Las mejores bibliotecas lo eran (¿lo son aún?) por tener colecciones
grandes: a más tamaño, mayores posibilidades que un usuario encontrara lo que
busca y necesita entre los documentos de la biblioteca. Por esto las
bibliotecas coleccionan, para incorporar a la biblioteca libros que –a priori o
just in case- tienen un potencial de uso alto para una
comunidad de usuarios dada. Pero ni las mejores políticas coleccionadoras, ni
los más extensos recursos económicos dedicados a comprar documentos han
conseguido que ninguna biblioteca sea auto-suficiente.
Cualquier biblioteca es insuficiente; sólo con sus materiales no puede
satisfacer las inquietudes de sus usuarios. Creo que es una suerte que sea así;
lo contrario -que las bibliotecas pudieran anticipar todas las demandas que
recibiesen- significaría estar en un
mundo predictible, en un mundo cerrado en el que los saberes serían
compartimentos estancos y las personas seres sin curiosidad. La insuficiencia
de las bibliotecas ha sido paliada por éstas con dos instrumentos
complementarios: los catálogos colectivos y el préstamo interbibliotecario.
Para facilitar acceso a los documentos, las bibliotecas ofrecen dos niveles
de servicios: el inmediato y basado en las colecciones propias, y el mediato
basado en la colaboración con otras bibliotecas. Para facilitar este último,
diferentes bibliotecas agrupan sus registros en un instrumento común, y aquí
las normas de catalogación intervienen de nuevo ya que sólo compartiéndolas se
puede crear un instrumento unitario manejable.
Los catálogos colectivos han supuesto problemas nuevos para la
catalogación, ya que –evidentemente- es más fácil hacer una catalogación
coherente dentro de una institución (con el catálogo local) que entre diversas
(con un catálogo colectivo). Otro elemento a destacar es que la dimensión de
los catálogos crece de forma exponencial. En 1965 (por poner una fecha), el
catálogo de una biblioteca muy grande podía contener unos 4M de registros
bibliográficos; en 1995 el catálogo colectivo de OCLC tenía unos 40M de
registros y hoy incluye unos 400M.
Nota. La fotografía es de la Universidad de Yale y es un árbol de Navidad hecho con algunos de los 754 volúmenes del National Union Catalog, catálogo de los libros impresos anteriores a 1956 presentes en bibliotecas del Canadá y los EUA:
[Este post
es la entrega 2 de 5 de una nota ThinkEPI que se publicará en breve.]
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada