dimarts, 26 de novembre del 2013

De trabajar aisladamente a hacerlo en red y formando alianzas


Si es cierto que nos encontramos en un cambio de era(1) -y todo parece mostrar que es así-, no podemos pretender que los cambios serán solo tecnológicos. Los cambios de era (de la esclavista a la feudal, de ésta a la industrial y de ésta última a la informacional) se han caracterizado por cambios profundos en los modos de producción, pero han comportado cambios radicales en dónde viven las personas, en sus creencias y en cómo se organizan. Este último aspecto afecta a todas las organizaciones y a las bibliotecas en particular.

En la sociedad industrial en la que muchos de nosotros nacimos y crecimos, las empresas y las entidades públicas (las organizaciones) se organizaban de forma vertical y al mismo tiempo que gestionaban infraestructuras, creaban y mejoraban productos y proporcionaban servicios (2). Las bibliotecas se han organizado así, en una integración vertical en la que lo hacían todo:
  • Gestionar infraestructuras, como los edificios de biblioteca o las colecciones bibliográficas,
  • Crear y mejorar productos, como han sido los catálogos (en sus versiones manual y automatiza) o ahora los repositorios institucionales,
  • Y proporcionar servicios, prestando libros o suministrando servicios de información y referencia.
La sociedad de la información se está caracterizando por la desintegración de las grandes corporaciones. Éstas se dividen en pequeñas empresas, con autonomía entre sí que se relacionan con otras ya no en un esquema jerárquico sino de red. En la sociedad de la información no solo cambiaran los instrumentos con los que hacemos las cosas (de las máquinas a los ordenadores) sino la forma misma en como las hacemos y si en la sociedad industrial una organización tendía a la integración vertical (es decir a la gestión de infraestructuras, combinada con el desarrollo de productos y la prestación de servicios a los clientes), la sociedad informacional parece que parte de la base de que ninguna organización será excelente haciendo todas las actividades mencionadas. En este contexto de cambio acelerado conducido por la innovación tecnológica, las organizaciones deberán especializarse en alguna de las tres capas que hemos dibujado y solo serán competitivas haciendo una elección estratégica sobre en qué actividades quieren destacar.

Las bibliotecas también están sujetas a estas tendencias y para ser competitivas en un entorno cada vez más exigente, van que tener que ser excelentes en algo y, para serlo, las bibliotecas deberán elegir muy bien en qué ámbito concentran sus recursos (3). Las bibliotecas –como el resto de organizaciones- se van a ver presionadas para hacer más con menos, y esto solo lo podrán hacer si son capaces de transferir recursos ahora dedicados a la gestión de los documentos impresos a los digitales (4) y, como segunda opción hacer outsourcing de algunas de las operaciones que tradicionalmente se han realizado dentro de la biblioteca.

El reto de las bibliotecas no es solo pasar del paradigma de lo impreso al paradigma de lo digital, sino de un entorno en el que la información era escasa y su acceso difícil a otro en el que la información abunda y su acceso se nos ve enormemente facilitado por las tecnologías de la información. En este nuevo entorno, las bibliotecas deberán pasar de ser organizaciones centradas en los documentos a ser organizaciones centradas en la información y para ello, el back office al que hemos dedicado muchos recursos ya no va a ser el centro estratégico de la biblioteca. El nuevo centro estratégico de la biblioteca va a ser el front office, o la atención al cliente. A este nuevo frente debemos dedicar todos los recursos que podamos ya que será en este frente de batalla donde las bibliotecas deberán mostrar que continúan siendo de valor para el usuario y para la sociedad.

Hacer outsourcing (o externalización) significa sacar fuera de nuestra organización una actividad que tradicionalmente hemos hecho dentro. El outsourcing se hace por dos motivos: para ahorrar recursos, ya que se supone que la actividad  se delega a una organización más eficaz, y para que la organización se centre en las actividades que son estratégicas para ella sin que tenga que dedicar atención a las actividades tácticas.

El outsorcing ha sido ampliamente utilizado por la empresa privada en los últimos años y seguramente sin él lo que llamamos ‘globalización’ no sería comprensible. La externalización ha sido utilizada también para adelgazar la administración púbica y puede visto como un mecanismo de privatización de los servicios públicos. Pero el outsorcing es en parte un resultado inevitable de la especialización de nuestra sociedad. Algunas actividades que se realizaron en las bibliotecas (como la creación de software para la gestión de las mismas) hoy se han desplazado a empresas privadas y la edición científica surgida en sociedades científicas y universidades ha sido delegada en buena parte en empresas editoriales privadas.

