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diumenge, 22 de juny del 2014

¿Mejor juntos?


Hace muchos años, nuestros antepasados aprendieron que si coordinaban sus esfuerzos, en vez de cazar conejos podía cazar ciervos. Aprendieron que juntos, mejor.

Un chimpancé en cautividad aprende que moviendo una palanca recibe un premio. El experimento se complica y el chimpancé recibe un trozo de pepino cada vez que mueve la palanca, y, a su vez, un congénere suyo (sin hacer nada) recibe lo mismo; el chimpancé continúa apretando la palanca. Se modifica el experimento el chimpancé que aprieta la palanca continúa recibiendo pepino pero el otro pasa a recibir una uva; al segundo intento el chimpancé deja de mover la palanca. Juntos mejor pero no a cualquier precio,  

Los mamíferos superiores somos así: no sólo importa el resultado, también importa la forma de conseguirlo.

La Universidad de Barcelona planea reducir a la mitad sus facultades y departamentos. La medida comportará la fusión de varias facultades, entre ellas de la Biblioteconomía y Documentación que pasará a integrarse en una macro facultad de ciencias humanas y sociales.  El primer borrador de la propuesta viene a argumentar que lo pequeño (ya) no es hermoso y que mejor juntos (para conseguir economía de escala). Esta es una tendencia europea constatable no sólo a nivel de universidades. Con menos recursos prima la concentración organizacional. Pero la fusión de entidades es el qué, y el qué no lo es todo, también debe saberse gestionar el cómo. No en vano anticipaba M. Castells que la gestión de las identidades sería uno de los temas clave del siglo XXI.

Desde un punto de vista profesional, ¿la subsumisión de la facultad de BiD en una de mayor, tiene importancia? A mi entender sí. Las profesiones se estructuran de dos maneras: a la forma anglosajona, a partir de las homologaciones que hacen asociaciones profesionales uy poderosas, o bien a la forma europea continental, a partir de titulaciones académicas. Así, si hay profesión debe haber una facultad que la estructure. Bien es cierto que no es necesario que ésta tenga una estructura de facultad dentro de la organización de una universidad, pero sí lo es que exista una organización que se corresponda con la profesión y que pueda dialogar con ella para así ajustar las necesidades de formación, de que exista al menos una facultad ‘virtual’.  

La solución a las complejidades del mundo global pasará por crear fusiones, pero también por mantener identidades; por crear economías de escala que respondan a las necesidades sociales y que no se basen solo en el one-size-fits-all.

Una profesión es una disciplina académica, pero, en el ámbito de la ida cotidiana, es un punto de vista, una manera de mirarse las cosas, una forma de modificar la realidad. Si creemos que la nuestra representa algún valor para la sociedad, si tiene un punto de vista exclusivo, si creemos que el facilitar información para el conocimiento no está entro los valores nucleares de ninguna otra profesión, en este caso la estructuración de los estudios profesionales es un tema profesional.


La triste experiencia muestra que las fusiones no comportan automáticamente mejoras, pueden traer más burocracia ineficaz, la consagración de un reparto injusto de recursos y la anulación (improductiva) de la personalidad.

diumenge, 20 de novembre del 2011

Las asociaciones profesionales y su papel frente la crisis

Este lunes pasado asistí a la conferencia del Presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), Jordi Ludevid, que con el título (en catalán) de “¿Una profesión en ruinas? Proyectos del CSCAE contra la triple crisis” impartió en Barcelona. Me permitió esto constatar que no hay temas poco interesantes sino, en todo caso, conferencias poco inteligentes. No lo fue la del Presidente del CSCAE y lo que dijo lo creo aplicable a la profesión de bibliotecario. Voy a intentar resumir lo que dijo con el claro propósito de que sus ideas puedan iluminar el camino que a mi entender deberían emprender de forma decidida e inmediata las asociaciones profesionales de bibliotecarios en España.

Según Ludevid el papel de las asociaciones profesionales en este momento sería: identificar la crisis, explicarla y combatirla. La identificación de la crisis es fácil en la arquitectura ya que las viviendas construidas en 2010 han sido un 10% de las hechas en 2006. La crisis tomaría una triple dimensión en el caso de la arquitectura: la económica, una de profesional y una de normativa y legal. El combate consistiría en la formulación de propuestas (que pueden perfectamente no tener éxito) que dinamicen el sector, que permitan redefinir la profesión en estos momentos de cambio y que propongan alternativas a la situación actual que sitúen mejor a la profesión en un futuro próximo. Veamos si nos es aplicable a los bibliotecarios.

