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dimecres, 3 de febrer del 2010

Bibliotecas: lo +plus del 2009 (bibliotecas)

Última entrega de la aportación Bibliotecas: un enfermo con una mala salud de hierro que se publicará próximamente en el Anuario ThinkEPI.

Las bibliotecas, buscándose a si mismas en un mundo global

Si bién en los apartados anteriores no me he atrevido a destacar un hecho por encima de los demás citados, aquí sin lugar a dudas me atrevo a afirmar que lo más destacado del 2009 de las bibliotecas como organización ha sido la decisión de OCLC de internacionalizarse.

Fundada en 1967 como cooperativa, OCLC creció hasta principios de este siglo aportando a sus miembros más acceso a la información mundial y menos coste para las actividades bibliotecarias. De unos años hacia aquí, y reaccionando quizá a un cierto estancamiento ha estado desarrollando una estrategia agresiva para incrementar la presencia del catálogo WorldCat en la red, ampliar los servicios que ofrece y, más recientemente, para convertirse en una cooperativa global.

Había dos OCLC. La que servía a las bibliotecas norteamericanas y la que revendía servicios a las demás. Desde una perspectiva europea, OCLC ha actuado más como empresa que como un aliado de las bibliotecas. Quizá esto cambie con la decisión que tomaron en 2008, y que acordaron ejecutar en el Consejo de OCLC de mayo del 2009, de implementar un nuevo sistema de gobierno de la organización. Este se basaría en un Consejo Global que sería elegido por tres consejos regionales: América del Norte y del Sur, Asia y Pacífico, y Europa, Medio Este y África. Parece pues que OCLC enfoca la globalización de cara y la asume con radicalidad. Las bibliotecas norteamericanas perderían así el control que hasta ahora han tenido sobre las decisiones que tome OCLC en su conjunto y la fuerza de la organización se basaría “en la diversidad geográfica, tipológica o de dimensiones de sus miembros”.

En 2009 sigue siendo novedad que las bibliotecas se buscan a si mismas ¿Qué debemos hacer con tanta información? ¿Cuál debe ser el rol de las bibliotecas en un mundo en el que la mayor parte del flujo de información ya no circula por los conocidos medios impresos? ¿Cómo podemos continuar siendo útiles? Wendy Lougee, que ya había hablado de los nuevos roles de las bibliotecas ‘difusas’ en la era digital, afirma que le tema clave para el futuro de las bibliotecas no es tanto la estrategia que tomen como el rol que decidan asumir. Propone que la biblioteca se plantee como puede ser un instrumento para hacer avanzar la institución a la que pertenece y contribuir a que ésta alcance sus objetivos. ¿Cómo? Pues, fijándonos menos en la información que recogemos y difundimos y más en cómo lo hacemos.

La información, en el mundo digital y en sociedades con un cierto bienestar ya no es un bien escaso. La información existe y está disponible a quien la quiera usar. El tema no es este, sino como podemos contribuir a que la información se use. Así el rol de las bibliotecas sería ayudar a que la información fluya. Facilitar que la información fluya significa facilitar su creación, conservación y consumo, pero el acento lo ponemos en el flujo, no en la información. Entender los procesos de como usamos o consumimos información para poder facilitar la comunicación de la misma. Este puede ser uno de nuestros papeles en una sociedad en la que la información disponible y circulante aumenta sustancialmente más que el consumo que hacemos de la misma.

Si esta es la contemporánea forma de ser (estar expuestos a más información que nunca) y nuestro papel es facilitar los procesos a través de los cuales consumimos información, la conectividad pasa a ser un tema clave. Pocos días antes de escribir este artículo visité una biblioteca en la que los usuarios se agrupaban curiosamente en determinadas áreas dejando libres espacios que a simple vista parecían más atractivos. Una mirada atenta descubría los cables de conexión de los instrumentos portátiles de los lectores a la red eléctrica de la biblioteca.

La conectividad con la información digital (ya no la existencia de la misma) está cambiando nuestras vidas. Queremos y esperamos poder estar conectados siempre y en cualquier lugar y esto tiene implicaciones organizacionales, en como se usa la biblioteca, en las habilidades informacionales y en el desarrollo de la colección. La accesibilidad de la información desde periféricos móviles obliga a rediseñar los servicios bibliotecarios y a pensar como promover la biblioteca en un entorno de red en el que los servicios se atomizan y difuminan.

