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diumenge, 2 de desembre del 2012

Bibliotecas universitarias: cabalgando la tecnología, siguiendo al usuario



[El número de noviembre-diciembre de El Profesional de la Información está dedicado a las bibliotecas universitarias. Sigue a continuación mi contribución a la revista que se publica por gentileza de Tomàs]

Podemos llamarlo tecnologías de la información o bibliotecas digitales (y hace unos años lo llamábamos automatización de bibliotecas), pero si nos miramos los impactos de la tecnología (1) encontraremos muy pocas novedades (¿o ninguna?) que no se haya aplicado a los servicios prestados por las bibliotecas universitarias. Estas llevan 40 años cabalgando la tecnología para conseguir continuar siendo útiles a sus usuarios. Las constantes innovaciones han ido acompañadas de llamadas a hacer cambios profundos en los roles de la biblioteca universitaria. Voces diversas (2) han advertido que las transformaciones a las que nos conducían los cambios tecnológicos no eran ni cosméticas ni acumulativas, sino estructurales y disruptivas.

Los cambios a los que se han visto sometidas las bibliotecas universitarias no han sido menores. Un estudio reciente (3) ha descrito un panorama apocalíptico en el que el incremento de costes, la aparición de alternativas viables a la biblioteca, el uso decreciente de los servicios y las nuevas necesidades de los usuarios forzaría a la biblioteca universitaria al cambio. Pero las bibliotecas universitarias han sido conscientes de la necesidad de adaptarse anticipadamente al entorno. Lo han hecho haciendo profundos cambios organizativos entre los que destaca la creación de consorcios, a finales de siglo y principios de este, para mejorar su capacidad de compra, y lo hicieron antes de verse atenazadas por la disminución de recursos derivada de la crisis económica actual. Lo han hecho también, haciendo evolucionar los roles tradicionales de la biblioteca hacia otros de más adecuados con los tiempos y lo han hecho estando constantemente preocupadas sobre como mostrar a la sociedad que las sufraga los valores que aportan (4).

Las bibliotecas universitarias, con mayor o menor consciencia de la profundidad del cambio, en el pasado han estado y siguen estando en el presente, en la vanguardia de la aplicación de las novedades tecnológicas a sus servicios. Los principales terrenos en oso que, en estos momentos, se esta innovando creo que son los cinco siguientes: los repositorios y el acceso abierto, la renovación de espacios, los servicios a los investigadores, los instrumentos de descubrimiento, y el libro electrónico.

Repositorios y el acceso abierto
El movimiento del acceso abierto (OA) está celebrando su décimo aniversario y nadie duda que las bibliotecas han tenido un papel decisivo en los resultados que se han conseguido. El proceso de reforma de la comunicación científica no está de ninguna forma terminado (5), ni aún predeterminado, pero parece que las universidades y centros de investigación no querrán ya prescindir del control sobre su producción científica. Poner esta en abierto en alguna de las modalidades que tome el OA supone una inversión de tiempo que el investigador no siempre está dispuesto o preparado para realizar. En un pasado algo lejano, acceder a bases de datos remotas a través de la tele-documentación consumía un tiempo que los científicos podían emplear mejor si alguien –las bibliotecas- realizaba las búsquedas bibliográficas.

Actualmente, la implicación de las bibliotecas universitarias en llenar los repositorios de contenido permite que el investigador ahorre un tiempo precioso y que la institución consiga mejor el objetivo final de tener archivada y accesible su  producción científica. Probablemente el OA no vaya a tener una sola y simple forma, y a partir de esta diversidad, las bibliotecas universitarias añaden a sus roles tradicionales el de asesorar a los autores sobre cuándo y en qué condiciones pueden publicar en abierto.

La progresiva digitalización de la vida universitaria llega a todos los rincones. Las tesis doctorales, uno de los productos más característicos de la universidad, quizá sean el ejemplo más claro de lo que puede suponer el movimiento del OA en un próximo futuro. Las tesis doctorales son recogidas a nivel institucional y, a través de protocolos de interoperablidad, recopiladas por recolectores y puestas a disposición de usuario en portales supranacionales, como sería el casi del proyecto DART Europe (6).

