis: la creación de nuevos recursos para extraer citas y la mejora de los sistemas de recuperación de la información (destacando que los sistemas actuales de búsquedas federadas son limitados).
  • Elea: la consolidación de las herramientas para evaluar investigadores en ciencias sociales y humanas y el replanteamiento de las políticas de edición en las universidades para buscar más calidad.
  • Carlos: el desarrollo de las enseñanzas profesionales bajo la reforma de Bolonia. Dio el 2015 como fecha clave ara nuestros estudios que va a ser cuando se evalúen las titulaciones actuales. Destacó como claves del desarrollo profesional: la colaboración (con otros sectores y otros profesionales), la convergencia de disciplinas (colaboración con otros profesionales), la diversificación (no hay un solo modelo de plan de estudios), la evolucionar hacia la formación en competencias y actitudes y la búsqueda de calidad en los programas académicos.

Anglada citó 3 tendencias:
  • La crisis económica en la que será determinante no ya los recursos que no tendremos sino como reaccionaremos a no tenerlos (la cultura en general y las bibliotecas en particular hemos vivido en gran parte menos de grandes planes que de excedentes económicos en años de abundancia).
  • La búsqueda y experimentación de modelos de negocio para la información electrónica para intentar encontrar modelos exitosos (basados en el gana-gana) como lo han sido las contrataciones consorciadas de revistas. Los desarrollos del OA formarían parte de esta tendencia.
  • Los esfuerzos de las bibliotecas y centros de información para valorizarse, es decir para mostrar su aportación a la sociedad en general, y a la institución que las mantiene en concreto.

Todo terminó, como las tertulias terminaleras que organizaba Tomàs, con una magnífica conversación alrededor de una comida menos destacable y un posterior café en la terraza del Círculo de Bellas Artes bajo un cielo brillante y soleado.

dilluns, 25 de gener del 2010

ThinkEPI

ThinkEPI es una de las muchas iniciativas que la profesión debe a ese activista de la biblioteconomía y la documentación que es Tomàs Baiget.

ThinkEPI tiene por objetivo “contribuir a dinamizar la comunidad de dibliotecarios, documentalistas y expertos en información, en lengua española, así como a intentar que estos profesionales que "añaden valor a la información" sean más visibles ante la sociedad”.

Con una periodicidad más o menos semanal, ThinkEPI publica notas en las que destacados especialistas nos ponen al día sobre aspectos determinados de la profesión. Las notas se recopilan, revisan y actualizan y dan lugar al Anuario Thinkepi

Para el próximo (que tienen prevista su aparición en febrero). El grupo ThinkEPI ha pedido a diferentes personas un resumen del año 2009. A mi me lo pidieron para bibliotecas y he hecho mi aportación bajo el título “Bibliotecas: un enfermo con una mala salud de hierro”.

Decía yo allí que de la longevidad de las bibliotecas deberíamos deducir su capacidad de adaptación. A pesar de ello, en el imaginario popular, la imagen de la biblioteca se identifica con un fluir del tiempo más lento que el que tienen lugar en el mundo. Y quizá sea así, porqué los cambios que viven se fraguan a fuego lento.

Decía que quizá para observar los cambios que viven los módulos de tres o de cinco años sean más adecuados que los de uno. Pero, además, de bibliotecas hay muchas, de muchos tipos y en muchos lugares e intentar determinar elementos comunes de su evolución puede ser difícil sino imposible.

A pesar de ello me atreví a hacer la crónica de lo más importante que puede haber sucedido a las bibliotecas en este breve lapso de tiempo que ha sido el año 2009. Los editores de ThinkEPI me permiten publicar mi aportación es este blog y lo haré en 4 entregas de las cuales esta es la primera.

Bibliotecas: retos para el 2010

Las bibliotecas tienen, desde hace muchos años, una mala salud que se está demostrando ser de hierro. Resisten los periódicos anuncios de su marginalización o extinción y lo hacen adaptando constantemente sus funciones, servicios y edificios a las nuevas necesidades surgidas de su entorno. La adaptabilidad será pues (continuará siendo) su principal reto para el futuro próximo y no tan próximo. Tres pueden ser las claves para su longevidad.

En primer lugar y de forma evidente, la incorporación de la información electrónica y de servicios digitales al día a día de la biblioteca. Los casos de prácticas ejemplares que pueden citarse no bastan para aceptar la situación como óptima. De la misma forma que la información impresa ha sido tradicionalmente pobre en las bibliotecas españolas, continúa siéndolo en formato electrónico. La digitalización de colecciones es una orientación importante a la que debe sumarse la inversión en la compra de información (impresa y electrónica). Las bibliotecas pueden ejercer su función si ofrecen a sus usuarios un amplio abanico de recursos donde elegir, recursos por cierto que tendremos que acostumbrarnos a que sean en inglés.

En segundo lugar, las bibliotecas han sacado parte de su fuerza en la capacidad de adaptación organizacional. La asociación en redes o consorcios ahorra costes, genera sinergias y permite crear servicios de nuevo cuño. Aprovechar la catalogación hecha por los demás es un ahorro, usar un mismo programa permite usar aplicaciones hechas por otros y la cooperación permite un servicio de referencia virtual que no podríamos tener con nuestros propios medios. Son ejemplos que no deberían limitarse a las bibliotecas. Estas, juntamente con archivos y museos deben constituir una alianza del sector que conserva y difunde cultura.

En tercer lugar y quizá como reto principal: las bibliotecas deben ser capaces de demostrar que contribuyen al desarrollo social y conseguir así los recursos que necesitan para expandirse especialmente a nivel municipal y escolar. Las medidas de preparación para la sociedad de la información ponen el acento en la tecnología y obvian las necesarias capacidades para usarla. No me refiero a las capacidades tecnológicas y sí a las informacionales ya que, en definitiva, es información lo que circula en la red. La capacidad que tengan los ciudadanos de acceder a la información, de evaluarla y usarla determinará su capacidad para desarrollarse plenamente como personas, de adaptarse laboralmente a un entorno cambiante y de contribuir con conocimiento y riqueza a la sociedad que les rodea.

Hacerlo en un panorama de crisis como el que nos espera para el 2010 y siguientes requerirá lo mejor de nosotros mismos. La demostrada mala salud de hierro de las bibliotecas para sobrellevar enfermedades pasadas debería ayudarnos a conseguirlo.