Las bibliotecas han utilizado como recurso una externalización 'internalizada', es decir, externalizan en organizaciones creadas por las propias bibliotecas: redes, consorcios y alianzas. 

(1)  Manuel Castells, “La sociedad de la información”  (Madrid: Alianza, 1997-97), 3 v.
(2)   John Hagel III y Marc Singer, “Unbundling the corporation”, en:  Harvard Business Review 77(89)2.
(3)  Lorcan Dempsey, “Libraries and the informational future: some notes” . En: Information Professionals 2050: Educational Possibilities and Pathways;  Eds. Gary Marchionini and Barbara Moran. Chapel Hill: School of Information and Library Science, University of North Carolina at Chapel Hill, 2012, p. 113-125. ISBN 978-1-300-20486-2  http://sils.unc.edu/sites/default/files/publications/Information-Professionals-2050.pdf. Ver también, del mismo autor, “Libraries and the Long Tail: Some Thoughts about Libraries in a Network Age”, en: D-Lib 12(06)4.
(4)  David Lewis ha tratado este tema en alguno de sus artículos, ver, por ejemplo: “A strategy for academic libraries in the first quarter of the 21st century”, en: College & Research Libraries, 68(07)5, p.  418-434.

(2 de 4) Lluís Anglada / Le biblioteche di front al cambiamento de paradigma: esternalizazione, cooperazione e alleanze in un mondo che cambia // Biblioteche in cerca di alleati: Oltre la cooperazione, verso nuove strategie di condivisione;  Massimo Belloti, ed (Milano: Editrice Bibliografica, 2013). ISBN: 978-88-7075-765-1. P 156-160



diumenge, 24 de novembre del 2013

De gestionar documentos a poner en relación información con personas





La idea que me gustaría exponer es la de que la biblioteca es una entidad  multi-institucional que se desarrolla en tres planos: a nivel internacional, a nivel regional y a nivel de la propia organización. Más adelante precisaré el concepto de biblioteca como entidad o organización multi-institucional (concepto que tomo prestado de Lorcan Dempsey (1)), pero antes que eso tenemos que detenernos a considerar los grandes cambios que están viviendo las bibliotecas y nuestra sociedad misma.

A mi entender, el principal que viven las bibliotecas es el de pasar de ser organizaciones que gestionan documentos a ser organizaciones que pone en relación la información con las personas. El segundo es que, en este mundo cambiante, tenemos que migrar de lo analógico a lo digital, pero que la principal migración será en la forma de trabajar de manera que las organizaciones deberán aprender a pasar de trabajar solas a hacerlo en red, formando alianzas.

Va a ser útil detenernos un momento en los distintos significados que tiene la palabra ‘información’ siguiendo el artículo de Michael Buckland  (1991, (2)). Éste distingue entre la información como objeto (Information-as-thing), la información como proceso (Information-as-process) y la información como conocimiento (Information-as-knowledge). A pesar que la ‘información’ que nos interesa es el conocimiento y la forma de adquirirlo hasta el punto que:
“some leading theorists have dismissed the attributive use of “information” to refer to things that are informative. However, “information-as-thing” deserves careful examination, partly because it is the only form of information with which information systems can deal directly(3) .”

La biblioteca moderna, la que surge en la segunda mitad del S. XIX y se consolida a lo largo del S. XX, se basa en la necesidad social de acceder a una información que cada vez era más relevante para la vida laboral y ciudadana. La biblioteca moderna se construye sobre el paradigma de la información escasa, una información que –tecnológicamente hablando- se produce de forma impresa. Es una biblioteca construida con el  libro en el centro, donde el ansiado acceso a la información –conocimiento- se produce a través de un limitado y escaso número de objetos portadores de la información.

Ha sido totalmente lógico que la biblioteconomía moderna centrara su atención en maximizar los usos (presentes y futuros) de los documentos, en la información como objeto. El primer y principal obstáculo para acceder a la información era conocer de su existencia y acceder físicamente a ella. Facilitar el proceso de estar informado no ha sido una prioridad.

Pero estamos viviendo un cambio de paradigma: el que la información pase a ser abundante, una información que –tecnológicamente hablando- se produce y distribuye de forma digital. Si tradicionalmente la escasez de información y las dificultades de obtenerla habían hecho que los usuarios dedicaran su atención a la adquisición de información, ahora, en un contexto de información abundante, los usuarios dirigen su atención a otras cosas y las bibliotecas deben intentar atraer una atención que hasta no hace muchos era concedida sin esfuerzo.