Espacios renovados
A lo largo del siglo XX, las bibliotecas universitarias crecieron ganando espacio para los documentos que conservaban, pero en la década de los 90 empezaron a renovar los espacios pensando ya más en los lectores que en los libros. Esta tendencia se ha visto enormemente reforzada por la progresiva utilización de revistas electrónicas, primero de forma complementaria a su versión impresa y más tarde de forma única. En poco más de quince años, grandes espacios de las dependencias de las bibliotecas universitarias ocupados por volúmenes encuadernados de revistas han dejado de tener sentido y han podido reorganizarse. Con respecto al uso de los espacios, los documentos han cedido protagonismo al usuario y las bibliotecas se han rediseñado y se están rediseñando para un uso más social de la información (7). Las bibliotecas han creado nuevas áreas con salas para trabajar en grupo, se han dotado de muchos ordenadores y han buscado  el confort de los usuarios introduciendo cafeterías. Algunos nuevos espacios han recibido nombres como ‘learning commons’, ‘information commons’ o ‘collaboratories’ y, en  España, centros de recursos para el aprendizaje y la investigación (CRAI).

La digitalización de recursos y la renovación de los espacios ha traído una curiosa derivada: se necesitan espacios para almacenar los documentos impresos que las bibliotecas deben continuar conservando pero que tienen un uso bajo o nulo. Algunas bibliotecas ya habían creado almacenes de documentos fuera de su campus y en algunos casos estos almacenes eran cooperativos, pero en el horizonte de unos 20 años estas necesidades aumentaran. Ya no tiene sentido hacer almacenes propios cuándo lo que se guarda en ellos puede consultarse digitalmente, por lo tanto, es lógico que las bibliotecas se planteen la conservación cooperativa de los documentos (8) e incluso su complementariedad con los repositorios digitales de documentos (9).
                                                        
Servicios a los investigadores
Los ordenadores conectados en redes están no solo cambiando los servicios bibliotecarios, cambian también la investigación. La bibliotecas universitarias tienen como una de sus principales misiones facilitar la investigación y lo han hecho tradicionalmente coleccionando documentos para los investigadores. Estos documentos hoy ya no son solo libros o artículos de revistas, sino datos. La eCiencia se desarrolla en redes y los distintos recursos que usan los científicos pasan a ser elementos de la infraestructura de la investigación (10). En este nuevo entorno los retos para las bibliotecas son al menos dos. Por un lado coleccionar y conservar un nuevo tipo de documentos (los conjuntos de datos), y, por otro, saber incorporarse a los procesos de la investigación para ser así útiles a los científicos.

Como en otros casos, la evolución tecnológica hace aparecer paradojas y la mirada de las bibliotecas se dirige a una parte de sus colecciones que tradicionalmente había estado ‘escondida’ y que ahora aparece como especialmente relevante para dar soporte a la investigación en ciencias humanas y sociales (11).

Instrumentos de descubrimiento
Los OPACs en los años 80 del siglo pasado revolucionaron la forma de acceder a las colecciones de una biblioteca, pero ni los catálogos manuales ni los automatizados nunca consiguieron dar información sobre la totalidad de la los documentos de los que disponía una biblioteca. Las bases de datos complementaban el acceso para los artículos de revistas, pero esto requería hacer diversas consultas a instrumento a menudo con interfícies distintas. Con los repositorios digitales, las bibliotecas universitarias se dotan aún de un tercer tipo de instrumento en el que conservan información. Demasiados receptáculos en un mundo en el que Google nos ha acostumbrado a obtener resultados con unas pocas palabras de búsqueda escritas en una única casilla.