¿La nota negativa? La ausencia de ninguna inauguración relevante en España de un edificio de biblioteca, las bibliotecas físicas que no se han hecho. Las bibliotecas contemporáneas son difusas y ofrecen conectividad y servicios remotos, pero son también espacios. La biblioteca espacio ofrece información y servicios y ofrece (o debería) un lugar para descubrir, para socializar y para recogerse. En bibliotecas el déficit cultural acumulado a lo largo del franquismo ha sido paliado en parte. De forma sustancial en bibliotecas universitarias y nacionales. De forma importante pero aún insuficiente en bibliotecas públicas (parece realista afirmar que cerca de 2/3 de lo que estadísticamente se consideran bibliotecas públicas, a tenor de los estándares mínimos, no lo son). De ninguna forma en bibliotecas escolares.

Colofón

Donde dije digo, digo Diego, y sin que me sepa mal rectificarme mencionar la inauguración el pasado 30 de enero de la nueva Biblioteca de Rubí. Rubí tiene algo más de 70.000 habitantes y es desde este punto de vista la 16ª ciudad de Cataluña y la 97ª de España. La primera biblioteca de Rubí se inauguró en 1953. En 1987 se mudó a otro edificio para mudarse de nuevo a un edificio rehabilitado del que ocupa casi 5.000 m2. Con estas dimensione, la biblioteca de Rubí es la segunda biblioteca pública de Cataluña.

La larga historia de la biblioteca se cuenta en un vídeo (en catalán) en el que se pueden ver imágenes de la biblioteca, sus instalaciones y los más de 50.000 documentos (32.000 libros para adultos, 10.000 para niños y más de 10.000 CDs) con la que renace.

dilluns, 21 de desembre del 2009

Quanta informació hi ha i què fer-ne?

Quanta? Podeu mirar-vos l’estudi MHI? How Much Information? 2009: Report on American Consumers que signen Roger E. Bohn i James E. Short del Global Information Industry Center de la U. De California a San Diego.

Els autors, a diferència d’estudis anteriors, es fixen no en la informació existent, sinó en la informació consumida. Consumida vol dir vista, sentida o llegida (a vegades simultàniament) i per això elaboren tres mesures d’informació consumida. Les hores de consum, les paraules de que es composa la informació emesa i el bytes que ocupa.

Les hores per persona dia (als EUA) de consum d’informació (s’exclouen les hores de feina) és de 11.8 (i havien estat 7,4 el 1980). En hores, la TV suposa un 41,62% de la informació emesa. La ràdio el 19, el telèfon el 6, el material imprès el 5, els ordinadors el 16, els jocs d’ordinador quasi un 8, les pel·lícules un 0,25 i la música quasi un 4%.

Els bytes consumits pels nord-americans el 2008 van ser 3.600.000.000.000.000.000.000 (=3.6 zetabytes), els quals en un 35% procedeixen de la TV, 0.3 de la ràdio, 0.04 del telèfon, 0-02 del material imprès, 0.24 dels ordinadors, 54,62 dels jocs d’ordinador, 8 de les pel·lícules i 0.24 de la música. Des de 1980, la informació en paraules ha crescut un 140%, però en bytes ha crescut un 350% (degut a l’alt consum de bytes de mitjans nous com, per exemple, els jocs d’ordinador).

El consum d’informació en paraules, segons els autors, suposa de prop de 100.000 per dia i nord-americà. El ‘share’ del consum d’informació en paraules l’encapçala (també) la TV amb un 44,85%. Segueix la ràdio amb el 10,6, el telèfon amb el 5,24, el material imprès amb el 8,61, els ordinadors amb el 27, els jocs d’ordinador amb un 2,44, les pel·lícules amb un 0,2 i la música amb un 1,11. El 1960 un 26% de la informació consumida ho era de materials impresos (llibres i revistes), el 1980 un 12 i el 2008 un 9%.

Què n’hem de fer amb tanta informació? Quin ha de ser el rol de les biblioteques en un món en el que la major part del flux d’informació ja no circula pels coneguts mitjans impresos? En Cristóbal em va cridar fa temps l’atenció al text de Wendy Lougee, Diffuse libraries: emergent roles for the research library in the digital age. Ara, de la Wendy Lougee podem llegir The diffuse library revisited: aligning the library as strategic asset, a: Library Hi Tech, 27(2009) 4, p. 610–623. Podem i val la pena fer-ho.

La W. Lougee afirma que le tema clau per al futur de les biblioteques no és tant l’estratègia que prenguin com el rol que decideixin assumir, i proposa que en aquest canvi de rol la biblioteca es plantegi com pot ser un instrument per fer avançar la institució i fer que aquesta assoleixi els seus objectius. Com? Doncs, fixant-nos menys el la informació que recollim i difonem i més en com ho fem. No és que la informació en ella mateixa no sigui una part substancial de la nostra feina, però és que aquesta és dóna per feta.