Consecuentemente, los recursos de las bibliotecas deben reorganizarse para dedicarse a la información-proceso y olvidar un poco la información-objeto. Para hacer esta necesaria reorganización, las bibliotecas no obtendrán recursos nuevos, sino que deberán utilizar recursos actualmente situados en los procesos tradicionales. Deberán ahorrar recursos aquí para desplazarlos a los servicios que permitan ejercer nuevos roles. 

(1)  Ver su conferencia “The university Library: reconfiguring organizational boundaries in a network environment”, en: LIBER 40th Annual Conference, Barcelona, 2 July 2011.
(2)  Michael K. Buckland “Information as Thing”, en: JASIS 42(91)5, p. 351-360.
(3)  Buckland, op cit, p. 359. La cursiva es mía.

(1 de 4) Lluís Anglada / Le biblioteche di front al cambiamento de paradigma: esternalizazione, cooperazione e alleanze in un mondo che cambia // Biblioteche in cerca di alleati: Oltre la cooperazione, verso nuove strategie di condivisione;  Massimo Belloti, ed (Milano: Editrice Bibliografica, 2013). ISBN: 978-88-7075-765-1. P 156-160

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dimecres, 9 d’octubre del 2013

Però, què podem fer davant aquest tsunami que ja arriba? / Didac Martínez.


[Aquest blog rep alguns comentaris en forma de correu e-. El que teniu a sota n'és una mostra. Aquest, d'en Didac Martínez, m'ha semblat prou valuós com per no deixar-lo sense publicar aquí, cosa que faig amb el seu permís, en Dídac diu:]

Molt bo aquest “post” Lluís, ....dels millors !!!! Però que podem fer davant aquest tsunami que ja arriba?. Tu apuntes algunes coses….més lideratge de l’accés obert, sortir de la biblioteca i activar la cultura, mes cooperació…. Jo afegiria…

Davant “Un canvi d’hàbits de consum”
  • Transformar la biblioteca física en espais diversificats.. la idea del CRAI va estar be..però s’ha d’avançar molt més….les botigues estan reinventant els seus espais… nosaltres també ho hauríem de fer….oferir mes coses....per exemple, perquè no habilitar espais per a llibreries?, o restauració? 
  • També apostar clarament per biblioteques grans, visibles, fortes, presents en les ciutats....esta clar que en la crisis econòmica les biblioteques petites son les primeres que cauen....és mes difícil tancar macrobiblioteques.... 
Davant “Una gestió basada en criteris estrictament bibliotecaris (fins i tot d’esquena a l’usuari)“
  • Innovar pensant en els usuaris, copiar el que fan les grans empreses tecnològiques, avançar-nos a les necessitats dels usuaris
  • Tancar tot allò que no aporta cap valor afegit 
  • Personalitzar serveis, tracte personal exquisit basat en la confiança i la professionalitat 
  • Inculcar altres valors, treballar molt més! 
  • En temo que aquí anem malament. No veig les noves generacions de bibliotecaris amb aquesta dinàmica.... 
Davant “Una estructura industrial poc flexible que no s’ha pogut transformar”
Aquí passa una cosa. Les biblioteques son principalment de l’estat, ajuntaments, governs, universitats...tots organismes públics i els bibliotecaris son funcionaris....per tant poca o gens flexibilitat, assertivitat, innovació, disponibilitats, etc. .... molts bibliotecaris no estan per canviar res. Aquest és moltes vegades el major problema. Es torna a escoltar frases com “si els de dalt no canvien no ho faré jo”, “ a mi que en diguin què és el que he de fer.” “jo faig les hores i plego total pel que en paguen”...etc. 

Jo crec que els governants de tots els “bandos polítics” estan laminant l’estat del benestar, i justament aquestes actituds son arguments perfectes per a ells. 

No acabem de reaccionar i clar com els “donuts” encara arriben gratis no acabem d’actuar. Hem vist en els darrers 20 anys grans canvis en els biblioteques que han fet els bibliotecaris amb il.lusió, lideratge, planificació, i sobretot molt esforç, ningú ens ha regalat res. Però jo no veig ara la mateixa actitud.... i crec que els problemes a que venen son molt superiors. 

Didac Martínez.

diumenge, 6 d’octubre del 2013

I els bibliotecaris podem salvar la biblioteca





El passat 27.09, i en el marc del curs de l'IC_CartotechnologyGeorg Gartner va donar a l’ICC la conferència "Modern cartography". Faig la meva pròpia lectura de la conferència de G. Gartner, President de l'Associació Cartogràfica Internacional (ICA/ACI), i en el que descriu hi trobo paral·lelismes en les biblioteques.

Els cartògrafs feien mapes, però ara no se’n fan de mapes. És aquest la fi de la professió o un inici de la seva reconversió? G. Gartner va definir insistentment la cartografia com una disciplina que (ja) no té a veure amb artefactes (els mapes) sinó amb la comunicació d’informació especialitzada. La cartografia avui és més present a múltiples activitats humanes; és, a més, atractiva, rellevant i moderna. Passa però que la forma d’exercir la professió ha de canviar. Aquesta ha d’incorporar coneixements de fora la professió, s’ha d’exercir fora els àmbits tradicional on la cartografia s’ha desenvolupat (els centres cartogràfics) i ha de reforçar-se amb la cooperació.

Vegem si aquests elements ens son aplicables.

No és el llibre sinó la lectura i la informació
Tal com han descobert els cartògrafs, els mapes continuaran essent importants si oblidem que són objectes (artefactes) i ens fixem en que són portadors de dades espaials.

Els bibliotecaris hem de mostrar que el llibres y les revistes són objectes portadors d’informació i vehiculadors de la funció d’informar-se. Ens hem de preparar per un escenari segur, proper i que anirem assolint de forma progressiva, de biblioteques cada vegada amb menys documents impresos.

La presència de revistes impreses a les biblioteques universitàries té els dies comptats a no ser que les hi vulguem mantenir per crear ambient. Les biblioteques universitàries nord americanes estan agrupant les seves col·leccions (abans individuals) en conjunts cooperatius que pivoten al voltant del triangle format per un catàleg col·lectiu, un acord de préstec consorciat (ull, no confondre amb préstec interbibliotecari) i un magatzem de documents impresos que s’usen poc però que s'usen de tant en tant (i que no només hem de conservar, sinó que donar-los accés és el que fa que el sistema bibliotecari no sigui només eficaç i esdevingui també excel·lent). Una cosa similar estan fent les biblioteques universitàries de Catalunya agrupades al CBUC.

En els propers anys, el més ‘modern’ pot ser dedicar-se a treure més profit de les nostres col·leccions impreses. I alhora anar construint una nova realitat digital, realitat que es desenvoluparà sota unes normes i processos nous, la major part dels quals no hem descobert encara. Això val també per a biblioteques populars. Avui, hi ha molts lectors empedreïts que ja no s’enduen llibres en préstec de les biblioteques: els és més fàcil i còmode descarregar-los de plataformes digitals. No és una qüestió ideològica, és una qüestió pràctica.

Al respecte, molt interessant l’article d’Edward T. O'Neill, Julia A. Gammon /
Consortial Book Circulation Patterns: The OCLC-OhioLINK Study // CRL pre print (Accepted: August 12, 2013; Anticipated Publication Date: November 1, 2014).


La hibridació i la incrustació de la professió
A la xerrada mencionada, Georg Gartner afirmava que la cartografia té futur si, per una banda, aconsegueix integrar professionals de diverses procedències, i, per una altra, si els cartògrafs aconsegueixen inserir-se en diverses organitzacions on –dins equips pluridisciplinaris- ajudar a treure millor partit de les dades geo-espaials.

Des de fa temps (1) se’ns adverteix que no podem continuar gestionant biblioteques amb els coneixements que han conformat tradicionalment els estudis (2). Jo no crec que la solució sigui la dissolució de la professió en un conjunt de coneixements emergents poc consolidats (3) i sí en canvi l’enfortiment del nucli bàsic que configura l’ofici (al meu entendre: posar en relació persones amb informació). Si tenim clar quin és el nostre ‘negoci’ no hem de témer la dissolució.

La informació no havia estai mai tan important, rellevant i de moda com ara. Igual que la ‘cartografia’ moderna, però les biblioteques han perdut una part de la importància que tenien. Ho diu Carles Gibernau, en un comentari al meu post anterior a aquest:
“El negoci de les biblioteques està més viu que mai. El que passa és que ha migrat cap a d'altres tipus d'empreses. Però moltes de les grans empreses d'internet que tots coneixem es dediquen al que tradicionalment ha estat el negoci bibliotecari. En aquest sentit, podem estar satisfets. Ara bé, els bibliotecaris han quedat en la seva majoria al marge. Se'm fa difícil trobar una professió que hagi deixat passar més oportunitats en els darrers 15 anys. SEO, SEM, Internet Màrqueting, creació de comunitats... són només alguns dels exemples. Una darrera de l'altre. Professions molt ben retribuïdes que han estat ocupades per perfils amb d'altres formacions.” Un comentari que fa reflexionar.