Los instrumentos de descubrimiento nacieron con la aspiración de ofrecer una experiencia de búsqueda distinta y enriquecida a los catálogos manuales, y en este sentido, el primero que existió –AquaBrowser- se instaló a menudo como una ‘piel’ añadida al OPAC tradicional y no como substituto. Más o menos al mismo tiempo se desarrollaron buscadores federados –MetaLib fue el primero de los comerciales- que permitían la consulta simultánea de distintas bases de datos y ofrecían un solo conjunto de resultados. Pero el deseo (¿necesidad?) de los bibliotecarios de poder acceder a todos los recursos de la biblioteca desde un solo punto de consulta ha comportado que las búsquedas por filtraje y las federadas evolucionaran hasta convertirse en los productos que hoy se conocen como instrumentos de descubrimiento y que están aún en una fase no totalmente madura. Los catálogos se extienden para incluir búsquedas a artículos de revistas (como hace actualmente WolrdCat) y grandes índices de artículos de revistas pasan a incluir los catálogos de las bibliotecas y los contenidos de sus repositorios (como hacen EBSCO Discovery, Summon o Primo Central) (12). Cualquiera de los dos caminos parece llevar al objetivo de permitir (¡ahora sí!) que una biblioteca ofrezca desde un solo punto de consulta el acceso a todos los recursos que posee o contrata (fondos impresos, documentos electrónicos contratados i objetos en repositorios digitales). Este es en estos momentos uno de los desarrollos clave de las bibliotecas universitarias.

Libro electrónicos
Las bibliotecas universitarias han completado dos transiciones de lo impreso a lo digital. Por un lado, los boletines de índices y resúmenes que pasaron al formato de bases de datos hace unos 40 años, y más recientemente las revistas científicas y académicas. La transición hacia el libro electrónico empezó hace mucho tiempo con el Proyecto Gutemberg pero incide en las bibliotecas a partir del inicio de su generalización con los productos comerciales que aparecieron hace unos diez años. A pesar de la experiencia previa de los editores y de las bibliotecas con los documentos electrónicos, los libros digitales no han hecho la explosión que parecía que sucedería.

Seguramente los motivos son diversos (13), pero a mi me parece que hay tres de fundamentales. Por un lado, la los editores no han sabido crear el enorme fenómeno de succión que fueron los ‘Big Deals’ para las compras consorciadas de revistas. En segundo lugar, el mercado está ofreciendo los libros electrónicos desde diferentes plataformas y bajo diferentes modalidades de consulta y esta complejidad seguramente está inhibiendo muchos usos. Finalmente, los editores, temerosos de la pérdida de mercado que les puede suponer el paso a lo digital, están entrando en este mundo poniendo bastantes restricciones en el uso de libros electrónicos.

Pero la extensión del uso de libros electrónicos es cuestión de tiempo. Mientras tanto su incidencia se ha dejado sentir ya en la forma en que las bibliotecas compraban. Estas, en previsión de usos futuros,  anticipaban demandas y adquirían libros ‘just-in-case’. Pero  algunas editoriales están ofreciendo compras en modalidad PDA (Patron Driven Acquisitions), es decir poder comprar en función de las demandas de los usuarios. El PDA consiste en que las bibliotecas puedan poner a disposición de sus usuarios fondos editoriales de libros digitales durante un plazo determinado de tiempo de manera que el uso de los libros por parte de los usuarios proporcione datos que permitan a los departamentos de compras tomar decisiones en función de la demanda. Al mismo tiempo, en el nuevo entorno digital, la edición universitaria tradicional ha entrado en crisis. La solución puede ser que las monografías universitarias se publiquen en electrónico en portales de agregadores, pero es posible también que se desarrollen nuevos modelos de negocio alrededor del Acceso Abierto. El futuro definitivo del libro electrónico no está aún escrito.


Yo veo muy vivas a las bibliotecas universitarias. En los últimos años han  actuado proactivamente aprovechando las oportunidades que el entorno les ha presentado. Ni las compras consorciadas de recursos electrónicos, ni los repositorios institucionales ni el Acceso Abierto eran a priori terrenos destinados a que las bibliotecas se desarrollaran en ellos, y, a pesar de esto, han sido espacios de servicio que las bibliotecas universitarias han ocupado o ayudado a desarrollar. En plena efervescencia de las disrupciones diversas que está comportando el mundo digital, las bibliotecas universitarias han sabido hacer evolucionar los servicios tradicionales a la vez que, cabalgando las tecnologías, han creado nuevos servicios siguiendo la estela de las necesidades en parte tradicionales, en parte cambiantes, de sus usuarios.