La informació, en el món digital i en societat amb un cert benestar ja no és un bé escàs. La informació hi és i està disponible a qui la vulgui usar. El tema no és aquest sinó com podem contribuir a que la informació s’usi. Així el rol de les biblioteques (en paraules meves) seria ajudar a que la informació flueixi. Facilitar que la informació flueixi vol dir facilitar la seva creació, conservació i consum, però l’accent el posem en el flux, no en la informació (ja que no hi ha informació sinó acte d’informar-se).

Aquest accent en el flux de la informació ha dut a les biblioteques de la U. de Minnesota a estudiar i a voler entendre el procés com es fa investigació, a preocupar-se no només de la informació sinó de com s’usa i a implicar-se en la comunicació científica amb la finalitat de facilitar-la.

Entendre els processos de com usem – consumim informació per tal de facilitar la comunicació. Aquest pot ser un dels nostres papers en una societat cada vegada amb més informació. En un món en el que, segons l’estudi HMI?, la informació disponible i circulant augmenta substancialment més que el consum que en fem.

Si aquesta és la contemporània manera de ser -em deia avui en Ferran-, estar exposats a més informació que mai (sense, ves a saber, aturar-nos massa en cap), perquè no ha de ser el nostre paper facilitar els processos a través dels quals consumim (passivament?) informació?

dilluns, 15 de juny del 2009

Abraçar el caos

Conversa entre dos bibliotecaris (universitaris) sobre reptes nous que el duu la vida quotidiana: reben consultes sobre temes de propietat intel·lectual. Els universitaris cada vegada més tenen dubtes a l’hora de publicar, sobre si poden usat una imatge que han trobat a Internet o sobre les implicacions d’un contracte editorial determinat. Dues respostes diferents. En un cas el bibliotecari/ària es planyia de no tenir prou recursos per respondre bé, en el segon, el bibliotecari/ària explicava que adreçava les consultes a l’assessoria jurídica.

Dues actituds diferents respecte l’oportunitat de donar més serveis i de ser més útil.

Cal assumir nous rol? Podem assumir-ne més? El tema dels nous rols em va semblar esplèndidament explicat al fullet de Wendy Pradt Lougee: Diffuse Libraries: Emergent Roles for the Research Library in the Digital Age encara vàlid del tot malgrat fos escrit el 2002. Allà s’hi veu com la nova situació de canvi de paradigma ofereix un munt d’oportunitats a les biblioteques que les vulguin aprofitar essent útils als que tenen en el coneixement la seva dedicació.

Una sensació semblant (la de veure una nova oportunitat) l’he tinguda llegint la Collaborative Tools Strategy de la University of California, Berkeley. Són 13 p. (que podeu trobar resumides en un sumari executiu de 2) on es dibuixa l’escenari actual en el qual la col·laboració és fonamental en el treball acadèmic. En aquests entorn, la UC a Berkeley ha considerat que era funció seva donar suport a les necessitats reals i emergents del treball col·laboratiu dins la universitat.

L’estratègia de la universitat és “Abraçar el caos” i consisteix en crear un entorn tecnològic i d’informació en el qual sigui fàcil i natural la col·laboració tant dins com fora la universitat. L’estratègia es divideix en dues parts: proporcionar assessorament que permeti als usuaris expandir les eines i servies col·laboratius, i, eliminar les barreres que dificulten la col·laboració. La implementació de l’estratègia es faria perseguint 7 objectius

  1. Proporcionar als membres de la comunitat informació i assessorament sobre la selecció i ús d’eines de col·laboració
  2. Establir un esquema i vocabulari comuns per definir el suport a donar a les eines col·laboratives
  3. Proporcionar al personal criteris i assessorament que els permetin ajudar en el procés de prendre decisions sobre les eines de col·laboració
  4. Proporcionar serveis millorats de gestió d’identitats
  5. Formar el personal per tal que pugui donar suport a les noves tecnologies de col·laboració alhora que es te en compte la protecció de la privacitat i la seguretat de les dades
  6. Facilitar l’ús de les eines col·laboratives i la compartició de dades
  7. Avaluar periòdicament les pràctiques i necessitats en eines col·laboratives

Al document esmentat hi podreu trobar material addicional com: relació d’eines col·laboratives, temes legals i de política, criteris de selecció d’eines, gestió d’identitats ...