Identificación de la crisis. Hay quién niega la existencia de crisis en nuestro sector. De hecho, es lo que parece, los foros profesionales no están tratando la crisis, es decir deberíamos deducir que no existe. Los colectivos profesionales deberían ‘ya’ crear los instrumentos que nos permitan medir si hay crisis y que dimensión esta tiene. Lo ha empezada a hacer la Asociación Andaluza de Bibliotecarios (ver el “Estudio sobre el impacto de la crisis económica en las bibliotecas andaluzas” de su último Boletín)

Deberíamos empezar a medir la disminución de los presupuestos para bibliotecas experimentados en 2011, los previstos para 2012 y a analizar su impacto sobre los servicios bibliotecarios actuales y la creación de nuevas bibliotecas. Deberíamos medir en qué grado una parte de la profesión vive condiciones laborales precarias y en qué medida estas empeorarán en las circunstancias actuales.

Lo grave no es que nuestras asociaciones no reconozcan la existencia de la crisis, sino que parece que no se atreven a hacerlo. Que en el contexto actual parecen asumir lo que justamente una asociación profesional no puede asumir: que los efectos de la crisis son más graves para otros sectores que para el nuestro y que las bibliotecas son sacrificables en momentos de constreñimiento económico.

Explicación de la Crisis. Ludevid explicó que la crisis no es sólo económica y que lo es además de ejercicio de la profesión y de marco normativo. Creo que sin forzar sus argumentos, los bibliotecarios estamos viviendo también una triple crisis. La económica, por evidente, la omito.

La crisis profesional en nuestro caso se centraría en la profunda transformación del ejercicio profesional derivada de la digitalización de la información. Los cambios, gestados de forma constante a lo largo de las pasadas décadas, son profundos y están poniendo las bibliotecas en la tesitura de desaparecer o de transformase. Si continuamos queriendo hacer como lo hemos estado haciendo hasta ahora estamos cavando nuestra tumba. No se trata de abandonar los valores profesionales que justifican la existencia de las bibliotecas. Sí se trata de revisar con profundidad los medios y la forma (edificios, colecciones y servicios) con los que hemos estado satisfaciendo las necesidades sociales con respecto la información.

Parte de la crisis que viven los arquitectos es normativa y legal, según Ludevid y se concretaría en la adaptación de su titulación a Bolonia y a las nuevas normas legales que regulan la edificación. Esta sería una categoría que también nos es aplicable ya que los instrumentos que inciden en nuestra práctica profesional están en proceso de cambio. Ya no los bibliotecarios viejos como yo mismo, sino los que finalizaron su formación hace más de 10 años, nos encontraremos en que los instrumentos que aprendimos a utilizar en nuestros estudios dejaran de ser aplicables. La revolución digital (y la social derivada de la crisis) hará en un breve plazo de tiempo, obsoletas las normas de catalogación, los criterios de creación de colecciones y los instrumentos de evaluación de servicios.

Combate contra la crisis. Algunas de las propuestas de los arquitectos: más construcción, transformación de las viviendas, cambios en la forma del ejercicio profesional, calidad en la formación universitaria, … Estas propuestas no nos son aplicables de forma directa pero pueden servir de guía. Nuestra posición debería ser más la defensa de los niveles se servicio conseguidos que de creación de nuevas bibliotecas (con una excepción que comentaré). Ni se han hecho demasiado bibliotecas, ni se han hecho en lugares que no se debía, ni las hechas son demasiado grandes. Las infraestructuras culturales (y mucho menos las bibliotecas) no son las culpables de la crisis ni de la deuda.

La crisis no debería inhibirnos de hacer propuestas que mostraran que las bibliotecas y nuestra profesión tenemos algo que ofrecer a esta sociedad en crisis y proceso de cambio. Si no lo consideramos así, más nos vale que vayamos buscándonos otra profesión. Nuestro sistema educativo primario y secundario necesita bibliotecas (y profesionales que las gestionen) si queremos que la ciudadanía del futuro sea capaz de aprender a lo largo de la vida y un agente activo en la sociedad de la información. Muchas de nuestras instituciones deberían tener biblioteca si queremos que la información se gestione de forma eficaz y con posibilidad de ser utilizada en el futuro. Las empresas deberían descubrir también nuestras virtudes profesionales a partir de la mejora de la productividad y resultados.