Notas
(1)  Ver el último volumen 30, número 4 de 2012 de la revista Library Hi Tech  , dedicado a ‘30 years of information technologies’, y especialmente el artículo de Sandore Namachchivaya, “The first 30 years of the internet through the lens of an academic library: The University of Illinois at Urbana-Champaign”, p. 623 – 642.
(2)  Ver, por ejemplo Carla J. Stoffle, R Renaud & J.R. Veldof ‘Choosing our futures’ // College & research libraries (may 1996), 213-233, o más recientemente: Lyman Ross and Pongracz Sennyey / The library is dead, long live the library! The practice of academic librarianship and the digital revolution // The Journal of Academic Librarianship, 34(08)2, 145-152 y Steve Coffman / The Decline and Fall of the Library Empire // Searcher 20(12)3. http://www.infotoday.com/searcher/apr12/Coffman--The-Decline-and-Fall-of-the-Library-Empire.shtml
(3)  University Leadership Council. Redefining the Academic Library Managing the Migration to Digital Information Services, The Advisory Board Company. Washington, DC, 2011. http://www.educationadvisoryboard.com/pdf/23634-EAB-Redefining-the-Academic-Library.pdf  [Consulta: 13.11.2012]
(4)  Ver, para eso, la obra clave de Oakleaf, Megan, “The Value of Academic Libraries” (Association of College & Research Libraries, 2010). http://www.ala.org/ala/mgrps/divs/ACRL/issues/value/val_report.pdf
(5)  Ver, por ejemplo, el debate suscitado por la publicación reciente (2012) del informe del grupo de trabajo del Reino Unido para Expanding Access to Published Research Findings, liderado por  Janet Finch, “Accessibility, sustainability, excellence: how to expand access to research publications”. http://www.researchinfonet.org/wp-content/uploads/2012/06/Finch-Group-report-FINAL-VERSION.pdf
(7)  Leo Appleton, Valerie Stevenson / Developing learning landscapes: academic library driving organizational change // Reference services review, 39(11)3, 343-361.
(8)  Lizanne Payne / Library storage facilities and the future of print collections in North America // Dublin, Ohio, OCLC, 2007
(9)  Constance Malpas / Cloud-sourcing research collections: managing print in the mass-digitized library environment // Dublin: OCLC, 2011.
(10)       Norbert Lossau / An Overview of Research Infrastructures in Europe — and Recommendations to LIBER // Liber Quarterly, Vol 21 (2012)  , No 3/4 (2012). http://liber.library.uu.nl/index.php/lq/article/view/8028/8386
(11)       Ver, por ejemplo el estudio de Dooley, Jackie M., and Katherine Luce. 2010. Taking our pulse: The OCLC Research survey of special collections and archives. Dublin, Ohio: OCLC Research. http://www.oclc.org/research/publications/library/2010/2010-11.pdf
(12)       Jason Vaughan / Web scale discovery services // Chicago: ALA; 61 p. (Library Technology Reports; v 47, 2011,  n.1)
(13)       Thad McIlroy / Ebook formats are a mess – here's why // Learned Publishing, 25(12)4, 247–250 doi:10.1087/20120402. 3/5. Llibre e-. Madrid -BCN, 22.10.12.

divendres, 22 d’agost del 2008

Sóc un fan d’aquesta cosa dita biblioteca

Sóc un fan de Library Thing. Me la va descobrir l’amic Joan Roca ara fa dos anys quan ens va parlar de la web i la biblioteca 2.0. Crec que, pels bibliotecaris, usar LT és una manera fantàstica de descobrir les potencialitats (tecnològiques) de la web actual i (socials) que les persones sempre hem tingut. En vaig parlar en aquest blog el 13 de juliol i deia que tenia 28M de llibres catalogats i a la pàgina principal afirmen tenir-ne ja 30M i . Val la pena parlar-ne amb calma ara que, amb vacances, en tenim, de clama [veig que no sóc jo sol el que aprofita la calma de l’estiu per posar-se al dia a LT]. Què és LT? Jo diria que són tres coses: en primer lloc (i aquest és el motiu per entrar-hi) és una eina per catalogar amb facilitat els teus llibres, en segon una eina per jugar amb els llibres i per acabar un instrument per (si vols) relacionar-te amb gent a qui els agrada la lectura i els llibres. [Hi ha bibliotecaris que se’n riuen d’això de catalogar la biblioteca, i jo crec que és un error. Les biblioteques són instruments de proporcionar informació (de forma mecànica, instrumental i efectiva) però també són o haurien de ser organitzacions que fomentin i facilitin la lectura com instrument aquesta per al benestar material i espiritual de les persones. Catalogar la pròpia biblioteca no es ni bo ni dolent, però, perquè no facilitar-ho a qui vol fer-ho? Perquè no hi hem pensant abans els bibliotecaris en això?] Com ser-ne membre? Si voleu veure com funciona, us n’heu de fer membres. Fàcil! Fer la inscripció des de la pàgina principal i poder catalogar 200 llibres gratuïtament; per catalogar-ne més cal pagar o 10$ cada any o 25$ d’una sola vegada. Com funciona LT?
  • El primer de tot és entrar llibres. Si sou membres ho podeu fer de 3 maneres: copiant-los de catàlegs externs, idem de llibres ja entrats a LT per altres membres o fent-ho a ma si pels camins anteriors no heu trobat manera de copiar el vostre. LT dóna com a fonts de còpia per defecte Amazon i la Biblioteca del Congrés, però des de fa poc es poden copiar llibres del CCUC (anar a ‘tria de 690 altres fonts d’arreu del món’ i veureu els catàlegs disponibles). El normal és trobar el llibre que es vol entrar. Es clica i així s’incorpora a la teva biblioteca de LT.
  • En segon lloc, editar el llibre o entrar les dades manualment. Si incorporeu dades de catàlegs de biblioteques us sorprendrà (a mi em va sorprendre) veure que ben posades queden totes (gràcies a aquesta llauna del format MARC). Hi podeu posar ‘tags’ propis, puntuar l’obra, fer anotacions privades...
  • En tercer lloc i FONAMENTAL: associar la forma del teu autor amb altres formes variants i, sobretot, la manifestació de l’obra que tenim a les mans amb altres manifestacions de la mateixa obra. No hauria de semblar estrany als bibliotecaris això, es tracta d’aplicar de forma senzilla el concepte de les FRBR. Fer-ho ens permetrà que l’edició del llibre que tenim a les mans, que té un títol diferent en una altra llengua, s’agrupi amb els altres i a partir d’aquí tenir les dades introduïdes per altres persones i poder deixar que les nostres dades interactuïn amb les del conjunt. Agrupar llibres és intuïtiu però no fàcil. Heu d’anar a la pàgina d’autor de l’obra. Aquí podeu ajuntar diferents formes del mateix nom de l’autor. Per ajuntar diferents manifestacions de la mateixa obra, anar a ‘combina/separa obres’ dins l’apartat de llibres de l’autor. Clicar i buscar el vostre títol i el títol sota el qual s’agrupen les manifestacions de l’obra. És una mica lent (sobretot per autors prolífics), però val la pena.
Què més dóna LT? Les dades de LT es combinen i estableixen relacions i donen moltes coses, per exemple:
  • Des del perfil de cada u: el núvol dels teus autors, membres amb els mateixos llibres que nosaltres, la possibilitat de seleccionar membres de LT que tenen biblioteques (a parer teu) interessants...
  • La teva biblioteca, des d’on veure la vostra biblioteca des de diferents punts de vista, malgrat el programa d’accés té clares limitacions.
  • Gestionar les vostres etiquetes (això, de moment, de les coses més fluixes de LT).
  • Participar en grups de converses (n’hi ha molts!) [Converses vives ara mateix al grup de bibliotecaris: biblioteques amb el catàleg a LT, les coses que t’agraden menys de ser bibliotecari, coses estranyes que t’has trobat fent de bibliotecari...]
  • Pàgina d’estadístiques amb els resultats de les múltiples combinacions que es poden fer amb les dades: els llibres més freqüents a LT, els 50 autors pitjor valorats a LT, els membres més recents...
  • Eines: por posar LT al teu blog o canviar-te el nom d’usuari.
  • A les pàgines de cada autor, els llibres que un hom té d’ell i quins membres de LT tenen a l’autor entre els seus favorits.
  • A la pàgina de cada obra les cobertes associades, qui l’ha afegit a la seva biblioteca fa poc, les etiquetes que se li han associat...
  • I moltes coses més que podeu descobrir vosaltres mateixos si us feu fans de LT i millor llavors si comuniqueu les descobertes
I, perquè no? LT podria ser el programa d’automatització per a biblioteques. Li ho vaig suggerir a una persona que treballa en un centre petit i que tenen una biblioteca més petita encara. Han estat mirant múltiples opcions i han fet molta feina per assegurar-se copiar llibres d’aquí. Bé, doncs, algunes biblioteques ho han fet.