Més sobre nous rols i Wendy Pradt Lougee. Ja vaig recomanar (entrada de 12.04.09) la lectura de “The university of Minnesota Libraries: changing de paradigm”. Dues idees de W.P. Lougee:

  • Les biblioteques- edifici s’usen més que abans. Les biblioteques faciliten les tasques relacionades amb el treball intel·lectual: cal incorporar a les biblioteques serveis que tradicionalment n’havien estat fora (tutories d’escriptura o tallers de tecnologia) i que tenen a veure amb la tasca d’adquirir nova informació.
  • Les biblioteques es fan difuses. Les biblioteques, tradicionalment s’han orientat als productes (a les col·leccions, als llibres), ara les biblioteques han de preparar-se per entendre i recolzar els processos d’informació i aprenentatge. El rol de les biblioteques i del seu personal és ajudar a ordenar coses a comunitat específiques, en proporcionar instruments.

diumenge, 12 d’abril del 2009

Guardem massa llibres?

Fa no gaire, la Lizanne Payne, directora del Washington Research Library Consortium feia una presentació a l’Art Libraries Society of North America que duia per títol “Trends in Shared Library Storage and Shared Collection Management” que és clara i de bon consultar.

Algunes de les dades que ens dóna Lizanne Payne sobre les biblioteques universitàries dels EUA:

  • Contenen quasi uns 1.000 milions de volums, i n’incorporen 25 milions de nous cada any
  • D’aquests, uns 900 M estan a les biblioteques dels campus universitaris i uns 70 M estan en ‘library storage facilities’ (magatzems on es guarden documents de baix ús)
  • De magatzems per a documents de baix ús (normalment construïts fora dels campus) ‘fora de campus’, als EUA n’hi ha uns 70, la major part dels quals s’han fet en els darrers 15 anys
  • Aquest magatzems usen bàsicament dos mètodes d’emmagatzematge: l’anomenat model de Harvard (usat en un 56% dels casos) i els sistemes d’emmagatzematge i recuperació automatitzats – ASRS (usat en un 22%). Els altres (un 22%) usen altres sistemes.
  • En el model de Harvard, els volums es guarden per tamany, la recuperació és manual, els documents se solen servir d’un dia per altre i el cost de construcció / volum és d’uns 3$
  • En els sistemes ASRS, els volums es guarden en safates metàl·liques, la recuperació és robotitzada, els documents se solen servir en minuts o hores i el cost de construcció / volum és d’uns 10$
  • Els magatzems són d’institucions individuals (en un 66%) de casos o cooperatius (en el 34%)
  • Els magatzems cooperatius poden tenir una política comuna i llavors només conserven un nombre determinat de còpies (normalment una) o són simplement un magatzem cooperatiu i les institucions hi posen el que volen i no hi ha una sola col·lecció, sinó tantes com membres.
  • Hi ha acords virtuals de darrera còpia (els consorcis conserven l’exemplar quan aquest és la darrera còpia que queda en la seva xarxa) i sistemes de magatzem s distribuïts.

Vegeu a la presentació mencionada i a l’informe de la mateixa autora “Library storage facilities and the future of print collections in North America” disponible també en català a Recercat.

L’informe és un encàrrec de la RLG (Research Libraries Group) de l'OCLC com a part del seu programa Shared Print Collections que analitza els dissenys de dipòsits d'emmagatzematge, l'abast del seu ús i el context que dóna suport al desenvolupament i ús de dipòsits d'emmagatzematge externs.

A Catalunya en tenim un: el GEPA que “és un magatzem cooperatiu per conservar i preservar els documents de baix ús, garantint la seva preservació futura i la seva accessibilitat immediata quan alguna biblioteca ho requereixi.”

Qui vulgui donar a una volta a un dels magatzems, ho pot fer de manera virtual pel MLAC de Minitext i fer-ho de la mà d’en Bib the Book.

La Wendy Pradt Lougee, directora de les biblioteques de la U. de Minnesota, es pregunta, quantes còpies en paper els caldrà conservar a les biblioteques de recerca ara que una bona part de les seves col·leccions estaran digitalitzades i preservades en un dipòsit fiable com el Hathi

Al document (la lectura del qual recomano) “The university of Minnesota Libraries: changing de paradigm” comença dient que les biblioteques, tradicionalment orientades als productes (als llibres) han de preparar-se per entendre i recolzar els processos d’informació i aprenentatge.

I, si de llibres en guardem només un o algun per edició, què en farem dels altres?, doncs els podem vendre a preus mòdics un cop deixin de fer servei.

p.d. Fa temps que no visiteu Library Thing? Doncs feu-ho, que val la pena i és una forma d’estar amb companyia de gent a qui agraden els llibres. (No té res a veure amb el tema, però feia dies que no en feia propaganda).