Un element més, la recerca a Catalunya ha millorat molt en els darrers anys, en part important, la feta fora de les universitats, a centres de recerca i a hospitals. Això vol dir que aquest han creat potents serveis bibliotecaris (o documentals) que els recolzin? De cap manera ha estat així i la funció de facilitar l’ús de la informació deu haver estat assumida per ‘perfils amb altres formacions’, en paraules de C. Gibernau. Les biblioteques universitàries han elaborat com alternativa la del bibliotecari incrustat, és a dir, el professional que surt de la biblioteca per inserir-se en projectes ja existents i aportar-los el valor dels seus coneixements.

En Dídac Martínez defineix així al bibliotecari incrustat (4):
  • El bibliotecario incrustado participa en un proyecto y trabaja como un miembro integrado en un equipo.
  • El bibliotecario incrustado presta servicios de información y  conocimiento altamente especializados, personalizados y  con gran valor añadido a un grupo de clientes que tienen necesidades bien definidas.
  • El bibliotecario incrustado está integrado con la estrategia y el negocio de la organización y su aportación es evaluada  según los resultados del proyecto.


La cooperació
Gartner suggeria la cooperació com una forma de reforçar la professió, i esmentava els assoliments de l’Associació Cartogràfica Internacionalque en el nostre cas és com citar la IFLA. En aquests terreny les biblioteques i els bibliotecaris hem anat molt més lluny que moltes professions i la cooperació que hem establert entre nosaltres té arrels molt profundes. A més de l’associació internacional corresponent –l’IFLA en aquest cas- a quasi tots els països hi ha associacions nacionals. De forma diferenciada i pròpia respecte moltes altres professions, els bibliotecaris cooperem compartint eines i a través de consorcis.

Estem tan acostumats a que entre nosaltres tinguem acords internacionals que ens sembla el més normal enviar una carta a una biblioteca estrangera i que aquesta ens deixi a nosaltres –uns desconeguts- un llibre pel que en diem préstec interbibliotecari. I ho estem també al fet que la catalogació d’un llibre feta per una biblioteca que no és la nostra però feta amb les mateixes normes que usem nosaltres sigui aprofitable. Hi estem tan acostumats que no veiem com de arrelada està la cooperació en la nostra professió i els beneficis que en traiem (beneficis en més serveis o en estalvi de cost). Aquesta és una de les nostres forces: el treball cooperatiu.

Les biblioteques a més, a molts llocs del món, no han esperat que l’Estat (o el municipi, o la universitat) els arregli tots els seus problemes i s’han associat o consorciat per, entre totes, fer millor i més barat el que cada una hauria de fer. Tenim exemples en grans consorcis (OCLC, per exemple), o en consorcis territorials, com aquí el CBUC.   

La profunditat dels acords que tenim i l’extensió cooperativa de les biblioteques han portat a Lorcan Dempsey (5) a afirmar que la biblioteca és una entitat multi organitzacional. Què vol dir això? Doncs no gaire res més que som capaços de coordinar-nos entre nosaltres per tal de ser més eficaços i efectius. Un exemple: les universitats de Catalunya, les tesis només les cataloguen una vegada, a TDX, però d’allí el carreguen al CCUC, als catàlegs locals, a DART Europe, a Google i al catàleg mundial Open Access Theses andDissertations (OATD).


Hem mal interpretat Darwin massa sovint dient que sobreviuen els més forts. La supervivència és dels més aptes, és a dir, dels més adaptables.

(1) Recordo: The academic library in the information age (S.l. : CETUS; 1997) en format digital que ara no trobo a la xarxa. N’hi ha traducció catalana, feta per les Biblioteques de la UPC, amb una URL que avui no es localitza: escher.upc.es/publica/cetus.htm
(2) Vegeu les competències a les dóna suport la biblioteca de la University of Manchester: “My Learning Essentials: The Library's new skills programme”, 
(3) Lamentablement, aquest és el camí que ha emprès i no abandona la Junta actual del COBDC.
(5) Dempsey va exposar la seva idea de la biblioteca com a entitat multi institucional al congrés del LIBER celebrat a Barcelona. Se’n pot trobar un desenvolupament a la seva contribució “Libraries and the informational future: some notes” a les pàgines 113-125 de ‘Information Professionals 2050:Educational Possibilities and Pathways’, eds. Gary Marchionini and Barbara Moran (Chapel Hill: School of Information and Library Science, University of North Carolina at Chapel Hill, 2012. ISBN 978-1-300-20486-2)  Sobre aquesta darrera, vegeu el post a Blok de BiD: “Los profesionales de lainformación en el 2050” / Tony Hernández.


diumenge, 22 de setembre del 2013

I els bibliotecaris van matar la biblioteca



En el món material i finit on vivim les lleis que el governen són poques. Per això sempre he pensat que el que passa a un àmbit ha d’estar regulat per les mateixes forces que determinen el que passa als altres. No de la mateixa manera, però sí de forma aproximada.