dissabte, 12 de juliol del 2008

Minimalitats: espais socials i biblioteques i una òpera

Cada vegada són més les institucions de tot tipus (biblioteques incloses) que usen els espais socials de la Xarxa per publicitar-se i fer nous ‘clients’. Ho va fer la Biblioteca del Congrés posant imatges de les seves col·leccions a Flickr que, a més, deixa que la gent les ‘etiqueti’. Aquí, pocs exemples. Podeu trobar una relació d’usos de Flickr per biblioteques al blog DosPuntoCero. Un de bo i proper el trobem a la Institució de les Lletres Catalanes. Ho fa a propòsit d’un homenatge (merescut però massa llarg) a Maria Mercè Marçal i ho fa posant un vídeo a YouTube i les fotos a Picassa. Fàcil, barat i immediatament copiable. LibraryThing és un dels exemples exitosos d’espai social. I va de biblioteques! L’invent és senzill un cop te l’expliquen: es tracta de poder catalogar la teva biblioteca a partir de les catalogacions fetes per altres. Catalogació cooperativa, vaja. Una OCLC popular. I no són bromes: 28M de llibres catalogats, amb interfície en català, uns 430.000 usuaris... I a partir de tenir els teus llibres catalogats, les dades fan feina. Pots trobar els companys d’espai amb més llibres coincidents amb els teus, comentar els teus llibres, participar en grups i xats, fer-te ‘gadgets’... Valdria la pena parlar-ne més (a veure quan tenim temps o si algú s’anima). La millor manera de conèixer LT: donar-hi un volt. Que bo, que bo, que bo, l’espectacle de Sasha Waltz sobre, Dido i Aeneas, una òpera d’Henry Purcell. Jo no el se comentar però m’afanyo a recomanar-lo per si aquest blog té algun lector i aquest pot i és a temps de buscar-hi entrades. En aquest temps de cinisme i hipocresia, les òperes de Purcell i Haendel, per naifs, valen la pena. L’argument: Enees fugint de Troya es refugia a Cartago i s’enamora de la reina, però, sota l’engany d’unes fades, se’n va (el seu destí és fundar Roma) i la seva enamorada es deixa morir. Com a recomanació possible, escoltar l’òpera o, almenys el “Lament de Dido”.

divendres, 18 de gener del 2008

Estudi d'OCLC sobre espais socials

En els darrers anys, OCLC ha fet diversos informes amb la intenció d’ajudar les biblioteques i els bibliotecaris a posicionar-se en el nostre món tant canviant. Així ho va fer el 2003 amb l’estudi “Pattern recognition: the 2003 OCLC environmental scan” i el 2005 amb l’informe “Perceptions of libraries and information resources”. A finals del 2007 es va publicar “Sharing, privacy and trust in our networked world: a report to the OCLC membership”.