Debemos también cambiar la forma del ejercicio profesional. Este se ha forjado en un contexto de grandes instituciones (bibliotecas) construidas alrededor de lo impreso. La cooperación deberá crecer, la flexibilidad en el ejercicio profesional aumentar y las asociaciones profesionales deberán (deberían) construir una visión compartida que nos reforzara a todos. Leo en “La edad de la empatía” de Frans de Waal: “La depredación [la crisis] fuerza a los individuos a juntarse” y cuenta como “los arenques y otros peces… cuando se aproxima un tiburón o una marsopa, ,se apretujan al instante o viran de manera coordinada y abrupta como un relámpago plateado.”

Hay crisis; hay más de una crisis y el pescado no lo tenemos vendido.

dimarts, 19 de maig del 2009

Refundar FESABID

Estoy terminando mi libreta de notas y en ella encuentro una anotación con el título de esta entrada de blog: refundar FESABID. ¿Porqué y cómo?

La fundación de FESABID en 1988 supuso un innegable avance para la estructuración de la biblioteconomía en España. FESABID es una federación de asociaciones profesionales que expresaba en el momento de su creación tres realidades: la incapacidad de ANABAD de representar a la mayor parte de profesionales bibliotecarios, la estructuración del estado español en autonomías y una visión no unitaria de lo que eran o debían ser las bibliotecas.

Situémonos en la España de mediados de los 80, un país en pleno proceso de reconstrucción:

  • En el momento de la restauración democrática ANABAD era una asociación de funcionarios del cuerpo de Facultativos de archivos, bibliotecas y museos. No podían pertenecer a ella los auxiliares de biblioteca, ni los titulados de las escuelas de biblioteconomía de Navarra o de Barcelona ni los bibliotecarios en ejercicio pero sin titulación. Representaba además una cierta imagen de las bibliotecas que no era vista como la única posible por un buen número de profesionales.
  • Autonomías. Los años 80 son los de la creación del estado autonómico y los de la aprobación de la LRU que confiere a las universidades una amplia autonomía. La autonomía territorial e institucional ha sido el gran instrumento de la reorganización de los servicios bibliotecarios a nivel español y ha tenido una influencia innegable (aunque no única) en el impulso y creación de asociaciones de bibliotecarios de ámbito territorial y especializado.
  • Visión. Los años 80 son en España (pero también en Francia) los de surgimiento de una visión nueva sobre lo que deben ser y hacer las bibliotecas. Al rebufo de posibilidades nuevas asociadas a las tecnologías de la información y a los cambios sociales algunos profesionales apuestan por crear centros de documentación y por una nueva profesión: la de documentalista.

Con la creación de múltiples foros profesionales (territoriales y de otro tipo) en el período mencionado surgieron múltiples actividades profesionales que era conveniente coordinar. FESABID como federación de asociaciones fue entonces la mejor opción de estructuración de la profesión.

Pero el tiempo pasa y no pasa en balde. Aquellas múltiples realidades asociativas son un hecho, la separación entre documentalista y bibliotecarios un recuerdo en la historia más que una realidad y los retos de futuro de las bibliotecas y los bibliotecarios en España bien distintos a los de hace 20 años.

Refundar FESABID

  • ¿Porqué? Por qué la fuerza de la federación y su presencia pública han sido (a mi entender) débiles en los últimos años. Ser una asociación de asociaciones tienen sus dificultades y sea por falta de medios o por falta de convicción la voz de FESABID ha sido débil y escasa ante temas clave como los estudios de biblioteconomía en el marco del EEES, la insuficiencia de inversiones en algunos ámbitos de bibliotecas (en especial, públicas y escolares), la creación del Consejo de Cooperación Bibliotecaria o la modernización de la profesión.
  • ¿Cómo? Creo que a FESABID le falta tener una dinámica propia que le permita dibujar su propia ‘agenda’ de forma independiente a las agendas de las asociaciones que la conforman. La Junta de FESABID la eligen los presidentes de las asociaciones que la forman. Creo posible una refundación con el simple cambio de que la Junta sea elegido por sufragio directo de los miembros de las asociaciones, no por juntas directivas de las asociaciones federadas. Esta elección directa debería permitir un incremento de la implicación directa de los profesionales en FESABID y una autonomía de actuaciones de la Federación.

Y puestos a aprovechar el momento, hacer de paso los contactos necesarios que aseguren que todas las asociaciones de bibliotecarios y de archiveros en España formen parte de la refundada FESABID.