Per això el magnífic article de Mar Galtés (Vanguardia de 22.09.13) “I els financers van matar el Donutm’ha fet pensar en les biblioteques.

Galtés descriu les dificultat per les que passa Panrico, empresa que va créixer a l’empara de l’èxit d’un dels seus productes: el Donut. Galtés escriu: “Què és  el que ha portat a Panrico al fons de l’abisme? Diversos experts coincideixen que ha estat la confluència [de 3 factors], un canvi d’hàbits de consum, una gestió basada en criteris estrictament financers (fins i tot d’esquena al consumidor) i una estructura industrial poc flexible que no s’ha pogut transformar.”

Llegint-ho he pensat si d’aquí uns anys no hi haurà un periodista que pugui escriure un article titulat “I els bibliotecaris van matar la biblioteca” on s’expliqui que les biblioteques viuen unes dificultats grans que les fa estar a punt de desaparèixer. El periodista continuaria:  “Què és  el que ha portat a les biblioteques al fons de l’abisme? Diversos experts coincideixen que ha estat la confluència [de 3 factors], un canvi d’hàbits de consum, una gestió basada en criteris estrictament bibliotecaris (fins i tot d’esquena a l’usuari) i una estructura industrial poc flexible que no s’ha pogut transformar.”

Vivim en una societat que està experimentant un canvi profund, canvi que fa que trontollin les organitzacions i productes més ben establerts. Les biblioteques s’hi inclouen. Han viscut 150 anys en els quals la societat les valorava i volia, però això no és garantia de supervivència futura. Com al Donut, la confluència de tres factors les pot portar a l’abisme.

Un canvi d’hàbits de consum
Quin? El que es deriva de la transformació de l’accés a la lectura a partir de la digitalització de la informació. El canvi aquí no és l’aparent (llegir en un lector en comptes de fer-ho en un document imprès), sinó que la informació digital trenca les limitacions de les dificultats del seu accés. Les biblioteques han estat organitzacions de gran utilitat social que han tingut (i tenen) per funció la de pal·liar les dificultats d’accés a la informació. La informació en format digital tendeix a expandir el seu accés fins a extrems insospitats (vegeu les conseqüències de l’accés obert) i a fer innecessàries les organitzacions que ens el proporcionaven (les biblioteques). Podeu veure aquesta idea desenvolupada a l’article de David W. Lewis, “From Stacks to theWeb: the Transformation of Academic Library Collecting”, a: College and research libràries, vol 74 (2013) 2, 159-177.


Una gestió basada en criteris estrictament bibliotecaris (fins i tot d’esquena a l’usuari)
Els que piloten les institucions són els que en poden decidir el canvi de rumb. Els bibliotecaris, com qualsevol altra professió, som els que hem anat determinant cap on desenvolupar i evolucionar les biblioteques i els seus serveis. No som els únics que determinarem si les biblioteques tenen futur, però som influents. En el passat recent vam ser els primers d’aprofitar els avantatges de la tecnologia per millorar els nostres serveis, però els canvis de la digitalització són més profunds que els produïts per l’automatització de biblioteques. Els valors  professionals del passat poden continuar servint si som capaços de redefinir-los en profunditat. Ja no som organitzadors de documents sinó facilitadors del seu ús. Un dibuix del bibliotecari agitador cultural amb més feina fora la biblioteca que a dins el podeu veure a “El decàleg de Carme Fenoll: els deu principis queguien el dia a dia de la seva gestió”, que publica Núvol: el digital de la cultura (22.09.13)