Aquest darrer informe està dedicat a conèixer millor aquestes noves realitats emergents a la Web que l’estudi anomena ‘espais socials’. L’informe d’OCLC distingeix entre tres tipus d’espais socials: els llocs comercials (com Amazon o iTunes), els ‘social networking sites (com MySpace) i els ‘social media sites’ (com YuTube o Flickr). Els llocs socials de xarxa serien els que tindrien com a primer objectiu el d’interaccionar amb gent (i com a objectiu secundari el de compartir continguts) mentre que els llocs socials de mitjans serien els que tindrien coma primer objectiu el de compartir continguts (tot i que com a objectiu secundari també permeten interaccionar amb gent). Quan parlem de que Internet ha canviat la manera de fer de la gent ens estem referint en bona part en les activitats que tenen lloc en alguns d’aquests tres espais socials, i quan parlem de la Web 2.0 en bona part ens referim a innovacions que han tingut lloc i que s’han desenvolupat en algun d’aquest múltiples llocs socials. L’estudi que comentem “explora les actituds i hàbits dels usuaris i dels bibliotecaris respecte aquests espais socials”.

De forma concreta, l’estudi explora quatre àrees: 1) les pràctiques i preferències dels usuaris en els seus espais socials preferits, 2) les actituds dels usuaris respecte compartir i rebre informació en els ses espais socials, o en llocs comercials o de biblioteca, 3) com d’important és per als usuaris la privacitat de les seves dades personals que deixen a algun d’aquest llocs, i 4) tots els elements anteriors ja no des del punt de vista dels usuaris de la xarxa sinó de la dels bibliotecaris. L’estudi s’ha fet fent enquestes a 6.100 usuaris de la xarxa d’entre 14 a 84 anys de 6 països diferents (Alemanya, Canadà, França, Japó, els Estats Units d’Amèrica i el Regne Unit de la Gran Bretanya)

Els capítols de l’estudi tracten: 1) Com són les nostres ‘vides’ digitals: quant de temps fa que s’és usuari d’Internet., què es fa a la xarxa, etc. 2) Els espais socials: definicions, quins són els més usats de cada tipus, perquè s’usen ... 3) Privacitat, seguretat i confiança. Percepcions dels usuaris sobre si la seguretat a Internet ha augmentat en els darrers anys o no, quina importància donen a la privacitat de les dades que els mateixos usuaris donem a algun lloc social ... 4) Les opinions de directors de biblioteques sobre els temes anteriors que es posen en contrast amb les dels usuaris per veure quan hi ha una diferència substancial entre la percepció dels usuaris i la dels bibliotecaris. 5) Les biblioteques i els espais socials, en el que s’explora quina és la imatge de les biblioteques per part dels usuaris i què esperen d’aquestes (en general i respecte els espais socials). 6) Diverses persones del món de les biblioteques (en general persones que estan a l’avantguarda de l’aplicació de les TIC a les biblioteques) opinen sobre els temes tractats a l’informe. 7) Es principals resultats de l’informe 8) Conclusions.

Com ja havia fet OCLC en el seu informe anterior, en un apèndix es poden trobar les dades del l’informe referents només a estudiants universitaris, una població especialment significativa per a les biblioteques (tant per edat com per nivell d’ús de les biblioteques).

Com molts dels estudis ben fets nord-americans, el que ara comentem és exemplar almenys per dos motius: pot llegir-se en la seva totalitat o de forma resumida anant ‘al gra’ i llegint només les principals troballes de l’estudi i les seves conclusions (capítols 7 i 8), i, el tractament gràfic de les dades pot donar alguna idea de com presentar resultats estadístics.

En resum, un “must”. L’estudi, malgrat els pocs dies de vida que té, ja ha estat utilitzat en algunes presentacions i alguns dels seus resultats probablement seran citats com a referència en diferents fòrums i papers. Aquests informes d’OCLC acaben editats en paper, però cada vegada és més gran la distància entre l’edició digital i la impresa. El trobareu fàcilment a Internet i la seva estructura permet la descàrrega i/o consulta dels capítols per separat, però la importància dels gràfics i dels color fa que la seva lectura en pantalla (és una opinió personal) sigui dificultosa.