Una estructura industrial poc flexible que no s’ha pogut transformar
Moltes organitzacions sòlidament enfonsades han caigut a l’abisme llastrades per estructures creades en el passat –útils llavors, massa pesades avui- de les que no s’han sabut desfer o que no han sabut transformar. En el meu imaginari, l’Editorial Bruguera. La primera del país durant molt de temps (codi 01 de l’ISBN!) que malgrat les vendes dels seus llibres i revistes  arrossegava el llast d’una infraestructura d’impressió que generava pèrdues cada vegada que imprimia alguna cosa.  Les biblioteques tenim uns processos que, vistes les possibilitats tecnològiques, són moltes vegades redundants i ineficients (vegeu, per exemple, el nombre de vegades que es cataloga el mateix llibre). Ens ho explicava aquesta setmana John Helmer, en el curs organitzat pel CBUC: “Radical collaboration”. La solució segons Helmer és més cooperació. Una cooperació ‘vertical ‘ (i gran) al voltant d’un objectiu específic (com HathiTrust o WEST:Western Regional Storage Trust) i, alhora, una cooperació horitzontal (d’abast territorial petit) però amb diversos programes d’actuacions (com la que fan els consorcis Orbis CascadeAliance o el CBUC).



Recordem que, veient la seva diversitat, força i esplendor, els dinosaures estaven convençuts que serien els darrers animals a desaparèixer de la faç de la terra. 

diumenge, 15 de setembre del 2013

La lectura és el nostre negoci, els lectors els nostres clients



Un amic em recomana fervorosament el llibre d’Alex Ross El Ruido eterno. Me’l demano en préstec consorciat del CBUC i m’arriba en 3 dies a la biblioteca on jo prefereixo recollir-lo. El servei és excel·lent i el llibre segurament també, però quan me’l lliuren en veig el gruix: 798 p.. Em donen com a termini 15 dies per llegir-lo. El podré renovar segurament, però jo llegeixo diversos llibres alhora i al meu aire. Sentir darrera el clatell l’alè que l’he de tornar em fa que busqui una alternativa a la biblioteca si vull llegir-lo. No és que el llibre sigui rar o molt usat. Al CCUC en consten 7 exemplars, un d’ús local i 2 en préstec (un és el que tinc jo), és a dir que un termini més llarg no sembla que hagi de causar perjudicis a altres lectors.

Dissabte mercat a Vic. Passo per la paradeta de llibres a un euro. Mentre remeno sento la conversa entre uns clients i el venedors. Ella (la mare) li demana si tenen un llibre determinat. El nen que acompanya la senyora em fa deduir que estan buscant com tenir algun dels llibres recomanats a l’escola a un preu baix. El venedor no pot satisfer la demanda però li promet mirar al magatzem i queden per aquest proper dissabte.  Algunes biblioteques universitàries dels EUA faciliten l’intercanvi de llibres (manuals) entre estudiants, però no en conec cap d’aquí que ho faci. He vist bookcrossing a les feines i a cafès, però no a les biblioteques.

Reportatge a La Vanguardia d’avui amb el títol de Llegiren xarxa que signa Isabel Gómez Melenchón i que relaciona les diferents xarxes socials de lectors (catalanes, espanyoles i internacionals). Ha estat una sorpresa (o no) que els que els agrada la lectura els agradi també compartir opinions sobre els llibres llegits, tenir catalogats els que un hom té o ha llegit, veure les sorpreses de quins altres llibres llegeixen els que comparteixen autors preferits... A mi que m’agrada llegir, a la biblioteca hi vaig per endur-me llibres però també (o sobretot) per parlar de llibres amb en Robert i amb la Rosa, per demanar-los recomanacions i opinió, per punxar-los si se’ls ha escapat alguna lectura que a mi m’ha agradat. El Què llegeixes? que va posar en funcionament el Departament de Cultura fa bastants anys podria ser el club virtual de lectura de les biblioteques de Catalunya, però si no vaig errat no l’usen.  

Quan l’accés als llibres era difícil vam organitzar el nostre ‘negoci’ al voltant de facilitar-ne l’accés i els nostres ‘clients’ eren els llibres mateixos.

Ara que l’accés als llibres serà cada vegada més fàcil (i les biblioteques més prescindibles) hem de reorientar el nostre ‘negoci’ cap a la lectura, i pensar que els nostres ‘clients’ són els lectors.


diumenge, 8 de setembre del 2013

Not BORN to be a library


Diumenge passat passejava per Barcelona amb un americà que ens visitava per veure les instal·lacions del congrés internacional sobre preservació digital que es farà aquí el proper novembre. Una mica abans de sopar arribàvem al passeig del Born, presidit per l’estructura de l’antic mercat il·luminada. Impressionant.  Això ens va conduir a parlar de la biblioteca provincial de Barcelona (BPP).


Es fa difícil d’explicar que la BPP és una biblioteca en construcció des de 1996 (quasi 20 anys). Vaig escriure no fa gaire un post sobre aquesta biblioteca inexistent, biblioteca que ha tingut al menys sis emplaçaments diferents adiferents llocs de la ciutat (1) sense que mai s’hagi sabut presentar un projecte bibliotecari ja no mínimament il·lusionador sinó mínimament comprensible (2).

Som de voler anar a la processó mentre repiquem campanes -penso jo-, quan llegeixo que un motiu que ha influït en el no olímpic a Madrid 2020 ha estat la tolerància espanyola amb el dopatge. De forma similar, voldríem aquí un Ministeri de Cultura fervorosament constructor d’una biblioteca que no se la creu ningú. I per ningú vull dir ni l’Ajuntament, ni la Generalitat, ni tampoc el COBDC.

Com a ciutadà sóc usuari actiu de les biblioteques públiques, i com a bibliotecari, apòstol fervent de les mateixes. Des d’aquesta postura i cap d’altre penso que a això de les biblioteques municipals cal posar-li una mica d’ordre per tal d’oferir a la ciutadania una imatge clara de què aporta cada punt de la cadena. 
  • No es pot presentar la biblioteca pública provincial de Bcn com a peça central del Pla de Biblioteques de Barcelona (1998) per després dilatar la seva construcció ad aeternum sense explicar com pal·liem la seva inexistència, 
  • L’Ajuntament governat pel PSC no pot criticar la Generalitat per no integrar-se al Consorci de Biblioteques de la ciutat de Barcelona i no fer res per aquesta integració quan aquest partit està al front del Departament de Cultura (2003-06), 
  • No es pot pretendre ser una organització que representa la professió (al menys la part minoritària que continua col·legiada) quan no es demana amb la insistència que li seria pròpia informacions o explicacions a l’Ajuntament o a la Generalitat.

Tenim, per una banda, biblioteques municipals excel·lents amb uns serveis molt ben valorats per la ciutadania, però, per darrera el taulell, una confusió organitzativa considerable. 
  • La Generalitat restaurada (CIU) va voler organitzar un servei de biblioteques a nivell català, intent (encertat o no) al que es va oposar la Diputació de Barcelona (PSC). 
  • El cessament de Dolors Lamarca al front del Servei de Biblioteques va seguir un llarg període d’atonia al Departament de Cultura del que es va despertar volent fer les biblioteques municipals amb la Llei de 1993 (govern de CIU).  
  • Aquesta és votada favorablement pel PSC a canvi d’incloure la transitòria 3a que els ha permès fent com abans. 
Així tenim el servei provincial de la Diputació de Barcelona que està fent de xarxa nacional, els serveis nacionals del Departament de Cultura que fan de xarxa provincial, unes biblioteques de l’estat en general desenganxades de quasi tot (3), unes xarxes locals que a alguns municipis (Barcelona, L’Hospitalet, Sabadell, ...) es mereixen independència de gestió en comptes de la vigilància tutelada a la que estan sotmeses, biblioteques comarcals que ningú no sap quina funció tenen...

Els temes organitzatius no són decisoris en un primer pla -aquí sempre ho és el servei a l’usuari- però acaben ser determinants en el mitja i llarg termini. Si a Catalunya, per a l’alta política, hem decidit deixar enrere l’etapa de la puta i la Ramoneta, també ens hauríem d’aplicar la recepta a nivells inferiors. És a dir, 
  • que si no hi ha diners per a la biblioteca pública i provincial, diguem-ho, 
  • que si aquesta és prescindible en el marc d’una potent xarxa de biblioteques de barri a Barcelona (xarxa inimaginable el 1998,quan va iniciar-se el Pla de Biblioteques de Barcelona), diguem-ho, 
  • que si ens cal optar per un model determinat d’organització de les biblioteques municipals (local, comarcal, provincial, nacional o mixt), diguem-ho.

Fem, però, un discurs clar  i que es pugui explicar (també) als estrangers que visiten Barcelona.

@lluisanglada

(1)  Vegeu, per exemple, notícia a El País de 11.04.00.

(2)  Una obra pública que ha de costar uns 40M€ ha d’anar acompanyada per un discurs narratiu que la faci comprensible. Així ho ha fet, per exemple, la ciutat de Birmingham amb la campanya “Rewriting the book” que acompanyat la construcció de la seva biblioteca central inaugurada el passat 3 de setembre.

(3)  Un clar encert de la GC va ser la seva automatització amb el sistema de la resta de biblioteques municipals gestionades pel Departament de Cultura.